Diario Judío México - Introducción.

inició su vida independiente después de 1821, fue en la segunda mitad del siglo XIX cuando la libertad de cultos fue propuesta como parte de las Leyes de Reforma. Hasta entonces la presencia judía en fue sumamente reducida.[1]

Desde finales de la década de los años sesenta de ese siglo, durante el imperio de Maximiliano llegaron algunos judíos en su corte. Entre ellos se encontraba su médico de cabecera el doctor Basch. Al concluirse esta etapa muchos regresaron a sus lugares de origen sobre todo en Francia y Austria. Años después al iniciarse el régimen del presidente Porfirio Díaz, muchos inversionistas extranjeros llegaron a , (1876-1910) representando a sus compañías con el objeto de construir obras de infraestructura como los ferrocarriles, puertos, telégrafos o en la explotación de los recursos naturales como los metales o el petróleo.

Arribaron de países como Alemania, Francia, Italia, Austria, Bélgica, Estados Unidos y Canadá y entre ellos se encontraba un grupo de judíos. En realidad no se identificaron como tales, más bien se incorporaron a la sociedad mexicana y su estancia en el país dependió de los o inversiones que realizaron.

Participaron en la creación de compañías importantes como el Banco Nacional Mexicano en el cual tuvo un papel muy destacado Eduardo Noeztlin, judío francés, posteriormente esa institución se fusionó con el Banco Mercantil Agrícola e Hipotecario dando así origen al Banco Nacional de en 1894. La firma de este contrato la hicieron Noeztlin y León Stein.

Por otro lado la casa bancaria Seligman Brothers se encargó en 1888 del empréstito para terminar el ferrocarril de Tehuantepec. Los Speyer Brothers fue una de las familias francesas destacadas a principios del siglo XX en ; su negocio bancario se encontraba tanto en Londres como en Nueva York y fueron ellos los que en 1904 prestaron una enorme suma de dinero para que el gobierno lograra la estabilización de los ferrocarriles, los cuales en 1908 ya llevaban el nombre de Ferrocarriles Nacionales de .

Los judíos que entonces llegaron a lo hicieron como extranjeros cuya nacionalidad estaba definida por sus respectivos países en los que habían logrado la igualdad jurídica y como resultado de la emancipación. Acostumbrados a que las oportunidades de incorporación a las nuevas sociedades dependían de factores individuales además de poseer recursos económicos y una formación profesional se asentaron en el ámbito urbano del país, sobre todo en las altas esferas bancarias, comerciales e intelectuales.

Durante los últimos años del porfiriato y el inicio de la Revolución, México empezó a recibir otro tipo de inmigrantes judíos. El crecimiento de la población en durante los últimos años del siglo XIX y principios del XX, inició un éxodo de grandes grupos de personas primeramente dentro de los países europeos y posteriormente con la expansión y desarrollo del capitalismo con los altibajos de sus ciclos económicos, las crisis agrícolas, así como el desarrollo de mejores y más eficientes medios de transporte y comunicación: hacia el otro lado del océano.

Tanto en el Imperio Otomano como en la Oriental, áreas de grandes asentamientos judíos, éstos se vieron expuestos a procesos de exclusión, discriminación y persecución, al grado de determinar la salida de grupos enteros que buscando mejores condiciones de vida y estabilidad religiosa, iniciaron una ola de inmigración que se dio entre los años de 1880 a 1914 que no tiene precedentes en la historia. Grandes porciones de las comunidades judías del Viejo Mundo se desplazaron hacia América, sobre todo hacia los Estados Unidos.

En las regiones orientales del imperio Otomano, los judíos vivían confinados a ciertos barrios llamados millets, sometidos a períodos de agresiones tanto de la población musulmana como de la cristiana y obligados al pago de tributos e impuestos especiales.

