Diario Judío México - Un término reciente aparece en la sociedad israelí: Postsionismo. Aquellos que introdujeron la idea, argumentan que la razón de ser del sionismo, fue terminar con la anormalidad de la existencia judía, al crear una entidad soberana con mayoría judía.

Al cumplirse este objetivo o sea la creación del Estado, señalan que el sionismo se convierte en un movimiento que ha sobrevivido a su propósito, y los judíos, sea que vivan en el Estado o fuera de él, pueden sentirse libres se seguir con sus vidas, sin sentirse comprometidos a ninguna misión especial o sentido de responsabilidad.

El problema con esa concepción, es que el sionismo nunca fue concebido por ninguno de sus protagonistas, como una idea cuyo único objetivo era garantizar un refugio para los judíos perseguidos. Hasta Herzl que sintió la urgencia de establecer un refugio así, más que nadie, fue el visionario de la creación de una nación moderna que serviría como inspiración al resto del mundo, y se preocuparía por el bienestar de los judíos en todo lugar. Y aunque los sionistas han ciertamente disentido, sobre como debe ser el Estado judío, también hubo una pasión por crear una sociedad, que ejemplarizara lo mejor que la civilización judía puede ofrecer.

El sionismo es sencillamente “El amor a Zion“, a la tierra de . Pero realmente nada es tan sencillo; es indiscutible el nexo que existe entre el pueblo judío y la tierra de . Si nuestro pueblo hubiera abandonado ese lazo, entonces nos hubiéramos transformado en una comunidad religiosa, que iría perdiendo sus valores étnicos y nacionales. Lo anterior no ocurrió porque el judío, siempre fue considerado por los demás y por si mismo, como una minoría exiliada. Siempre fue consciente de su pertenencia a la tierra de , ya que por si lo olvidábamos el mundo se encargaría de recordárnoslo reiteradas veces. El pueblo de , su tierra y su religión no se pueden disociar, aunque en el transcurso de las últimas décadas, se hayan producido para el pueblo judío, acontecimientos de magnitud tal, que hasta los que vivimos en esta generación no tenemos plena conciencia que algo pasa en la vida judía.

Existieron muchas olas de aliya, unas más organizadas y otras menos, pero no podemos engañarnos y decir que en todos los países que hoy conocemos, existen masas que emigran hacia . Muchas veces, por diferentes problemas que se presentan a nivel nacional, en los diferentes lugares en los que estamos dispersos, ya sean persecuciones o problemas económicos, el judío emigra y por lo general lo hace a , consciente en un 100% que siempre será recibido con los brazos abiertos.

Y la pregunta vuelve a surgir: El sionismo, ¿es historia o actualidad? Viendo hoy la situación por la que pasa , lamentablemente esta pregunta no está fuera de lugar. Es cierto que como dice el gran poeta judío Jaim Najman Bialik: No vamos a para buscar poder y riquezas; pero ¿seguridad? ¿Está de más pedir seguridad para nosotros y nuestras familias? No, por supuesto que no. No por esto dejamos de amar a Zion ni dejamos de creer que también llegará nuestro momento de llegar a la tierra prometida.

Hoy en día necesita tanto de los judío que viven allí, como de los que tienen planes inmediatos para emigrar, como también de los que todavía están en la diáspora, todos tenemos la posibilidad de aportar nuestro granito de arena para un mejor, seguro y próspero.

Los judíos de la diáspora tenemos una labor muy importante ante las demás comunidades del mundo, debemos representar con altura y orgullo, a un Estado que siempre dará todo por nosotros. Debemos ser, todos y cada uno de nosotros respetables embajadores del Estado de Israel.

No olvidemos que el recordar siempre nuestro origen y nuestra pertenencia, nos llevará a hacer del sionismo algo de “actualidad” y nunca pasará a la “historia”.

Por eso, Max Nordau, escritor y activista del sionismo desde sus inicios, que combatió la asimilación con energía, considerándola la enfermedad de todas las épocas, decía: “la asimilación es sólo la respuesta de los judíos que no entienden que son diferentes a las mayorías, y que no importa como seamos ni que hagamos, la psicología del ser humano, es no aceptar al que es diferente, y siendo una minoría es más fácil marginarlos, por eso el judío debe comprender, no sólo su diferencia de los demás, sino valorarla y que ésta lo hace especial y lo une a una tierra que sólo le pertenece a él por ser judío.

Entonces el sionismo, siempre ha sido y siempre será, la construcción de la sociedad israelí, enriquecida con los valores y del judaísmo; lo cual nos lleva a otro término de reciente aparición:

Judaísmo contemporáneo

¿Acaso existe un judaísmo antiguo y otro moderno, o aún más, ¿contemporáneo? Esto equivaldría a decir que hay una Torá antigua y otra moderna, o un Talmud antiguo y otro moderno, y así sucesivamente con todo lo que representa nuestras raíces.

Lo que si es posible, es hablar de identidad y continuidad judía, adaptable a la época en que vivimos. Es importante señalar que cada Séfer Torá que se ha escrito en el transcurso de más de 3000 años; ha sido copiado de un original anterior a él, letra por letra, para evitar el más mínimo cambio, de modo que la identidad está allí y es solamente responsabilidad nuestra apegarnos a ella o no. Lo mismo puede decirse de la continuidad, aunque es necesaria primero la identidad judía y el conocimiento de nuestros valores y raíces.

