“La no es un objetivo; es un medio destinado a mejorar la vida de los habitantes”.

Aunque una imagen vale más que mil palabras es inevitable quedarse inmóvil y no abrir un profundo dialogo con uno mismo, aunque no encontremos las respuestas deseadas, cuando las contemplamos. Si bien África desde décadas atrás nos ha venido ofrecido imágenes de hambruna y sed, parece ser que nos hemos inmunizado contra el padecimiento ajeno. La vacuna podría haber sido llevado a cabo durante décadas, aclimatándonos no solo a imágenes tan terribles como las que podemos ver estos días en los diversos medios de comunicación, sino también a través de aquellas donde podemos contemplar a personas humilladas una vez destrozadas bélicamente por el enemigo, la de las victimas de los terribles fenómenos metereologicos o de “atentados terroristas”, como el recientemente llevado a cabo en Noruega. Nos afectan en el momento, las comentamos en tertulia y algunos incluso nos conmueven para realizar un donativo que acalla la conciencia.

La actualidad económica ha engullido el lado humano del que cada uno de nosotros estamos dotado. En el fin de semana se han realizado multitud de llamadas de teléfonos y reuniones para que no se produjera este lunes un crack en los mercados bursátiles. Hubo políticos que llegaron a interrumpir sus vacaciones y otros que desde sus destinos vacacionales atendieron dichas actuaciones con el fin de “salvar el mundo” financiero.

Mientras tanto, 15 millones de personas se debaten entre la vida y la muerte en el Cuerno de África. Además de Kenia, Etiopía, Yibuti, el norte de Uganda y muy probablemente Eritrea, es el país más afectado por la sequía -aproximadamente 3,7 millones de somalíes, o sea la mitad de la población- requieren una ayuda humanitaria de urgencia, según las Naciones Unidas. La cumbre de la Unión Africana sobre la hambruna en el Cuerno de África, no será llevada a cabo el próximo martes día 9 de agosto, por problemas de agenda de los dirigentes, por no haberse convocado con suficiente tiempo de antelación. Volvamos a contemplar la imagen de este artículo y reflexionemos sobre lo hasta ahora expuesto. ¿Qué le pasa por la mente?

La única pregunta que yo me realizo es: ¿En que nos hemos transformado? Hemos escurrido las responsabilidades hacia los distintos gobiernos como si nosotros no formáramos parte de su elección. ¿Me representa mi gobierno en este asunto tal como yo quisiera? Recordemos unas sencillas palabras de Jesús: “no podemos servir a Dios y al dinero”. Por muy grave que nos haya azotado la crisis, en ocasiones provocada por un sentimiento desbordado de la propiedad, jamás nos encontraremos en una situación tan limite, donde un poco de arroz y agua se convierta en un articulo de excelencia.

Hablan de depresión, recesion y estancamiento económico, posiblemente seria mas apropiado distinguir al ser humanos con estos calificativos. ¿Puede acaso ser, que el dinero se comporte conforme actúe el hombre, siendo su más “fiel” reflejo? No hay signos de recuperación, como nos dicen algunos gobernantes ignaros o interesados. Significa esto ¿que estamos perdidos como seres creados por una fuente superior? Si existieran Unidades de Cuidados Intensivos para las conciencias, probablemente estarían sobresaturadas. Hemos hecho referencia a los líderes políticos, pero, ¿en que lugar quedan los líderes religiosos, sea de la confesión que sean? En el caso del papa Benedicto XVI, que visitara próximamente Madrid, podemos decir que en una nota editorial el Director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, P. Federico Lombardi, alentó a ayudar a los somalíes, que al escapar a los países limítrofes “se habla de extenuantes marchas a pie, bajo la amenaza y los ataques de los predadores, y hasta de niños atacados por manadas de hienas”.

Si bien “el Papa recuerda a cada año en su discurso a los diplomáticos, es difusa la sensación de que la opinión pública mundial, y la comunidad internacional, se han resignado y han abandonado a su destino a este desgraciado país”. Ante esta situación, el Santo Padre hizo un llamado a “la movilización internacional para enviar rápidamente ayuda a estos nuestros hermanos y hermanas duramente probados, entre quienes hay muchos niños” “Que no falte a estas poblaciones sufrientes nuestra solidaridad y la ayuda concreta de todas las personas de buena voluntad”, concluyó.

Obras de misericordia corporales

  1. Dar de comer al hambriento.
  2. Dar de beber al sediento.
  3. Vestir al desnudo
  4. Visitar a los enfermos
  5. Asistir al preso
  6. Dar posada al caminante
  7. Sepultar a los muertos.

El Padre Ángel, presidente de la ONG española Mensajeros de la Paz relataba durante su estancia en el Cuerno de África que “pasan las horas, los días y hay un retraso muy grande en la prestación de asistencia. Creo que muy pocos entienden que esto es cuestión de vida o muerte”. La ayuda internacional tan solo cubre el 20% de las necesidades básicas de la zona, fundamentalmente comida y agua. “Eso es lo primero que piden, se llevan las manos a la tripa y te dicen entre lágrimas que tienen hambre”, asegura. ¿Cuánto tardará en aumentar la escandalosa cifra de 29.000 niños muertos, todos menores de cinco años, víctimas del hambre y la sed?

El padre Ángel nos pide que abramos los ojos y que nos indignemos. No hace falta ir a Sol para estarlo. “Es vergonzoso que se den casi 3.000 millones de euros para rescatar a un banco (refiriéndose a la Caja de Ahorros del Mediterránea) y solo 25 para desastres como este”.

Los gastos militares han tenido un crecimiento vertiginoso en los últimos 70 años. Siguiendo la tendencia al crecimiento, el gasto militar total en el mundo alcanzó 1 millón de millones 531 mil millones de dólares en el 2009 medido a precios constantes del 2008, lo que representa un gasto de 224 dólares por habitante del planeta y el 2,7% del PIB mundial (SIPRI, 2010).

Más de 29 mil niños por debajo de los 5 años han fallecido debido a la hambruna, de los 640 mil niños somalíes que se encuentran en estado de desnutrición. A ello hay que añadirles las diversas enfermedades infecciosas que se están cebando con los aun más débiles. De una población total de 7.5 millones de personas, unos 3.2 millones de somalíes tienen necesidad inmediata de asistencia para sobrevivir. Detrás de estas cifras hay vidas humanas de las que todos somos responsables de ellas y quedarnos sentados contemplando este “genocidio” seria tan irresponsable, como lo fue en épocas pasadas y en un contexto distinto, pero con un trágico final, como podrían tenerlo aquí.

(Talmud).

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María José Arévalo Gutiérrez (1967) nació en Goslar (Alemania), siendo hija de emigrantes, retornando a España en el año 1985 donde reside en El Puerto de Santa María (Cádiz). Diplomada en Turismo, cuenta con un amplio currículum académico, donde se especializo en el sector Vitivinícola (Master) y Gestión de Empresa (MBA). Su carrera profesional se ha realizado durante más de dos décadas en el sector turístico y últimamente se esta desarrollando en el ámbito de la docencia. Su inquietud e interés por el mundo judío, le vienen desde la juventud, entrando en contacto históricamente con el holocausto en Alemania, donde efectuó los estudios obligatorios. Su enamoramiento por Andalucía y su diversidad cultural, le llevaron a investigar los aspectos históricos - culturales en el ámbito mas cercano, entre ello la cultura sefardí. Colabora en varios boletines y revistas especializadas con el fin de aportar con su trabajo a la difusión de la información recabada.