El nacionalismo creciente y el deseo de unificar el imperio a partir de la cultura islámica generó la necesidad de la incorporación obligatoria al ejército de los judíos en un medio de gran opresión hacia los jóvenes además de prohibir al judío mantener su identidad religiosa. Estos hechos precipitaron la emigración de los judíos hacia México.[2]

La inestabilidad en los Balcanes culminó con las guerras de 1912-1913 en las que el imperio perdió parte de su territorio entre éste a Salónica lugar de gran concentración de judíos de origen sefaradita hablantes de ladino o español arcaico.

Fue precisamente el profesor universitario Francisco Rivas Puigcerver el cual a través de su periódico el Sábado Secreto, el que invitó a sus correligionarios a venir a México, explicando las bondades que el país ofrecía a los inmigrantes extranjeros.

En una de sus páginas del periódico decía lo siguiente:

…” Méjico abre de par en par sus puertas a la inmigración europea, asiática o africana sin distinción de razas ni de religiones. Independida (separada) está la Iglesia del Estado y hay libertad de cultos, motivo por el cual los ciudadanos tienen pleno derecho de profesar las ideas religiosas que prefieran.”[3]

Al concluir la Primera Guerra Mundial en 1918, el reordenamiento de las naciones causó una gran confusión entre la población por la imposición de las potencias vencedoras al resto del Imperio Otomano, lo que provocó de nuevo una gran emigración judía desde los Balcanes así como desde Siria y Líbano hacia América.

Fue así como las comunidades sefaraditas, como las de los países árabes se vieron en la necesidad de salir, escapando de degradaciones y grandes dificultades económicas, encontrando en México un país receptor de la inmigración extranjera así como con posibilidades de desarrollo económico, político, social religioso y cultural.[4]

México era un territorio extenso y poco poblado, a pesar de las pérdidas de 1848 en la Guerra contra Estados Unidos; el gobierno estaba a favor de la inmigración de extranjeros originarios de los países más adelantados de que traerían el capital económico, tecnológico y cultural para transmitirlo a la población mexicana. En realidad México no había sido un país atractivo para los europeos que preferían destinos como Estados Unidos o Argentina. Por ello su intención no fue la de organizar una comunidad judía reconocida en México, sino únicamente reproducir su forma de vida cotidiana y continuar con sus prácticas religiosas para mantener la cohesión del grupo.

Los judíos de Oriental y Rusia, que representaban casi las tres cuartas partes de la población judía mundial a mediados del siglo XIX, estaban también sometidos a condiciones de vida sumamente difíciles. En el imperio zarista, en los bálticos y en Polonia, su situación fue determinada por las fuertes pugnas entre la autocracia y el liberalismo. El triunfo de la reacción y la ausencia de la emancipación marginaron y aislaron a la población judía.

En Central en el seno del imperio Austro Húngaro, la suerte de los judíos fluctuaba entre los movimientos socialistas y la efervescencia del nacionalismo y el antisemitismo. Los zares impusieron restricciones legales y los judíos fueron obligados a vivir en zonas específicas en los territorios occidentales del territorio. A este amplio ghetto se le conoció como el Palio de Residencia Forzada, en donde el judío además fue reprimido y discriminado por sus creencias religiosas.

A partir de 1880 se dieron una serie de estallidos violentos en contra de los judíos, pogroms, que continuaron durante las décadas siguientes hasta los años de 1903 y 1906 en los cuales murieron una gran cantidad de personas sobre todo en la ciudad de Kishinev.

La revolución rusa iniciada en 1905 en contra del zarismo, culminó en 1917 con un gran movimiento revolucionario que derrocó al anterior gobierno y trató de imponer su ideología marxista leninista en todo el territorio. El vivió entonces una gran diversificación interna que condujo a que la religión y el laicisimo coexistieran y que surgieran organizaciones y movimientos políticos. Un número de judíos militó en calidad de dirigentes y como apoyo social en el movimiento revolucionario depositando en él sus esperanzas.

Sin embargo el nuevo régimen bolchevique cuestionó la particularidad judía, su autonomía como grupo y la validez de sus tradiciones y cultura. De ahí que surgiera entre los judíos de la Europa Oriental la necesidad también de emigrar. Salieron de países como Rusia, Rumania, Polonia, Hungría, los países bálticos, Austria y Checoslovaquia.

