Un día decidí pedirles a mis alumnos que guardaran silencio 60 segundos al día por una semana.

Cada semana, los alumnos que decidieron hacer el ejercicio de tratar de encontrar el tiempo en el que por 60 segundos ni oyeran, ni hicieran ninguna clase de sonido, aceptaron compartir su experiencia.

Algunos de esos alumnos comentaron que repentinamente escucharon y sintieron algo que nunca antes habían ni sentido ni experimentado.

Otro grupo comentó que pasaron el tiempo repasando lo que había sucedido durante ese día, o pensando en las cosas que tenían que hacer durante el resto del día.

Lo más curioso fué que la mayoría de los niños que participaron voluntariamente en éste experimento sintieron que esta sensación nueva, de concentrarse, era muy aburrida y lo peor es que se sintieron insatisfechos e incómodos.

Nuestros niños tienen tantas actividades y compromisos en el mundo y en el ambiente que los rodea, que no se sienten cómodos y no saben cómo manejar sus pensamientos y sentimientos en un ambiente sin estímulos exteriores. Los adultos nos quejamos de lo ocupados que están nuestros hijos y de la cantidad de tiempo que pasan usando sus computadores y celulares.

Se nos olvida que los niños aprenden ésta conducta y otros comportamientos observando lo que hacen los adultos a su alrededor. Me temo que casi no nos tomamos el tiempo necesario para estar solos, nos hemos olvidado como existir sin tener estímulos externos y en silencio.

La introspección se ha convertido poco a poco en una costumbre del pasado que muy pocas personas practican.

El Doctor William Deresiewicz en su artículo "The End of Solitud/ El final de la Soledad "cuestiona el valor de vivir en un mundo en el que siempre estamos conectados o relacionados y ocupados con el mundo, personas, actividades u objetos que nos rodean. Vivimos en medio de una corriente continua de contactos ya sean virtuales, simulados o disponibles que nos mantienen intercomunicados por medio de redes y enjambres electrónicos en los que no se le da importancia al contacto con otro ser humano.

Hace poco tiempo era muy común sentirse solo, ahora no es posible estar solo. Es importante diferenciar entre estar solo y soledad. Estar solo es una situación en que nos podemos encontrar sin buscarla y sin juzgarla ya que soledad es la reacción negativa al encontrarse solo.

Un mundo en el que estamos siempre rodeados por diferentes medios, ha incrementado el hecho, de que cuando nos encontramos solos sintamos una inmensa e incómoda soledad que con el tiempo se ha convertido en un sentimiento más severo

Me temo que si nuestros niños no están constantemente rodeados de estímulos externos, no sepan qué hacer cuando se encuentren solos. Quizá no sepan ni como socializar ni qué hacer cuando se encuentren solos y sin ayuda de toda clase de estímulos y medios tecnológicos.

Estoy muy consciente de que éste no fué ni pretende ser un experimento científico ni una situación comprobada. Siento que como adultos, padres, abuelos y educadores debemos pensar y analizar lo que está sucediendo. Si los niños están aprendiendo e imitando ésta conducta de los adultos que los rodean, quizá sea tiempo de analizar y encontrar un balance adecuado entre vivir rodeado de estímulos externos y la soledad y contacto social y personal. Los invito a reflexionar y tratar de iniciar una conversación con sus hijos y animarlos a tomar unos minutos para desconectarse del mundo y estar en silencio por un periodo de 60 segundos al día.

La de la creación que leemos en el primer libro de la Tora (Pentateuco), Génesis/Breishit, nos enseña que la creación del mundo no se completó en siete días, D-os creó lo que tenía que crear en seis días y descansó en el séptimo día.

La filosofía judía de una vida plena integrada, como en la creación, requiere de un tiempo de reflexión, y quietud al final de una semana de actividad y trabajo, Shabat.

Quizá un día completo de reflexión es algo imposible de implementar en nuestro mundo moderno, pero tratar de tomar un tiempo de reflexión, aunque sea de un minuto al día, podría ser muy beneficioso para los niños y los adultos. El primer paso sería que las familias decidieran tratar de implementar 60 segundos de silencio, quietud, y reflexión para lograr una vida más sana y balanceada.

Se los dejo de tarea...

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Soy originaria de la Ciudad de México. Fui maestra de Yiddish y de Hebreo por 17 años en México. En diciembre de 1983 llegué a los Estados Unidos con una oferta de trabajo como maestra de Hebreo. Trabajé 5 años como maestra de Hebreo y de Español en Solomon Schechter Academy/Levine Academy. Di clases de ingles como segundo idioma (ESL) para el departamento de Educación Básica de Adultos del Distrito Escolar de Dallas por 15 años. Fui directora del Programa de Educación de Inmigrantes con menos de 3 años de estadia en la Unión Americana (EIEP). Di clases de Hebreo en Templa Emanu-El Dallas y actualmente soy la Coordinadora de Hebreo de Temple Shalom Dallas y preparo niños, niñas, y adultos ( les enseño los rezos y a cantar la Torah y Haftara) para Temple Emanu-el y Temple Shalom. Doy clases de ESL a los empleados del Gaylord Texan Hotel en Grapevine Texas.