Diario Judío México - Coherencia es el equilibro entre el pensamiento y la acción. Es la relación lógica entre la forma de pensar de una persona y su forma de actuar.

Que pensemos  y que seamos fieles a los principios que tengamos: Eso nos da un valor agregado. La coherencia es ser uno mismo.

El ser coherentes es lo que nos hace personas de una pieza.

Eso es ser íntegros. De tal forma que estemos donde estemos, nos comportemos siempre igual a lo que pensamos: si vamos al templo que así sea; igual en el trabajo, en nuestra casa, con nuestra familia, en la comunidad. Que en todo lugar se tenga la misma imagen y opinión de nosotros.

Que al ser coherentes podamos defender los principios que rigen nuestra vida y esto no es un asunto de imagen, es un asunto de estilo de vida.

La coherencia es ser uno mismo, pero los tiempos de ahora forzan la situación para que justamente seamos todo menos uno mismo, es como ser todos una especie de entidad en la que debemos comportarnos igual, pensar igual y aceptar todo por igual. La propia opinión viene a ser algo casi sagrado.

Las personas coherentes no son como otros que se dejan llevar por lo que dictan las presiones sociales.

Efectivamente se necesita un criterio bien formado para ser  coherentes. Por supuesto, hasta cierto punto debe ser flexible en las cosas triviales que no tengan importancia.

Pero en los eventos en las que la reputación, la seguridad, la libertad, la unidad familiar o la estabilidad social pendan de un hilo, es necesario mantener los principios.

La coherencia en nuestras vidas nos permitirá  actuar adecuadamente en cualquier circunstancia.

La coherencia y la integridad personal requieren valor para que  nuestras decisiones sean firmes.  Esto es significativo porque también dos da la posibilidad de que los demás  reconozcan y aprecien la integridad de nuestra persona.

Se traduce en ser honrado, honesto, directo, apropiado, responsable, que tengamos control emocional y respeto por nosotros mismo.

Lo cual nos avala, nos da estima, respeto y la confianza de los demás hacia nuestra persona. Alguien coherente es en general una persona en la que se puede confiar.

Admiro a la gente coherente, aquella que tiene una forma de pensamiento y que actúa exactamente como piensa y que es fiel a sus principios.

Por eso pienso que la coherencia es una cualidad humana y eso es: cuestión de integridad.

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