Diario Judío México - En 2013 Esti Shoshan se hizo consciente de que debía traducir sus ideas a
hechos , el momento crucial fue la campaña para las a la Knesset.

Su comunidad haredi -ultra- ortodoxa- se encontraba en un proceso
problemático: una seria radicalización en su obsesión por separar a las
mujeres de los hombres, menospreciando a las mujeres, como en los camiones
públicos donde las mujeres debían sentarse en las últimas filas y dejar las
delanteras para los hombres, aunque fuera una pareja de casados, las
mujeres, prisioneras de la opinión pública, hacían lo que les mandaban.

A veces ocurría que los haredim escupían a las mujeres porque su atuendo no
les parecía lo bastante modesto. O las banquetas en las que podían transitar
los hombres y las mujeres tenían que caminar por las que les estaban
reservadas. Las figuras femeninas desaparecieron de los comics para que no
fueran vistas.

Esti, hija de rabino, hizo lo que se esperaba de ella,  estudio en el
Seminario para Maestras, se casó, creo una familia y cuando sus hijos
crecieron  empezó a estudiar , en su generación las mujeres no
estudiaban carreras académicas.

En 2012 decidió presentar una plana en Facebook con su nombre en la que
declaraba: “si no somos elegidas, no votaremos” en contra de la
discriminación femenina. Creía que el cambio debía ser sistemático, como las
sufragistas, entendió que mediante la legislación y la toma de decisiones
podían cambiar la realidad. Otras mujeres se unieron a ella, las llamaban
locas, las amenazaban, las agredían verbalmente. Sabían que tendrían que
pagar un precio por su osadía, pero no renunciaron a su propósito. Otros
grupos, como Mujeres Abogadas para Justicia Social, y algunas juezas se
unieron a ellas, todas trabajando voluntariamente.

Hacían protestas cuidadosas dentro de los límites de la comunidad, no
querían abandonar su hogar haredi, sin huelgas o amenazas solo organizában
reuniones, conversaciones, distribuían algunas hojas de propaganda. Se
cuidaban de no hacer cosa alguna que estuviera prohibida. Antes de lanzarse
consultaron a un rabino. No es cuestión de la Halajah que en la Knesset
nunca ha habido una representante haredi, es un mal hábito que no querían
continuar.

Pedían ser elegidas y participar en las decisiones que las afectaban
directamente. Agudat , el partido de su comunidad, respondió por
escrito: “Así como no esperan que le demos representación a los niños, no
deberían esperar que le demos representación a las mujeres.” Sus actos
fueron considerados una provocación inadmisible.

Entonces decidieron presentar su caso en la Suprema Corte de Justicia que
decidió, a principios de agosto, darle a Agudat un mes para examinar
sus regulaciones y decidir si es capaz de enmendar la cláusula que
discrimina a las mujeres: “un miembro del partido puede ser cualquier judío
de 18 años o más que observe la Tora y sus preceptos”.

Sabemos que no es cuestión de la Halajah, así lo ha dicho el abogado de
Agudat .

Es una cuestión cultural y en la sociedad haredi una costumbre cultural es
algo que se puede cambiar. Por muchas razones, tras de casi todo lo que se
llama cuestión cultural, opina Esti, hay un deseo de gobernar y supervisar.

La Administración de Cortes Judiciales y la Comisión de Servicio Social del
Distrito Laboral de Jerusalén anuncio el nombramiento de una consejera
judicial en una Corte Rabínica Israeli, por primera vez en su historia  se
trataba de una mujer: la abogada Shira BenEli, quien ya tenía el mérito de
antigüedad en el sistema de la Corte Judicial en un puesto que incluia
contacto cercano con la toma de decisiones.

