Se habla mucho sobre los cambios físicos en el embarazo. Son los que vemos primero y los que suelen estar a simple vista. Entre los cambios hormonales, los cambios en el tamaño y/o peso, las náuseas matutinas, los dolores de espalda y articulaciones, la acidez y muchos otros cambios internos o externos, es difícil no notar que algo radical está sucediendo y algo más grande está por suceder. Claro que el cuerpo sufre una transformación, pero no es ni lo más importante ni lo único que cambia. Por eso tenemos que hablar de la mente, las emociones y las relaciones de la mujer embarazada. 

 

La futura mamá atraviesa un período de muchas emociones, en el que su identidad, su relación de pareja y su mundo emocional se transforman. Muchas cosas se mueven para prepararla para su nuevo rol: empieza a revisar su propia historia y cuestionar cómo fue criada, la relación que tiene con sus padres (y familia de origen) cambia y es vista con otros ojos, la vida en pareja atraviesa una crisis ahora que se convertirán en una familia, tiene que acomodar sus ocupaciones laborales, recreativas y su rutina del día a día para recibir a este nuevo ser. Todo esto hace que surjan preguntas como: ¿quién soy? ¿dónde quedo YO ahora que seré mamá? ¿cómo será mi vida? ¿lo podré hacer bien?

 

Para tener un embarazo, parto y posparto lo más sano posible, la mamá tiene que cuidar de su salud física y mental en cada etapa. Una mujer que se sienta bien con ella misma y lista para ser mamá, podrá adoptar su nuevo rol de una manera más tranquila y positiva. Esto será beneficioso para ella, pero también para el bebé. Si tú estás bien, tu bebé estará bien.

 

Algunas maneras de cuidar tu en el camino a la maternidad son las siguientes (no hay que olvidar que lo que buscamos es un balance, no que todo sea perfecto ni que todo el día todos los días nos sintamos bien):

 

  • Reconocer (y darnos permiso de sentir) que el embarazo, aunque es una etapa emocionante y feliz, también es un tiempo lleno de incertidumbre, ansiedad, miedo y emociones que pueden parecer contradictorias:

Es normal que los cambios físicos, las preocupaciones laborales, los retos cotidianos en el trabajo o en las relaciones y el no saber qué esperar en el embarazo, en el parto y/o en el posparto nos haga sentir de muchas maneras. No está ni bien ni mal, así es. Si lo necesitas hablar, es importante buscar profesionales serios y responsables que te puedan acompañar. 

 

  • Dejar ir los ideales y expectativas de cómo debería ser el embarazo y la maternidad:

Todo el tiempo escuchamos que si es mejor amamantar que dar fórmula, que si un parto natural es mejor que una cesárea, que tal estilo de crianza es mejor que el otro, etc. Las voces allá afuera siempre tienen algo que opinar y cargan la mochila, que ya está pesada, de más dudas y culpa. Lo importante es que tú, que eres la protagonista de tu historia y la mamá de tu bebé, decidas qué es lo que va contigo y hagas lo que se siente mejor para ti y para tu familia. 

 

  • Tener a nuestro alrededor a un equipo médico confiable, que le preocupe nuestro bienestar físico y emocional, y escuchar e informarnos de fuentes serias:

Esto va de la mano del punto anterior. El internet está lleno de información que no necesariamente es cierta ni está verificada, muchas opiniones de personas bienintencionadas pueden causarnos miedo y ansiedad. Por eso es importante tener a tu lado a médicos de tu confianza que te acompañen en el proceso.

 

  • Pedir ayuda si la necesitamos, esto incluye a tu pareja, familia y amigos, pero también a profesionales de la :

Aunque ya dijimos que es normal sentirse triste, preocupada, ansiosa, confundida y un sinfín de emociones más, si sentimos que algo está mal o no se termina de acomodar, es importante que busquemos ayuda profesional para prevenir el deterioro de la salud mental. Algunas señales de que nos vendría bien asistir con un profesional son: problemas para dormir, sentir preocupación o tristeza excesiva, inestabilidad emocional que afecta el día a día y nuestras relaciones, pensamientos negativos frecuentes hacia nuestro bebé, dificultad para navegar todos los cambios físicos y psicológicos en el embarazo, entre otros. 

 

  • Autocuidado y procurar el bienestar lo que más se pueda

Intentar tener una alimentación adecuada (con el apoyo de profesionales especialistas en nutrición en el embarazo), mantenerse activas, acudir a citas médicas, dormir bien, son algunas cosas que te ayudarán en el embarazo. Hacer tribu con personas que quieres, que te cuidan y están para ti hará que te sientas acogida y menos sola en momento difíciles.

 

Recuerda que el volverse madre es un cambio profundo que marca el inicio de una nueva manera de vivir. Acompáñate, déjate acompañar y acuérdate que no estás sola.

 

FUNDACIÓN APTA

P.L.P Sara Bromberg 

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