Se habían dado restricciones a la ciudadanía y a la incorporación de los judíos al sector político, limitaciones para el ingreso a la enseñanza superior y medidas fuertes de marginación económica. Estas tendencias se vieron reforzadas con el ascenso de Hitler al poder en Alemania y la creación del nacionalsocialismo. Así la necesidad de emigrar y la disposición de los países receptores habrían de determinar de un modo complejo la intensidad y la dirección de la emigración judía.

Después de la Revolución Mexicana y a raíz de las restricciones a la inmigración que se dieron en los Estados Unidos en los años de 1921 y 1924 con el establecimiento de las cuotas según el país de origen de los inmigrantes, México empezó a ser visto tanto por las organizaciones judías, como por los mismos judíos, como un posible lugar de asentamiento de éstos, provenientes sobre todo de los países del oeste europeo.[5]

La inmigración de judíos de origen ashkenazita se dio en la segunda década del siglo XX, con la invitación que les hicieran los presidentes Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles. Este último hizo declaraciones a un diario de Nueva York cuando viajó a Europa antes de tomar posesión de su cargo y en el que decía:

“El gobierno de México está preparado para recibir de la manera más calurosa a la inmigración de judíos de la Europa Oriental para comprometerlos tanto en propósitos agrícolas como industriales: las negociaciones con varias organizaciones judías americanas con este fin ya se está llevando a cabo y el gobierno de México ya está preparado para garantizar extensiones de tierra para la colonización judía “[6].

Aunque a un principio los promotores de la inmigración a México habían sido las organizaciones judías, con el tiempo perdieron el control de ésta, que paulatinamente quedó en manos de la iniciativa individual. Solamente la organización Bnai Brith decidió por recomendaciones del Rabino Martín Zielonka que ya había visitado México en varias ocasiones desde 1908, apoyar a los recién llegados con asesoría y ayuda material.

La creación de una comunidad judía permanente en el país se llevó a cabo en agosto de 1912 con la fundación de la llamada Sociedad de Beneficencia Alianza Monte Sinaí, nombre que fue tomado de la congregación que en El Paso Texas dirigía el Rabino Zielonka.

En ella fue muy destacada la labor de todos los judíos que entonces se encontraban en el país de diversos orígenes geográficos, destacando entre los judíos sefaraditas Isaac Capón procedente de Turquía, entre los ashkenazitas, Jacobo Granat de Austria, gran amigo de Francisco I. Madero y los hermanos Teofilo y Elias Sacal de Siria.

Estos inmigrantes se tuvieron que despedir de su tierra natal, de sus paisajes, olores y colores, de sus padres en muchas ocasiones y de sus antepasados en los panteones, sufriendo un desarraigo tan fuerte que es difícil de imaginar. Llegaron a un continente nuevo, a un país con diferente clima y población, con una gran diversidad de culturas y creencias, pero sobre todo con un idioma distinto.

La adaptación para los sefaraditas fue quizá un poco más fácil ya que seguían hablando el ladino o español arcaico, no así para los ashkenazitas que eran hablantes del idish, idioma materno para todos ellos y que había surgido de su estancia en Alemania y que en todos los países de la Europa Oriental era el medio de comunicación entre los pobladores judíos. Los procedentes de Siria y Líbano hablaban el francés o el árabe y su adaptación al español provino de sus conocimientos sobre todo del francés.

La estabilidad de la comunidad judía dio inicio en la década de los años treinta del siglo pasado, los grupos se empezaron a separar por sus lugares de origen y por las pequeñas diferencias que existían en las tradiciones y costumbres las cuales muchas de ellas venían de sus países donde nacieron. Fue así como se formaron diversos sectores dentro de la comunidad como el sector sefaradita o la Comunidad Sefaradí, la Comunidad Ashkenazí y dos comunidades procedentes de Siria, la Comunidad Monte Sinaí procedente de Damasco y la Comunidad Maguen David procedente de la ciudad de Alepo. Asimismo se creó un sector de habla inglesa que formó la comunidad Beth .

