Amor, puede que este sea el tema más discutido en toda filosofía y también el tema que más apasiona el hombre, y no específicamente al hombre ilustrado ni a los prodigios de la filosofía, los científicos ya sean biólogos, neurólogos, así como antropólogos y sociólogos todos ellos han planteado algún acercamiento al tan famosísimo amor y no hay razón más sencilla para esta serie de investigaciones mas que el hecho de que el hombre, el ser humano, necesita del amor para poder tener una vida más plena, una vida más completa al punto de llegar a frases que pueden ser ridículas como aquellas que se escuchan en las telenovelas a las que las televisoras tienen tan acostumbrada a la gente; frases como “Solo necesito de tus besos para vivir” son el tipo de frases que exponen lo indefenso que es el ser humano ante eso que llamamos Amor.

La búsqueda del amor, y en específico del amor de pareja, presenta muchos obstáculos, algunos pueden ser por los tiempos modernos y las nuevas tecnologías, otros más por las tradiciones y costumbres, pero los obstáculos más grandes para alcanzar la tan ansiada felicidad muchas veces provienen de uno mismo. Somos nosotros los que, sin percatarnos, hacemos difícil, y a veces imposible, el amor de pareja.

De entre los muchas o pocas dificultades que pueden aparecer en la búsqueda de pareja, la más frecuente, común y natural es la que corresponde a las fantasías que cada uno de nosotros tenemos acerca de quién, cómo, qué y de qué manera debería ser mi pareja y mi relación con ella. Esta serie de fantasías son necesarias, por eso considero que son naturales, son el material con el cuál se construirá la relación y como tal, si el material es demasiado rígido, demasiado duro, si carece de una cierta flexibilidad y elasticidad entonces la relación no podrá sostenerse ante los diferentes embates de la vida.

La imagen del príncipe azul, el constructo del caballero perfecto; la idea de la princesa dulce y agradecida, el retrato de la princesa virginal, estos son algunos de los materiales más rígidos y duros, sobre los cuales edificar una relación de pareja, estos ideales no permiten la relación real con otra persona, subrayo el real porque al ser ideales pertenecen al reino del pensamiento, de los sueños, por eso son ideales. No hay manera de construir algo real basándose de manera única en lo ideal, lo real debe hacerse presente.

Amar al otro significa abandonar la fantasía de un mundo perfecto y equilibrado, de abandonar la fantasía de ser Un solo ser, ya que aceptar al otro con todos sus fantasmas nos remite a la falta, a la castración, al saber que no hay amor perfecto, que no hay eternidad y más importante aún al tener el valor de soportar el dolor y las alegrías del otro. Amar significa estar con el otro, soportar el dolor que nos causa el saber de su deseo, de su necesidad y también del deseo y necesidad propios, remontarnos al saber de la castración y el vacío que existe en el ser humano junto con sus demonios. Y si no se puede llevar a cabo esta gran hazaña es válido retirarse… no hay maldad en ello.

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