Diario Judío México - Hemos aprendido por experiencia que lo que no se usa, “se seca”, y a lo que no se le da mantenimiento se descompone, por consiguiente si a un auto no se le lubrica cada “x” tiempo el resultado será desastroso, una planta si no se riega se seca cierto ¿no?, bueno pero que hay del alma, ¿qué son en realidad las cosas que la mantienen fresca y en perfecto estado de funcionamiento?

Dicha pregunta, sobre esta cuestión se me ocurrió hace días cuando palpé la vida que nos rodea, el tráfico, las prisas, la falta de paciencia de la gente en general, porque sí, habrá que admitir que la mayoría de la gente somos intolerantes, y muy pocos tienen ya paciencia y tolerancia, (que las dos juntas van de la mano), se ha preguntado usted acaso ¿si estas dos virtudes las posee? porque si así fuera el alma estaría perfectamente lubricada, con más cariño y entendimiento, quizás una sonrisa que yo pienso es la más genuina expresión del alma ayudaría a suavizar los rostros más duros y quizás los caracteres más difíciles, creo que vale la pena intentarlo.

Esta vida se vuelve mas difícil cada vez, los obstáculos siempre estarán ahí, en medio de nuestro camino, pero pregunto yo, ¿No podríamos hacer esta situación más fácil, con un cambio de actitud, inclusive de lenguaje corporal, no siendo tan agresivos tal vez…?

Piense usted que es mas agradable ver a una persona calmada y sonriente que agresiva y con el rostro arrugado por el enojo, eso hace que nuestra alma en vez de sentirse libre y plena se sienta disminuida y triste al final del día porque el enojo finalmente conduce a la frustración y la frustración a la profunda tristeza.

Creo que vale la pena ofrecer más de nosotros mismos, nada nos cuesta o quizás dar un poco de apoyo a la gente que nos rodea, o tal vez sólo baste un gesto o palabra que demuestre paciencia y tolerancia esto estoy segura producirá un cambio enorme no sólo en los demás sino en nosotros mismos y esa alma estará bien lubricada al sentirnos mejor con los demás así como con nosotros mismos.

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Sus estudios los realiza en escuelas judías mexicanas y posteriormente termina la carrera de Comercio e Idiomas, obteniendo la maestría en Letras Inglesas. Desde temprana edad ha estado involucrada en instituciones culturales como la Asociación de Periodistas y Escritores Israelitas de México, colaborando al mismo tiempo con varios medios de comunicación entre ellos la revista "Foro".