Diario Judío México - En la fina arena blanca de la playa Maroma se alza, discreto, seductor y lujoso, la segunda joya de la colección Chablé Hotels. Un paraíso terrenal, es aquí que se desvela ante nuestros ojos una vista sin igual: los colores del mar crean un caleidoscopio, una obra de arte en constante movimiento y cambio, y nuestros sentidos se sumergen en un mundo de placer.

Chablé Maroma honra la herencia cultural maya y celebra el estilo de vida de esta civilización, en contacto íntimo con la naturaleza. Sus villas son un refugio evocador diseñado con colores mayas y materiales regionales: piedra xucun, mármol y piedra de cantera de galarza. La madera en los pisos y techos hacen de cada villa un refugio natural donde no falta nada. Las paredes que se abren completamente y se integran con la jungla alrededor completan una experiencia de lujo.

El genio arquitectónico detrás de este gran resort es Javier Fernández: sus casitas están construidas con materiales de la región, como cantera galarza, un tipo de piedra que la nobleza maya usaba en sus construcciones. Como complemento, el diseño interior, decoración artesanal y mobiliario estuvieron a cargo de la diseñadora de interiores Paulina Morán, creando espacios auténticos y lujosos que evocan sentimientos de paz, relajación y bienestar.

Chablé Hotels, marca nacida e inspirada en , define su filosofía en la redefinición del bienestar. “Redefining Wellness” basada en la generación de emociones y experiencias que enriquezcan la vida de los huéspedes y visitantes. En sólo tres años Chablé Hotels se ha convertido en una colección de hoteles boutique atendiendo al segmento de ultra lujo, siendo uno de los grupos con más reconocimiento y respeto a nivel mundial redefiniendo la hotelería desde los destinos donde se establecen.

Chablé Maroma nos sorprende con creaciones culinarias únicas. La propuesta culinaria nace del arte del chef Jorge Vallejo, cuyo restaurante Quintonil en la Ciudad de ocupa el sitio 11 en la lista San Pellegrino de los Mejores Restaurantes del Mundo. El contacto cercano, el conocer de primera mano aquello que disfruta cada huésped es la filosofía de este restaurante en la Riviera Maya, así como un absoluta libertad para diseñar un menú basado en sus deseos.

Para el almuerzo y la cena, Kaban es el sueño de los amantes del mar. Sus hermosos pisos, creados para imitar el hermoso manglar y sus esculturas de vidrio, crean un interior armonioso que fluye hacia el área de la piscina creando una experiencia culinaria ininterrumpida. Aquí, nos deleitamos en mariscos frescos preparados como un viaje a través de las costas de , desde el Pacífico hasta la Riviera Maya, una memorable aventura culinaria.

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