Este siniestro personaje, antisemita, agresivo y pendenciero en patota pero cobarde y llorón en la soledad de una celda, arrojó sobre sí varios artículos del Código Penal que lo devolverán a la cárcel, de donde nunca debió salir aunque sea transitoriamente.
Ello se debe a su incitación a fusilar frente al pueblo al Presidente de la República, además de insultarlo con el peor de los epítetos. Nadie de la oposición salió a rechazar sus palabras pero los pocos que lo hicieron (como Juan Marino del partido Piquetero, algunos conductores y panelistas en la TV), trataron de bajar lo intenso de los dichos dándole poca representatividad e influencia a D’Elía.
Entre 1933 y 1939 en Alemania también se tomaron las palabras de Hitler, Goering y Goebbels con igual liviandad y así se desembocó en el nazismo y el Holocausto. Salvando la distancia existente entre un exabrupto y la enorme tragedia de la Humanidad en el siglo XX, no se puede ni se deben banalizar las expresiones de una bestia invitando a un magnicidio. Y esto no es una metáfora.
Albert Einstein dijo:”El mundo no está en peligro por las malas personas sino por aquellas que permiten la maldad”.

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Nací el 9 de marzo de 1942 en Buenos Aires, Argentina. Tengo educación secundaria y algunos años de Derecho pero por razones de tiempo dejé para casarme y trabajar en una industria química de mi familia política desde 1964 hasta el 2001, comenzando en el sector costos hasta ser director financiero-administrativo de la empresa, que en aquel momento tenía 3 plantas y unos 300 dependientes. Mi esposa Irene es Profesora Nacional de Artes Visuales, es artista plástica y estudió entre otros con Urruchúa, Castagnino, Schurjin, Pujía, etc. Tenemos 2 hijos Juana Elizabeth, Abogada y con una Maestría en Derecho Internacional Público, radicada y ciudadana canadiense desde el 2002, casada y que nos dio una hermosa nieta de 7 años. Nuestro hijo varón se radicó en México D.F. también el 2002, montó una empresa que se dedica a la venta de aceros para la construcción de la cual es Gerente Comercial, soltero, 44 años. Mi suegra, fallecida en el 2006, fue escritora de cuentos y poemas, con muchos libros publicados y premios en distintos países, incluyendo el Fernando Jeno a la Poesía en México en 1979; sus libros figuran en diversas bibliotecas, incluyendo la del Congreso de EE.UU. Mis hijos siendo pequeños obtuvieron menciones y premios en el famoso Concurso Shankar de pintura, en la India y algunas de sus obras ilustraron libros de poemas de la abuela materna Arminda Ralesky. De esta mujer el Maestro Jacobo Ficher compuso una obra para coro y orquesta del poema Kadish Laico y además algunos de sus poemas formaron parte del repertorio de Berta Singerma. Yo soy socio vitalicio de la Sociedad Hebraica Argentina desde 1979 y fui parte del Consejo Directivo y del Consejo Consultivo en varios períodos. Siempre me interesó la política seria y desde hace unos años escribo a los diarios como una forma de participación activa.