Diario Judío México - Las primeras tres décadas del siglo XX mostraron una sucesión de revolucionarios hechos políticos y notables descubrimientos científicos y tecnológicos que convulsionaron a una Europa que venía de un período inusualmente pacífico y tranquilo. Para el pueblo judío radicado en el centro-este del continente fue, paradójicamente, un período de sufrimiento y dolor junto a una etapa de esplendor. Asociado a este esplendor se da la vida y obra del matemático más brillante de la primera mitad del siglo XX: .

Nació en 1903 con el nombre de Janos Lajos Neumann en el seno de una rica familia judía en Budapest, Hungría. Sus abuelos inmigraron a ese país desde Rusia y la familia comenzó un proceso de prosperidad económica. Su padre era propietario de un importante banco en la capital mientras que su madre provenía de una familia de industriales. A los 6 años, Janos asombra a propios y extraños cuando recita de memoria los números de una guía telefónica, realiza mentalmente extensas operaciones aritméticas y cuenta bromas en griego clásico.

Quiere estudiar Matemáticas pero el espíritu pragmático del padre lo presiona para que siga una carrera más rentable. Entonces cursa en paralelo las carreras de Ingeniería Química y de Matemáticas en la Universidad de Berlín. En 1925 se recibe de Ingeniero Químico en la Universidad de Zurich y al año siguiente concluye un doctorado en Matemáticas en una universidad de su ciudad natal.

Es el comienzo de una extraordinaria producción en diversas áreas de las matemáticas puras y aplicadas. Publica decenas de trabajos en teoría de grupos, teoría de conjuntos, lógica, teoría ergódica y teoría de operadores. Recorre el continente dictando conferencias y proporcionando una base teórica rigurosa para explicar los fundamentos de la mecánica cuántica.

En 1933 se traslada a los donde se le otorga el cargo de profesor en el Institute for Advanced Study (IAS) en Princeton, New Jersey, posición que mantendría hasta su deceso. Ante el avance del nazismo logra que su madre y hermanos emigren y, al igual que él, obtengan la ciudadanía estadounidense. Agrega el von a su apellido porque ese título hereditario se lo habían otorgado a su padre en Hungría en el año 1913.

Realiza importantes contribuciones para el Proyecto Manhattan, el plan norteamericano para la obtención de la bomba atómica. Años después, ante el control por parte de la Unión Soviética de su Hungría natal, sigue colaborando con el plan nuclear americano para el desarrollo de la bomba de hidrógeno. En tal sentido, estuvo más cercano al espíritu belicista de su compatriota Edward Teller (líder en el desarrollo de la bomba de hidrógeno) que al pacifismo de Albert Einstein.

En un ambiente tan particular como el de Princeton, destaca por sus peculiares excentricidades: es astuto, bon vivant, le gustan los autos rápidos y una esquina en Princeton es bautizada con el término “esquina de von Neumann” por la cantidad de accidentes vehiculares que lo tuvieron como protagonista. Son memorables sus bromas con Albert Einstein, sus recitados textuales y sin cometer errores de libros clásicos y su dictado en voz alta y de memoria de códigos de computadora en lenguaje ensamblador. En 1944 publica junto a Oscar Morgenstern el libro “Theory of games and economic behavior”, obra que sienta las bases definitivas de la teoría de juegos: el estudio de modelos matemáticos que describen el conflicto y la cooperación entre entes inteligentes que toman decisiones. También se le reconoce ser uno de los creadores del Método de Montecarlo: aproximación mediante métodos estocásticos de expresiones matemáticas muy complejas.

Su contribución fundamental en el campo de la computación y la informática consistió en proponer la construcción de equipos que tuvieran el programa de computadora almacenado en memoria. Primero modificó a la computadora ENIAC para que alojara al software. A continuación, propuso los planes de una nueva arquitectura que incorporara a la nueva idea. Como resultado, se construyó la computadora IAS que comenzó a operar en 1951 con aritmética binaria y compartía la memoria entre los datos y el programa que los operaba. Se lo denominó Arquitectura de von Neumann y  fue un cambio revolucionario que permitió un avance significativo en las capacidades operativas de los nuevos aparatos de cálculo. Aunque la tecnología del hardware ha avanzado enormemente y aumentado la complejidad de la arquitectura inicial, la base del funcionamiento de las actuales computadoras es prácticamente la misma a la propuesta por von Neumann. Probablemente lo seguirá siendo durante mucho tiempo y es por ello que se la sigue estudiando en todos los cursos introductorios de computación e informática.

Tras obtener decenas de premios y reconocimientos, incluyendo el nombre de un cráter en la Luna, muere en 1957 como resultado de un avanzado cáncer de huesos.

Personaje muy controvertido, alejado completamente del estereotipo del científico aislado en su “torre de marfil”, fue el matemático más influyente de la primera mitad del siglo XX como resultado de sus contribuciones, hallazgos y desarrollos en mecánica cuántica, bombas nucleares, teoría de juegos y computación e informática.

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Darío Weitz es Profesor Universitario en la Facultad de Ingeniería en Sistemas de Información de la Universidad Tecnológica Nacional, sede Rosario, Argentina. Así como es conocido el aporte de numerosos judíos en diversos campos científicos, no lo es tanto su aporte en temas de Computación e Informática. En tal sentido ha desarrollado un conjunto de pequeñas notas donde se detallan parte de esas contribuciones haciendo énfasis en las historias detrás de los individuos que las generan.