Enseña el Rebe Najmán:

Los 49 días del Sefirat HaOmer corresponden a las 49 Puertas de la Teshuvá (del Retorno). Estas 49 puertas se corresponden a su vez con las 49 letras que conforman los nombres de las Doce Tribus. Así, cada tribu tiene puertas individuales para cada uno de sus miembros, de modo que todos puedan retornar a Dios a través de su propia puerta. Y existe también la puerta 50 ava, la puerta más elevada: Shavuot. Esta puerta es, si así pudiera decirse, la Teshuvá, el “retorno,” de Dios. Y cada persona puede llegar a su puerta individual mediante los Tehilim (los Salmos). De modo que debemos recitar los Salmos durante los 49 Días de la Sefirá, al igual que durante todos los días de Teshuvá (el mes de Elul, Rosh HaShaná). Esto nos llevará a nuestra Puerta del Retorno. Y, alcanzando ésto, mereceremos la pureza y el retorno a Dios. El que estos 49 Días sean los más propicios para recitar los Salmos y arrepentirse es algo que aprendemos del comienzo del Libro de Exodo. El versículo dice, “Estos son los nombres de los Hijos de Israel que descendieron a ; cada hombre con su mujer, ellos llegaron.” En Hebreo las últimas letras de estas palabras conforman las palabras Tehilim y Teshuvá.

Los versículos que siguen presentan entonces la lista de los nombres de las Tribus (sus 49 letras). Ellos corresponden a los 49 Días de la Sefirá, correspondientes a las 49 Puertas de Teshuvá (Likutey Moharán II, 73).

El Ari zal, el Rabí Itzjak Luria, explicó que en la noche de Peisaj fue vital que los Judíos estuviesen en el nivel de Mojín de Gadlut, de conciencia expandida. Esto se debía a que los Judíos carecían de santidad y tan hundidos estaban en la impureza que nunca hubieran podido, de otra manera, abandonar . De modo que a los Judíos se les dio Conciencia, no de una manera gradual y progresiva, tal como sucede normalmente con la adquisición de la conciencia expandida. Sus niveles de conciencia les llegaron de una manera inadvertida: Mojín de Gadlut antes que Mojín de Katnut, el nivel de conciencia restringida. Sin embargo, al día siguiente mismo, el día posterior al Exodo, volvieron a lo “normal”, recibiendo la Katnut y teniendo que alcanzar la Gadlut de manera progresiva.

Es posible recibir Mojín, esta conciencia o sabiduría, todos los días de nuestras vidas. La persona comienza su día intentando servir a Dios y con el correr del día, la persona misma va progresando; alcanzando cada vez una mayor comprensión en el servicio a Dios. Debemos cada día tratar de atraer esta sabiduría hacia nosotros. Es la sabiduría para reconocer y comprender a Dios, de acercarse a El y de dedicarnos a servirLo. Tal como no hay dos días iguales, la sabiduría de hoy nunca es la misma que la sabiduría de ayer o la de mañana. Cada día nos provee de un grupo diferente de conceptos y de experiencias que hacen a la sabiduría de ese día; la sabiduría que debemos utilizar para poder conocer y acercarnos a Dios ¡hoy!.

Ahora bien, la esencia del día es luz, luz espiritual. Y cada día debemos tratar de alcanzar esa luz. ¿Cómo? Extrayendo el bien inherente a este día, a cada día. Pero el día comienza de noche. Comienza con oscuridad, con las barreras que nos impiden alcanzar nuestro objetivo. Siempre debemos fortalecernos y hacer todo lo posible para quebrar los obstáculos y obstrucciones que nos rodean en ese mismo día. Sólo descubriendo el bien de cada día y utilizando el conocimiento de que Dios controla todo lo que sucede, que El es Rey, sólo entonces podemos reconocerLo y acercarnos a El. Enseña el Rabí Natán que los obstáculos diarios que nos enfrentan se encuentran en relación directa con los niveles espirituales y la sabiduría que buscamos alcanzar. De modo que no debemos sentirnos decepcionados cuando vemos que nuestras mejoras en el servicio a Dios se enfrentan de pronto con más dificultades. Mientras mantengamos el Mojín de Gadlut, las fuerzas que se oponen a nuestro avance no podrán afectarnos. Pues es sólo cuando descendemos al Mojín de Katnut, de depresión y desesperación, que encontramos muy difícil mantenernos firmes ante estos obstáculos. De hecho, nuestra única protección es fortalecernos cada día. Incluso si hay dificultades y obstáculos debemos comprender que hoy es parte también del tiempo que se nos da en la tierra.

Es también un día durante el cual podemos y debemos hacer lo posible para acercarnos a Dios. Si no podemos orar o estudiar Torá adecuadamente, deberíamos entonces recitar Tehilim o cumplir con otras mitzvot, haciendo aquello que podamos. Pues “Dios quiere recompensar a los Judíos; de modo que les dio la Torá para estudiar y muchas mitzvot para cumplir.” En otras palabras, no debemos engañarnos pensando que dado que el día comenzó mal, hoy es un día perdido, ¡Dios no lo permita! Nunca debemos permitirnos decir que hoy ya no hay motivo para tratar de conocer a Dios o retornar a El; que lo mejor será esperar hasta mañana. Debemos más bien comprender que todo día es importante, que todo momento cuenta.

Diario Judío México - Y ésta es la enseñanza del Sefirat HaOmer, la Cuenta de los 49 Días. Nos enseña a tomar y a hacer lo mejor de aquello que tenemos, dado que ¡cada día cuenta! (Likutey Halajot, Pikadón 4).selección extraída del libro “La Hagadá de Breslov” (c) Breslov Research Institute www.breslov.org )

Fuente: Tora.org.ar

FuenteTora.org.ar
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