Diario Judío México - Está por terminar este domingo y apenas he tenido el tiempo para escribir mi artículo semanal; la razón la boda de mi segunda nieta Cecy con Raymond su actual esposo.

Una boda, unión matrimonial entre un hombre y una mujer supone un grave compromiso ante la sociedad pero sobretodo ante Dios.

EL, que nos da el poder de reproducirnos con la esperanza nunca perdida en el ser humano, de ser cada dia mejor en todos los aspectos.

Despues de la unión entre un hombre y una mujer surge el inevitable compromiso de forjar a los hijos en seres de bien. Que no tiene nada de malo el tener, pero que el Ser es lo que mas importante.

El formar a nuestros hijos con valores es una tarea que toma gran parte de la vida del ser humano, fácil nunca lo ha sido, pero se logra con una total dedicación a nuestros hijos y con la ayuda de Dios.

Para Raymond y Cecy mi enhorabuena, la tarea y el compromiso han comenzado. Con mis mejores deseos.

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Industrial y asesor en materia de seguros y fianzas, inicia su actividad periodística hace siete años, principalmente en periódicos y revistas comunitarias judías y en el periódico El Asegurador, en su sección "Vivir seguros".