Diario Judío México - Comúnmente se tiene la noción que los problemas económicos son solamente eso, presiones que responden directamente a la escasez del dinero. Por lo mismo, el aspecto psicológico suele descuidarse, no obstante, en la mayoría de los casos es éste el factor detonante de las crisis y la ansiedad, más que el dinero en sí mismo.

Para entenderlo, es importante considerar varios elementos. El primero de ellos es que el dinero es algo simbólico; es decir, el dinero es un objeto de intercambio cuyo valor es privilegiado por el ser humano. Y como la mayoría de los objetos simbólicos, el valor que le damos depende en gran medida de nuestra historia familiar y contexto sociocultural. Algunos ven en el dinero un medio, otros un fin, otros un símbolo de status, o de tranquilidad, de poder y control e incluso de seducción. En suma, no es raro que muchos coloquen al dinero en el centro de su experiencia de vida, ya que lo es “todo” para ellos.

Sin duda el dinero es importante, pero resulta fundamental que se pueda trabajar la relación que se tiene con éste y con las fantasías de poder –adquisitivo-, con la finalidad de colocarlo en su justo lugar y no sobredimensionarlo, problema muy común en la esfera capitalista. Este exceso de importancia del dinero, más allá de los problemas interpersonales que pueda generar, provoca también temores desmesurados y expectativas irrealistas.  Fantasías anudadas con el temor al fracaso o con el perder la hombría si ya no puede ser el proveedor, son fenómenos comunes en la esfera clínica. Estos temores o ideas respecto a lo que “debe” o no debe ser un hombre, así como de su valor en función del aporte económico, más allá de impulsar al trabajo, puede llegar a ser una fuente tal de ansiedad y de crisis que inhibe la productividad.

Además, las incidencias del estrés ocasionado por la constante preocupación puede llegar a ser tan intensas que generan afecciones médicas como hipertensión, dolores de cabeza, gastritis, colitis e incluso trastornos cardiacos. Es por esta razón que muchas personas que se encuentran en dificultades económicas, aunque suene paradójico, buscan ayuda psicológica a pesar de implicar un gasto más. La misma expresión “presiones económica” denota el juego de tensiones que está padeciendo la persona, generalmente porque temen un peligro inminente (el quedarse sin hogar, el perder el negocio, etc.)

En estas situaciones resulta conveniente buscar apoyo psicológico, esto con la finalidad de ayudar a lidiar con la ansiedad, a disminuir los temores excesivos y trabajar los conceptos valorativos que se tienen del dinero (poco hombre, fracasado, etc.) y, si bien y evidentemente no solucionarán sus problemas económicos, tendrán más herramientas para hacerle frente a las nuevas situaciones de vida, lo que puede incluir hacer un duelo por un estilo de vida que ya no se puede mantener, sin que ello alcance a afectar profundamente la concepción que se tiene de sí mismo.

Es frecuente que no sepamos qué relación neurótica establecemos con el dinero, es decir, que sea inconsciente y no lo notemos sino hasta que nos hace falta, solamente en ese momento podemos iniciar a vislumbrar qué significado tiene para nosotros, en nuestra familia y en nuestro contexto; tal como la frase dictamina “no sabía lo que tenía hasta que lo perdió”. Es así, como una crisis económica puede ser también, como las crisis psicológicas, una oportunidad de cambio. Una vez que sabemos qué agregados valorativos y calificativos le ponemos al dinero, podemos comenzar a trabajarlo con un profesional para otorgarle su justa dimensión y que la ansiedad que produzca la escasez de dinero no sea excesiva que abrume, pero la suficiente para impulsar a un cambio o la búsqueda de una solución.

No es una tarea sencilla, ya que socialmente se cree encontrar en el dinero un valor absoluto y contable de intercambio, sin embargo, y este fue en parte un descubrimiento del padre del psicoanálisis, el dinero tiene un valor relativo, relacional, social y psicológico. Y, como dice el dicho, lo primero es lo primero y nunca es el dinero.

¿Y para ti, qué significa el dinero?

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