En cada uno de estos sectores judíos la educación de los hijos, la continuidad cultural y religiosa y la posibilidad de enterrar a sus muertos fue determinante en su desarrollo.[7]

Para algunos fue muy importante la ideología traída de Europa como es el caso de los bundistas, socialistas o comunistas de origen ashkenazi, para otros la religión fue el motor de su existencia como es el caso de los judíos de Siria o Líbano. Estas ideas fueron permeando su vida diaria y gracias a ello fueron desarrollando además diversas instituciones de educación y cultura que sirvieron de aglutinantes de los diversos grupos.

Al principio se fueron estableciendo en la capital del país, pero poco a poco buscando una mejora económica, se asentaron también en distintos lugares de la provincia mexicana, entre ellos Monterrey, Guadalajara, Hermosillo o Puebla por solamente citar a algunos.

México fue el país que los acogió con los brazos abiertos ante las diferentes situaciones difíciles que se les presentaron sobre todo en las primeras tres décadas del siglo XX, el en Europa y sus atrocidades cometidas con el permitieron que otro grupo pequeño de judíos arribara también al país.[8]

DIEGO RIVERA.

En el año de 1952 Diego Rivera manifestó en un auditorio de la ciudad de México que sus antepasados habían sido “españoles, holandeses, portugueses, italianos, rusos- y me siento orgulloso de decirlo- judíos”.

En ese mismo año dijo a un periódico judío que él era “judío en sus tres octavas partes” su abuelo paterno había sido Anastasio de la Rivera, hijo de un judío italiano nacido en Petrogrado y su abuela también por el lado paterno de raza judía. [9]

Anastasio Rivera murió cargado de deudas, había nacido en España, fue comerciante en Cuba, propietario de minas, soldado y revolucionario en Guanajuato. Hombre de admirable fortaleza a los cincuenta años se casó con Inés Acosta de 17 años, mexicana de ascendencia judía portuguesa.

Los padres del pintor fueron Diego Rivera Acosta y María del Pilar Barrientos Rodríguez. Este se recibió como profesor de primeras letras y de eso mantenía a su familia. La pareja Rivera Barrientos se unió en matrimonio en el año de 1882 y cuatro años más tarde después de varios embarazos malogrados el día 8 de diciembre de 1886 nacieron dos inquietos niños que fueron bautizados con los nombres de Diego María y Carlos María Rivera Barrientos.

En el acta de bautizo se encuentra el nombre completo que se dio a quien más tarde se convertiría en uno de los más destacados artistas de México: Diego María de la Concepción Juan Nepomuceno Estanislao de la Rivera y Barrientos Acosta y Rodríguez.

Carlos murió a los dos años de edad, quedando el pequeño Diego como hijo único de la pareja. Al morir el padre éste decidió firmar únicamente como Diego Rivera.

La crítica de arte Raquel Tibol se refiere a Diego como un agnóstico y para ello menciona dos artículos aparecidos en la Enciclopedia Judaica Castellana, uno correspondiente al subtítulo Arte y el otro que habla acerca de su persona. El primero comenta lo siguiente:

“México único país hispanoamericano que tiene una tradición propia y una escuela de cierta resonancia mundial, se relaciona con el por el célebre muralista Diego Rivera, descendiente por línea paterna de la familia sefaradí Acosta que llegó al país azteca hacia 1820”

Y en el otro sobre su vida dice así:

“Su abuela paterna, Inés Acosta, proviene de una familia de origen portugués inmigrada en 1822 o 1823. En una carta dirigida a la Bnai Brith de la ciudad de México (fechada el 22 de octubre de 1942), afirma que considera un honor tener sangre judía en las venas. En varias ocasiones se ha pronunciado en contra del antisemtismo.”[10]

Es acertada la opinión de Tibol cuando menciona que suponiendo que en verdad su abuela Inés Acosta descendía de conversos judío portugueses no fue en el medio familiar donde Rivera entró en contacto con la moderna cultura judaica. Esa la absorbió entre los muchos amigos judíos, escritores y artistas con los que convivió estrechamente en Europa primero y en los Estados Unidos después. Inclusive agrega Tibol “que no le eran extraños los caracteres de la escritura en idish”[11]

