Diario Judío México - Este es el momento para continuar y completar lo iniciado por Ben Gurión y Rabin. Eso no podrá lograrse a través de inútiles manifestaciones sin sentido en la plaza de Tel Aviv. La generación de las velas recordatorias ha crecido y en lugar de llorar y cantar debe asumir su responsabilidad.

Nadie debería haberse caído de su silla cuando la diputada Einat Wilf propuso al presidente del Partido Laborista deshacerse de una vez por todas de ese molesto obstáculo llamado Itzjak Rabin. Sucede que Wilf tiene, al parecer, una milagrosa cura para la situación de dicha fuerza : tirar a Rabin a la basura y, de ese modo, ganar las . Tampoco sorprende que Ehud Barak pensara que esa era “una idea interesante.”

Wilf no es la primera que pensó en esa fórmula ganadora. Su maestro, el presidente Shimón Peres, tiene el copyright. Durante la última noche de los siete días de luto por Rabin, Shimón Sheves, entonces jefe de la oficina del primer ministro asesinado, fue a su habitación y le rogó que declarara de inmediato. Peres lo escuchó pero no hizo más que oír atentamente a su propio ego. Una sola de sus decisiones bastó para borrar ese crimen de la historia. Prefirió sentarse cómodamente en la silla del premier durante algunos meses. En lugar de proseguir la partición del territorio; a pesar de los ataques de Hamás; para que continuara siendo judío y democrático; decidió calzarse el uniforme y las gafas de piloto, y se fue al norte de Líbano al mando de la guerra.

Binyamín Netanyahu, quien, en el momento del asesinato no entendía que iba a tener que lidiar con Peres, estaba pálido durante las transmisiones de televisión de esa noche terrible, quizá porque también pensó que ya no habría de ser primer ministro. El pueblo de no le perdonaría por aquélla incitación suya desde el balcón que da a la Plaza Sión, en Jerusalén, y por sus manifestaciones contra Rabin con un ataúd. Pero siempre se puede confiar en Peres, especialmente cuando se trata de , sobre todo si se está compitiendo contra él.

El asesinato de Rabin fue retirado de la escena y olvidado en el depósito. Después de unos meses, la elección se llevó a cabo teniendo como eje central la cuestión de quién habría de dividir Jerusalén y quién resultaría mejor para los judíos. No pasó ni la mitad de un año después del magnicidio y ya Rabin se había convertido en el asunto privado de su familia y de un puñado de personas que siguieron sus pasos, que visitan su tumba todos los años, avergonzados, escondiéndose y pidiendo disculpas cuando se encuentran con aquellos que estuvieron en dicho balcón y ahora forman parte del gobierno. El mayor líder sionista desde David Ben Gurión, se ha convertido en un forúnculo a los ojos de su partido.

La historia habrá de escribirse de manera diferente. El segundo mandato de Rabin fue aún mejor que el primero de Ben Gurión. El “viejo” legisló sobre la educación obligatoria mientras que Rabin hizo gigantescas inversiones en educación pública. Ben Gurión estableció el Instituto del Seguro Nacional; Rabin promulgó la ley de seguro de nacional.

El padre fundador envió al joven Rabin a Rodas para firmar el armisticio que puso fin a la Guerra de Independencia, y el primer ministro Rabin decidió convertir las líneas de cese del fuego, que había dibujado con un lápiz verde, en fronteras permanentes, y salvar a antes de que se convirtiera en un estado con una mayoría palestina. También transfirió grandes sumas de dinero para que la promesa de Ben Gurión en la Declaración de la Independencia sobre la igualdad de los árabes israelíes se hiciera realidad y bregó por lograr la igualdad en oportunidades laborales a través de una infraestructura diseñada para salvar la distancia entre la periferia del país y su centro.

También hubo actos de terrorismo, muchos, pero menos que durante los primeros años del estado. En la Guerra de Independencia, con Ben Gurión a la cabeza, perdió el uno por ciento de su población en el campo de batalla. En la lucha encabezada por Rabin para el establecimiento de fronteras permanentes, se perdieron muchas vidas.

Por lo tanto, ¿sorprende el que Igal Amir siga sonriendo? Mientras Bibi está en el poder y el líder del Partido Laborista forma parte de su gobierno, junto con los que desean derrocarlo y reemplazarlo, hay fundamento suficiente para aceptar la afirmación de que, al fin y al cabo, el proceder del asesino tuvo éxito.

Ha llegado la hora de enmendar las faltas. Este es el momento para continuar y completar lo iniciado por Ben Gurión y Rabin. Eso no podrá lograrse a través de inútiles manifestaciones sin sentido en la plaza de la ciudad. La generación de las velas recordatorias ha crecido y en lugar de llorar y cantar en la plaza debe asumir su responsabilidad. De lo contrario, la diputada Wilf ganará e Igal Amir seguirá sonriendo.

Fuente: Haaretz – 21.10.10
Traducción:
www.argentina.co.il

FuenteArgentina.co.il
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