“Todas las desgracias de los hombres provienen de no hablar claro” – Albert Camus, La Peste (1947)

No es posible predecir lo que va a pasar en un escenario donde se dan cosas inéditas. Seamos claros, antes que nada, en declarar que el mundo está viviendo un primer desafío auténtico al paradigma de integración global. No obstante, es posible interrelacionar fenómenos entendiendo la racionalidad detrás del caos aparente:

Coronavirus:

  • Las reacciones de los gobiernos: El Coronavirus es altamente contagioso y peligroso para gente de 60 años en adelante. Poblaciones envejecidas (Europa como claro ejemplo) sí son vulnerables a un contagio exponencial que podría costar miles de vidas. Para un gobierno, la alternativa de sobrestimar la pandemia por salvar vidas es menos costosa socialmente que subestimarla. Los pueblos en cualquier país perdonan un mal año económico, pero no una tragedia de muerte masiva de sus connacionales por negligencia.
  • Infraestructura en hospitales y medicinas: No hay país que tenga camas suficientes para recibir enfermos de Coronavirus. La recuperación toma varios días y requiere aislamiento. En este sentido, el desborde de enfermos por las calles se vuelve un panorama macabro impensable. La cuarentena global no es un tema de pánico irracional, sino a una previsión consciente sobre la infraestructura hospitalaria insuficiente de los países.

Mercados de Valores y Tipo de Cambio:

  • Búsqueda de refugio de conservación patrimonial: Estados Unidos sigue siendo el líder indiscutible de los mercados de capitales internacionales en relación a certidumbre jurídica y financiera. La gente, ante la indecisión, busca invertir en dólares porque sabe que su dinero estará seguro, aún si el rendimiento financiero es nulo. Las inversiones en países emergentes, metales preciosos y hasta criptomonedas en esta ocasión fueron percibidas como “riesgosas”, y cayeron estrepitosamente junto con el mercado. Este fenómeno puede mitigarse mas no frenarse con políticas internas. La salida de capitales es implacable y ocasiona devaluaciones en monedas emergentes.
  • Volatilidad: La especulación genera oportunidades. Cuando la volatilidad es alta, se dan movimientos bursátiles bruscos que permiten generar grandes ganancias si uno juega “a favor” o “en contra” del mercado. Los grandes capitales y analistas experimentados generarán operaciones que mueven el mercado con una lógica de negocio, no necesariamente de miedo. De igual manera, la caída de las acciones ofrece una alternativa de “compra barata” de compañías, situación que, por ejemplo, China ha aprovechado para recomprar participación accionaria de sus principales empresas productivas de manos de accionistas Americanos y Europeos.

Petróleo:

  • Pelea por “Market Share”: El petróleo ha bajado su precio de cotización bajo la lógica de un menor consumo mundial de energía, resultado de una contracción significativa en la economía de muchos países. En este escenario, Rusia y Arabia Saudita han actuado de forma aparentemente contraintuitiva al aumentar su producción, situación que crea más oferta que demanda de barriles de petróleo y castiga su precio aún más. Con un barril cotizando por debajo de los $40USD, muchas compañías americanas altamente apalancadas no podrán costear su producción ni pagar sus deudas. Con ello, Rusia y Arabia Saudita esperan quitarles mercado iniciando una guerra de precios (aprovechando su condición de gobiernos autoritarios que se permiten operar en pérdida). Buscan hegemonía regional y aumentar su esfera de influencia presionando financieramente a sus competidores occidentales.

México:

  • Pemex en peligro: PEMEX es una compañía que se encuentra desde hace varios años en pérdida operativa de miles de millones de pesos al año. Con la coyuntura de precios de petróleo bajos, perderá aún más capital y podría empezar a incumplir con sus obligaciones de deuda. Con ello, la calificación internacional de México caería inmediatamente a “deuda basura”, obligándose a subir tasas de interés para evitar una fuga masiva de capitales. Con ello, vendrían otra vez los créditos caros y un consecuente estancamiento económico con inflación. De igual forma, se pone en riesgo el presupuesto de egresos del país dado que PEMEX aporta el 17% de los ingresos que se reciben. El gobierno con ello necesitaría sobre endeudar al país para compensar el recurso faltante. Si PEMEX cae, caemos todos.

Recomendaciones al individuo:

  • Apalancamiento financiero: Si el consumo general cae, las ventas se reducen y los pagos de las cadenas se tomarán más plazo. Una compañía muy endeudada, sin embargo, tiene que seguir pagando intereses aunque no genere los mismos ingresos. Por lo tanto, una compañía sobreapalancada debe considerar seriamente hacer inversiones de capital, y permanecer “líquida” con miras oportunidades de compa e inversión que pudieran ser interesantes.

"Cada generación, sin duda, se cree destinada a rehacer el mundo. La mía sabe, sin embargo, que no lo rehará. Pero su tarea acaso sea más grande. Consiste en impedir que el mundo se detenga" – Albert Camus, La Peste (1947)

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Enrique Presburger es Licenciado en Relaciones Internacionales por el ITESM Santa Fe en y Maestro en Finanzas por la misma institución y la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona; ambos grados con honores. Actualmente es Director General de Factor Exprés SAPI de CV SOFOM ENR, institución financiera dedicada al factoraje a PYMES, y es parte del Consejo Directivo de la ASOFOM (Asociación de Sociedades Financieras de Objeto Múltiple). El autor también fundó y dirige el IPAA (Instituto de Profesionistas y Académicos Autónomos), asociación que diseña planes educativos y de capacitación dentro del sector financiero. Enrique es autor del primer libro de Sociedades Financieras de Objeto Múltiple en México: “SOFOMES ENR: La Puerta a la revolución Financiera en México”. Encuentra más acerca del autor en: www.enrique-presbuger.com.