Ejemplo de ello son las letras en un proyecto de carátula para el libro de poemas titulado: Una palabra de Consuelo, del poeta norteamericano Yuri Suhl. En la edición hecha en México en 1952 por la Asociación Cultural Judía (Ikuf), editada por la imprenta Moderna Pintel, situada en la calle de Doctor Garciadiego No. 28, la ilustración de la portada no aparece, se supone que en Estados Unidos se hizo una reimpresión. El dibujo expresa la dedicatoria del poeta, donde recuerda a los seis millones de judíos sacrificados en los campos de exterminio nazi y a todos los luchadores pacifistas que luchan por un mundo de paz.

Diego Rivera representó en el libro, en una manta la paloma de la paz, sostenida por un negro, un judío, un mexicano y un sajón, todos ellos dice Tibol “atrapados entre punzantes espinas y amenazados por el látigo hitleriano y por la horca y el cuchillo del Ku Klux Klan” y concluye: “El nombre de Rivera si aparece en el libro pues el último poema titulado “A una mujer mexicana”, le fue dedicado a Diego por Yuri Suhl. En él describe a una pobre madre con su hijo a la espalda bajo el rebozo, personaje tan frecuente en la obra de Rivera”

Importante también es mencionar la carátula para la primera edición del libro Reportaje al pie de la Horca, que editó el Fondo de Cultura Económica en 1952 y que escribió Julius Fucik heroico activista en contra de la invasión de Hitler a Checoslovaquia, que fue asesinado en 1943 por la Gestapo.[12]

La apreciación de Raquel Tibol, acerca de la cercanía de Rivera con los judíos de origen ashkenazita, aunque sus antepasados hayan sido de origen sefaradita, es de notarse. Además del contacto que mantuvo con los inmigrantes judíos provenientes de Europa Oriental a México en la década de los años 20 del siglo pasado, su acercamiento se debió sin duda a comulgar con las ideas socialistas que traían estos recién llegados y por el otro lado el idioma ruso que compartía con ellos.

Podemos considerar al poeta Itzhak Berliner como su introductor a los círculos judíos, ya que éste al llegar a México en 1922, decidió que su creación literaria se debía complementar con una vida activa, tanto en la creación de asociaciones judías de izquierda, como en su relación con intelectuales judíos y no judíos de la misma ideología .

Elizabeth Glantz, esposa de otro poeta Jacobo Glantz recordó que al llegar a México hicieron amistad con Diego Rivera y que en esas reuniones acudieron también Alejandra Kolontai (embajadora de la URSS en México), Fernando Leal, Frida Kahlo y otros, y de ello surgió una gran amistad.[13]

En su libro Genealogías Margot Glantz se refiere a la salida de su padre de Ucrania, su casamiento y la dificultad para poder entrar a los Estados Unidos debido a las cuotas impuestas por ese país y de ahí su llegada a México,[14]

Así fue el viaje a América de miles de judíos que buscaban llegar al país de oro o “Goldene Land” y que por estar cerrada la entrada a los Estados Unidos en la década de los años 20 del siglo pasado, tuvieron que voltear su mirada hacia el sur del continente.

Después de aprender español, Jacobo Glantz se puso en contacto con poetas y artistas mexicanos, y estuvo cerca del movimiento muralista mexicano, y fue amigo desde entonces de Diego Rivera y Fernando Leal, conociendo a Siquieros y a Orozco y dice ” éstas relaciones le permitieron vincularse con la cultura mexicana con enorme avidez. En ella además hallaba un reflejo de lo que había visto en Rusia, ya que ambos buscaban una renovación después de un movimiento revolucionario muy fuerte.”[15]