Ahora bien el sionismo subrayó el aspecto nacional del judaísmo, en oposición a sus adversarios que ven en el judaísmo tan sólo una fe religiosa. Este hecho de la pertenencia religiosa, aunque sea por medio de una tenue observancia de algunos ritos de la religión, sigue siendo incluso en nuestros días, el principal eslabón que vincula a los judíos. El problema del judío moderno, es que abstrae su judaísmo de si mismo. Nuestro judaísmo y nosotros, somos a menudo dos cosas distintas: existe un judaísmo y existe un “yo”; este es el problema religioso y psicológico fundamental de los judíos de nuestros tiempos.

¿Cuál fue la imagen religiosa que tenían los judíos de si mismos? esta imagen se consubstanciaba con una concepción del universo: Dios es el creador del universo, es la fuente de la vida, del poder y del significado. En un momento y lugar particular -El Sinaí, Dios se reveló con un documento particular La Torá. Dios eligió para llevar a cabo su voluntad en el mundo a un instrumento llamado Pueblo de Israel. Por lo tanto, ser judío se expresa en una relación triple: en los actos, en el pensamiento y en los sentimientos. Los judíos se han relacionado con su tradición con la vida judía y con su Dios en esta relación triple. Así es como nos explicamos, que la diáspora o dispersión por el mundo fue concebida como un castigo divino”. Por culpa de nuestras faltas fuimos desterrados de nuestro país”.

Dios era el amo del mundo, que fijaba el destino de las naciones y de los individuos, y Dios había elegido a Israel entre todas las naciones. Pero los sufrimientos originan la redención, sólo si se cumplen las en el país foráneo. Fue en el período moderno que los judíos descubrieron inesperadamente, que la imagen que tenían de sí mismos como pueblo elegido entre las naciones del mundo, no concordaba con los nuevos conocimientos que habían comenzado a impregnar el mundo. La ciencia y la filosofía habían comenzado a socavar tanto en los judíos como entre los no judíos, la idea ortodoxa de Dios. La imagen histórica del judío se hizo añicos, puesto que le resultaba difícil creer en Dios. Como consecuencia, se disolvió la unidad de la clásica relación triple, entre pensamiento, conducta y emoción. Además de que la revolución científica que destruyó la imagen religiosa que los judíos tenían de si mismos, se asoció a una revolución , que apresuró el auge de la democracia; y por lo tanto eliminó la necesidad de vivir en el ghetto. Durante siglos los judíos habían vivido en ghettos, asumiendo el papel de redentores del mundo y cuando comenzaron a salir al mundo de los gentiles, lo hicieron sin equipaje, porque cuando alguien se muda lo mejor es hacerlo sin cargas pesadas.

Esto es lo que los judíos estuvieron haciendo durante los últimos 200 años. Para entrar en el mundo de los gentiles se fueron desprendiendo de su equipaje: dejaron de lado el Bar Mitzva, las prescripciones, la observancia religiosa, el Shabat, los pensamientos…

En nuestro judaísmo aún seguimos la marcha, pero ahora ya existe un mayor conocimiento de la importancia de los actos y de la idea. La tarea crucial que enfrentamos es tratar de conseguir la integridad que representa la reconstrucción de nuestro judaísmo; tanto en la mente como en los actos y el sentimiento.

Debemos mantenernos fuertes y centrados en nuestras costumbres y nuestra forma de vida. No permitir que el ambiente que nos rodea nos aleje de nuestras creencias, y por supuesto que no hablamos de quedarnos encerrados en nuestras casas, nuestras escuelas y nuestros templos, para mantener nuestra forma de vida, sino por el contrario, debemos aprender a vivir como los demás sin dejar de enseñar a nuestros hijos, lo que ellos deben enseñar a su vez a sus hijos: acerca de quienes somos, de donde venimos y en lo que creemos o sea, lo que nos ha mantenido vivos hasta el día de hoy. Pudiere ser, que el día que hayamos aprendido esta lección será el día en que dejaremos de ser un pueblo perseguido.

Continuará…

Las opiniones expresadas aquí representan el punto de vista particular de nuestros periodistas, columnistas y colaboradores y/o agencias informativas y no representan en modo alguno la opinión de diariojudio.com y sus directivos. Si usted difiere con los conceptos vertidos por el autor, puede expresar su opinión enviando su comentario.

SIN COMENTARIOS

Deja tu Comentario

A fin de garantizar un intercambio de opiniones respetuoso e interesante, DiarioJudio.com se reserva el derecho a eliminar todos aquellos comentarios que puedan ser considerados difamatorios, vejatorios, insultantes, injuriantes o contrarios a las leyes a estas condiciones. Los comentarios no reflejan la opinión de DiarioJudio.com, sino la de los internautas, y son ellos los únicos responsables de las opiniones vertidas. No se admitirán comentarios con contenido racista, sexista, homófobo, discriminatorio por identidad de género o que insulten a las personas por su nacionalidad, sexo, religión, edad o cualquier tipo de discapacidad física o mental.