Dedicado a Don Antonio José Escudero Ríos, Filósofo, caballero andante y paladín de Israel.
A Yeni Hodge, devota de San Juan de la Cruz.


Entréme donde no supe y quédeme no sabiendo toda ciencia transcendiendo.

San Juan de la Cruz.

Hasta al fin he sabido que es amor cualquier cosa que me alcance de ti y golpee mi alma, tanto monta guijarro como piedra preciosa, habiéndolo entendido ahora todo está en calma.

Declinaba la tarde…Vi rodar por tu cara una lágrima y supe comprender al instante, que el
estiércol más pobre y la joya más rara son por igual disfraces del Eterno Farsante.

Pues de todo saber es la más bella ciencia, aquella que te enseña como del rayo mismo que
son tanto de ti tu presencia ya usencia, del puente salvador y el fondo del abismo.

Que es amor el placer, que es amor el tormento, que es amor la verdad, que es amor el engaño, pues proceden de ti y con amor los siento y me inunda una paz que ensalma todo daño.

Por eso ya no tengo temor a encadenarme, ahora sé que es lo mismo que me des vida o muerte, da igual que me pertreche, da igual que me desarme, rindiéndome a tus brazos seré mucho más fuerte.

Que el diablo es tan solo de Dios la mano izquierda porque supe entender, ahora te merezco, virgen o prostituta, deja que en ti me pierda que cuanto más te amo más me limpio y más crezco.

Que al fin he comprendido que es amor cualquier cosa y que me alcance de ti y golpee mi alma, tanto monta guijarro como piedra preciosa, habiéndolo entendido ahora todo está en calma.

Juan Bautista Egea Martínez
Doctor Dermatólogo de España