El poeta Berliner también como se mencionó estuvo muy cerca de Diego Rivera. Fue así como escribió su libro La Ciudad de los Palacios, libro de poemas sobre México que fue ilustrado por Diego Rivera. Berliner nació en Lodz, Polonia, y vino a México muy joven. El nuevo país, su gente y su naturaleza preciosa, cautivaron al joven poeta. Caminó por las calles de la capital y se percató de la forma de vida de la gente rica, que le pareció muy disipada, también lo hizo por las pequeñas callejuelas de la capital, en donde habitaba las personas pobres y vio a los pordioseros, personas sucias y enfermas, sin hogar, abandonados en las esquinas. Observó como niños abandonados, pálidos, con ojos enfermos, extendían sus sucias manitas, pidiendo un pedazo de pan para apagar el hambre que les quemaba las entrañas.

Uno de sus poemas reza así:

“Ciudad de los Palacios, tu caja pétrea
un rosario de montañas a tu valle se abraza
Tus entrañas, fruto de salvajes contrastes:
De soledad y hambre, de alegría satisfecha
Sobre tus calles pavimentadas corren
Autos y tranvías en carrera impetuosa.
Dueña de callejuelas, de inmundos patios
Donde, envuelto en harapos deambula el día.”[16]

El poeta narra en sus poesías todo lo que había visto. Le canta al bello amanecer, al esplendoroso o lluvioso mediodía, así como a la triste, muda y misteriosa noche mexicana. Pinta la vida como es, desea que el lector entienda que esta forma de vida no es correcta, es como un grito de protesta contra los ricos y los aseados y a los que sufren de grandes carencias los muestra en su tristeza cotidiana. El libro de poemas fue publicado por la editorial Der Weg o (El Camino) en el año de 1936, editorial que ya publicaba un diario en idish para todos los correligionarios que vivían en el país. En él Diego Rivera hace las ilustraciones de cada poesía que escribió Berliner, sobre todo el horror que sintió al conocer la historia de México y en ella la historia de la Inquisición.[17]

El poeta Glicovsky afirmó que este libro, Shtot fun Platzn (Ciudad de los Palacios) fue el primer libro judeo mexicano, que marcó el inicio de una nueva literatura judía que contenía ya su propia temática y sus propios valores culturales, en él se describe el proceso del arraigo judío al país. Tiene un valor especial para la literatura judía en general, ya que introduce al lector de habla idish en una sociedad nueva e interesante para él, y le hace conocer situaciones completamente novedosas y ajenas a su cultura, pero lo que destaca en el libro son las ilustraciones de Rivera ya que simbolizan,- dice Glicovsky- “nuestro conocimiento y entendimiento con la sociedad receptora, sobre todo cuando ambos, poeta y pintor tratan de combatir la injusticia social.”[18]

Berliner era un hombre distanciado de la fe religiosa, escéptico ante cualquier culto, pero al mismo tiempo tuvo que buscar su propia creencia, según Elizabeth Broid fue el hombre que conquistó la imagen mexicana para el pueblo judío y la imagen del judío para el pueblo mexicano.[19]

La Ciudad de los Palacios es un libro de denuncia de la pobreza mexicana, escrito en idish, idioma nacional judío, que se habló en Europa del Este y que en México únicamente lo hablaron los judíos ashkenazitas, pero incomprendido por los demás judíos emigrantes de otros lugares. El libro es producto de la capacidad de dos artistas, uno mexicano y comunista, que a pesar de haber sido expulsado del partido Comunista de México en 1929, seguía creyendo en su ideología más no en Stalin. El segundo, socialista judío polaco que en 1935 no aceptaba tampoco el comunismo soviético. Algunos han comentado que al ilustrar este libro Diego Rivera lo hizo como un reto al stalinismo

Antes de 1935 Berliner era poco conocido por su propia comunidad y con su amistad, logró interesar a un pintor conocido a nivel mundial. A Diego Rivera lo conocía el mundo judío por su posición antifascista, así como por su grandeza pictórica.[20]

Durante varios meses el periódico Der Weg (El Camino), promovió la venta del libro a través del siguiente anuncio:

“Ya salió a la luz Shtot fun Palatzn, escrito por Itzjak Berliner, con una introducción de M. Rosenberg y con ilustraciones de Diego Rivera. Con 220 páginas, extraordinariamente bien editado por la editorial Der Weg.

