Diario Judío México - El abajo suscrito, Yeshu ben Joseph, nacido en Belén durante el reino del rey Herodes, me presento ante usted para denunciar que 2,000 años de hoy, seré objeto de un intento de robo de identidad.

Un tal Mahmoud Abbas, presidente de una entidad llamada Autoridad Palestina, ha enviado un mensaje público al mundo, en la ocasión de mi cumpleaños, diciendo que soy palestino, y que los palestinos hacen todo lo que pueden para seguir mi ejemplo.

¡Imagínese, darme una falsa nacionalidad con el objeto de difamar a mi pueblo!

Abbas debería saber que yo nací judío, viví como judío y moriré como judío. Todo esto está respaldado por documentos oficiales ampliamente conocidos por el mundo entero. Yo nací de padres judíos, (Mateo 1:24); fui circuncidado en el octavo día, (Lucas 1:21); hice bar mitzva, (Lucas 2:46); fui con frecuencia a la sinagoga, y prediqué en ellas, (por ejemplo, Lucas 4:16). Los Evangelios mencionan la palabra “sinagoga” 45 veces, y ni una sola vez la palabra “mezquita”. También, cuando ustedes los romanos me crucifiquen, lo harán acusándome de ser “Rey de los Judíos” (Mateo 27:37), y no “Rey de los Palestinos”.

Abbas, que tiene un doctorado de la Universidad de Moscú por su tesis donde niega el Holocausto, debería saber que, durante mi paso por este mundo, el país se llamaba Judea, y recién 100 años después de mi muerte, el emperador Adriano, para castigar a los judíos por su rebelión, cambió el nombre a Palestina, en memoria de los filisteos, un pueblo que desde hace siglos ya no existía.

Abbas, como árabe, también debería conocer su propia historia: los árabes conquistaron Palestina en el año 638, seis siglos después de mi muerte. Y recién en el año 1964 los árabes residentes en este país empezaron a auto-identificarse como palestinos.

Respecto a que los palestinos hacen todo lo posible por seguir mi ejemplo, ¡por favor! Yo nunca acuchillé a nadie por la espalda, nunca tiré piedras a vehículos para hacerlos estrellar, nunca disparé cohetes a pueblos civiles, nunca puse bombas en vehículos públicos, nunca aplaudí la muerte de inocentes ni lo celebré repartiendo caramelos.

No le pido que castigue a Abbas por sus mentiras y calumnias. Al contrario, pediré a Dios que lo perdone porque no sabe lo que dice.​

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