El pasado 1 de Octubre se celebró un referèndum para que Cataluña, una región al
noreste de , decidiera si quería independizarse del resto del Estado Español o no. La
reacción del Gobierno Español ante esta votación fue enviar fuerzas de seguridad al territorio e intentar evitar que la votación se celebrara usando la fuerza. Según el discurso del Gobierno de Mariano Rajoy, la votación era inconstitucional e ilegal, ya que dentro del marco de la actual Constitución española no se contempla la posibilidad de que un territorio pueda independizarse.

Ante la tozudería de los catalanes en encontrar maneras para expresar una opinión, en
Madrid sólo nos han recibido con negativas al diálogo, y ha habido una judicialización de la
política que no se veía desde que se reinstauró la separación de poderes en España. Y el
hecho que fuera tan fácil para el Gobierno usar todos los medios que fueran necesarios, ha
evidenciado problemas de raíz de la democracia española, que por lo tanto afectan a todos los ciudadanos de este país. Y éstos se están dando cuenta. Así lo prueban las manifestaciones masivas que se convocaron en las principales ciudades españolas para condenar la violencia policial el mismo domingo. Y es que una Constitución que no refleja las necesidades de la sociedad actual no es válida. Si no sirve para solucionar problemas sino para causarlos, se debe cambiar. Y estas leyes, que fueron aprobadas demasiado rápido en 1978 por un pueblo para cuya alternativa era una dictadura, y que no protegen a la ciudadanía, están obsoletas.

Este domingo, en mi tierra se vivieron escenas aterradoras. Escenas de esas que mi
generación, los millennials, la generación de la tecnología, la globalización y la libertad de
expresión, veíamos muy lejos. Son escenas como las que nos contaban nuestros abuelos,
dónde un estado quiere reprimir la voz de un pueblo y no pone reparos en usar los medios que sean necesarios para hacerlo.

Parece mentira que las personas mayores que tuvieron que luchar contra la dictadura
franquista el siglo pasado, el domingo fueran empujados y maltratados por las fuerzas de
seguridad de un país “democrático”. El problema no es una fractura de la sociedad catalana.

Ni siquiera entre la sociedad catalana y la española, como han dicho algunos. De hecho, los
que no estaban de acuerdo entre ellos el sábado, este lunes han salido juntos a la calle para condenar la violencia y apoyar el derecho de un pueblo a expresarse mediante una votación.

Porque hay una diferencia abismal entre tener opiniones diferentes y dejar que nos arrebaten nuestra dignidad como sociedad. Contra su violencia, nuestros votos. Contra su odio, nuestro pacifismo. Y contra su inmovilismo, la fuerza de todo un pueblo

1 COMENTARIO

  1. Soy judío, soy catalán y, por lo tanto soy español: Cataluña fue siempre parte de Sefarad.

    Seamos conscientes de que el movimiento independentista, que representa a menos de la mitad de los catalanes, está controlado por los marxistas de la CUP, antisemitas (allá donde son alcaldes promueven el boycot a Israel), además de proIslamistas (invitan constantemente a conferencistas terroristas palestinos a explicarnos lo malos que somos; financian las mezquitas en barrios ya radicalizados).

    Por favor, ser catalán es mi forma de ser Español y Judío. Y no quiero que Cataluña se separe de Sefarad, y esto no va a ocurrir, porque NO lo queremos mas de media Cataluña: por favor, Srta. Claudia, no hable en nuestro nombre.

    Ayúdennos con artículos realmente informados y no complacientes con movimientos nacionalistas excluyentes, racistas y antisemitas.

    Nuestro manifiesto

Deja tu Comentario

A excepción de tu nombre y tu correo electrónico tus datos personales no serán visibles y son opcionales, pero nos ayudan a conocer mejor a nuestro público lector

A fin de garantizar un intercambio de opiniones respetuoso e interesante, DiarioJudio.com se reserva el derecho a eliminar todos aquellos comentarios que puedan ser considerados difamatorios, vejatorios, insultantes, injuriantes o contrarios a las leyes a estas condiciones. Los comentarios no reflejan la opinión de DiarioJudio.com, sino la de los internautas, y son ellos los únicos responsables de las opiniones vertidas. No se admitirán comentarios con contenido racista, sexista, homófobo, discriminatorio por identidad de género o que insulten a las personas por su nacionalidad, sexo, religión, edad o cualquier tipo de discapacidad física o mental.
Artículo anteriorFrancia: Primer ministro anuncia un plan trienal para combatirlo
Artículo siguienteComunidad judía en Barcelona preocupada por “fractura” y apela al diálogo
Actualmente estudia Relaciones Internacionales en la Universidad Ramón Llull En Blanquerna . También ha hecho estudios sobre Urbanización in Africa, Civilizaciones africanas, Desarrollo Internacional. Desde 2015 ha colaborado Amnistía Internacional Barcelona en diferentes iniciativas, principalmente mediante el uso de redes sociales para concientizar. Sus lenguas maternas son el español y el catalán y además domina los idiomas inglés y francés.