Después de luchar más de diez años. En 2015 el Centro Rackmam para el
adelanto de las mujeres en la jerarquía laboral y la asociación ITIM
-asistencia a los israelíes en la lucha con la burocracia religiosa-
pidieron una orden de restricción contra la Comisión de Servicio Social y la
administración de las Cortes Religiosas por discriminar a las mujeres al
prevenir que fueran consejeras judiciales en las cortes que limitaban el
nombramiento a rabinos ordenados o jueces rabínicos y en efecto bloqueaba la
participación de mujeres. Estas condiciones se suspendieron por la
intervención de la Corte Laboral. Pero las solicitudes seguían siendo
publicadas internamente donde solo trabajan hombres. Durante el caso Rackman
se acordó abrir el proceso.

El Centro Rackman e ITIM declararon que la decisión fue “…resultado de una
larga batalla que han realizado durante años, Por primera vez en  las Cortes
Religiosas oficiales en , una mujer trabajará dentro del sistema
judicial y, por primera vez, una mujer será parte oficial de las decisiones
que se tomen en un cuerpo religioso judicial.

Keren Rackman, abogado director del departamento de  promoción legislativa y
del Centro, dijo: ‘Con toda la importancia de este nombramiento
debemos recordar que no se trata de asistencia en cuestiones de la Halaja y
estamos todavía lejos del en que una mujer sea juez en las cortes rabínicas.
Tenemos la esperanza de que sea  precursor de una participación genuina y
completa de las mujeres en las cortes rabínica…”

El abogado de ITIM, Elad Kaplan, dijo:”…el nombramiento es una piedra
angular importante en la realización de que el establecimiento religioso
pertenece a todo y las mujeres deben ocupar posiciones importantes en
las cortes y otras instituciones..”

La decisión del 5 de agosto es otro paso en un movimiento en años recientes
en el que más y más mujeres están ejerciendo su influencia en el movimiento
religioso ortodoxo desde su interior.

Hace dos meses, el adjunto al abogado general ordeno que se nombraran
mujeres para el grupo que elige a los miembros de Consejo Rabínico
Principal. Hace tres meses, la abogada Rajel Shakarji fue la primera mujer
nombrada supervisora de las propiedades religiosas dedicadas a la caridad
publica en el sistema de las cortes religiosas.

Previamente, dos mujeres fueron nombradas para otros puestos destacados en
las cortes rabínicas. una como jefe de recursos humanos y otra como
vicedirectora que debe supervisar el entrenamiento de los jueces y la
publicación de los veredictos.  Antes, una mujer había sido nombrada por
primera vez como jefa del departamento que supervisa el servicio de los
jueces en las cortes rabínicas y concede licencias a quienes representan a
quienes acuden a esas cortes.

En este mes de agosto tan agitado en Israel, en contraste a tan lentos y
aislados adelantos contra la discriminación femenina religiosa, los jóvenes
no se quedan atrás.

A principios de agosto ocurrió que varios decena de religiosos ortodoxos en
su entrenamiento militar se voltearon de espaldas ante una instructora y se
rehusaron a obedecer sus órdenes.

Su comandante, Shira Margalit, no pudo dormir esa noche…”porque una de sus
soldadas, Noa, instructora de paracaidistas, mientras demostraba un
ejercicio frente a 70 soldados, 50 de ellos le dieron la espalda por ser
mujer.

Esto no es una reacción de ultra-ortodoxos, es simplemente una fea
realidad.”

El ejército verifico la historia y afirmo que se habló con los soldados y se
les dijo claramente que no podían discriminar entre instructores hombres y
mujeres.

El portavoz del ejército confirmo que 30 soldados voltearon la cara mientras
la instructora hablaba; su comandante les hizo saber que bajo órdenes del
ejército, no se elegían a instructores por género y quienquiera de los
entrenados que faltara al respeto de los instructores sería echado fuera.
Agrego que el IDF subraya la uniformidad en las tareas en todas las
actividades independientemente de religión, raza o género.

La red de mujeres israelíes dijo que el mismo día en que salió este reporte,
la fuerza aérea de Israel vio a su primera comandante de escuadrón femenina
y todavía hay ‘”una realidad paralela” en la que los soldados pueden
humillar a una persona tan capaz como  ellos porque es mujer.