Me despierto en la mañana, la imagen que me devuelve el espejo no me gusta... He empezado a envejecer.

Pienso que a lo largo de mi vida se ha operado una transformación física de la que yo no he sido objeto... En la actual etapa de mi vida mis facultades físicas han empezado a mermar.

Ante esos cambios en mi vida; lo sensato y deseable es adaptarme a ellos sin renunciar a mis hábitos sanos.

Lo que si advierto en este nuevo despertar es que mi comunión con Dios es más cercana.

PD. Hace tiempo oí el presente comentario:
La juventud es un tesoro que no debía estar en manos de los jóvenes…

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Industrial y asesor en materia de seguros y fianzas, inicia su actividad periodística hace siete años, principalmente en periódicos y revistas comunitarias judías y en el periódico El Asegurador, en su sección "Vivir seguros".