Costo $3.00. Para solicitar un pedido acudir a Der Weg.[21]

El escritor Melej Ravitch comentó sobre las ilustraciones de Diego Rivera al libro y comentó que lo que más lo había impresionado, era que en la biblioteca de la casa de Berliner estaban colgadas toda una serie de fotografías de éste con Rivera. En ellas el poeta a pesar de su estatura, se veía junto al pintor como un borreguito. El hacer las ilustraciones al libro le llevó a Diego varios años. El trabajo en sí duró un par de días, pero por postergar continuamente éste, le llevó varios años. En una ocasión Diego llegó manejando su auto y vistiendo ropa de trabajo con todos sus instrumentos de pintura a la casa de Berliner, esto fue en forma impredecible y le dijo: “vente, hoy me encuentro de humor para dibujar las ilustraciones de tu libro”.[22] El pintor y el escritor se fueron a Tepito, el barrio más pobre de México, y lo que el escritor deseaba, el pintor lo ilustraba. Sus ilustraciones más sencillas son geniales y quedarán unidas para siempre a la poesía judía del autor.

Fue en el año de 1935 cuando Diego Rivera empezó a tener más contacto con la comunidad judía de México, en este caso no como muralista sino como conferencista. En el periódico El Camino (Der Weg) se invitaba al público a escucharlo y el anuncia rezaba así:

“El famoso pintor Diego Rivera, que es al mismo tiempo, uno de los más activos luchadores contra el fascismo dictará una conferencia invitado por el Comité de Ayuda a las Víctimas del Fascismo en Europa. Dicha conferencia se impartirá en el local de la Asociación de la Juventud Judía (Idisher Yugnt Geselshaft) ubicado en Tacuba 15 sobre el tema “Arte Moderno y Pintura”[23]

Rivera era frecuentemente invitado por diversas organizaciones judías en el país. Entre ellas se encontraba la Bnai Brith que liderada por el Dr. Samuel Fastlicht invitó al pintor a una reunión de activistas en el University Club, ubicado en el Paseo de la Reforma 150. En dicha reunión Diego dictó una conferencia sobre el tema: “Arte y Antisemitismo”. Al presentarlo al público el Dr. Fastlicht habló de los grandes esfuerzos que Diego Rivera había realizado para la protección de la comunidad judía de México. Asimismo agregó que desde la primera invitación de la Bnai Brith a Rivera, el pintor contestó:”Mi persona siempre está a su servicio”.

Diego inició su disertación con estas palabras:” No he venido aquí como un extraño, sino como uno de ustedes, porque pertenezco a ustedes”. Les hizo saber que sus enemigos políticos últimamente le estaban atacando por su origen judío, el cual no negó, sino que por él se sentía orgullosos. Recordó que una de sus abuelas cuidaba en forma rigurosa la religión judía ya que provenía de una familia judía portuguesa con el nombre de Acosta.

Al hablar acerca del tema Arte y Antisemitismo, mencionó que las verdaderas obras de arte no debían temerle al antisemitismo y dio el ejemplo de Heine cuyas obras publicaron los nazis bajo el nombre “autor desconocido”. En esa ocasión el pintor le dedicó mucho tiempo al movimiento antisemita en México, diciendo que iba en aumento y que había utilizado formas muy peligrosas y añadió que era necesario hacer algo “en contra de nuestros enemigos”, debemos hacer más propaganda para parar este movimiento, y agregó, “no hacemos nada para que el mundo sepa de nuestra fuerza laboral que es más fuerte que la que se da en las grandes naciones, con grandes ejércitos, armamento y aeroplanos”. Los Estados Unidos –mencionó Rivera- deben estar agradecidos por el desarrollo del país a los judíos que se establecieron sobre todo en el norte, ya que esa área se ha desarrollado grandemente.

En México también se han establecido muchos judíos y concluyó;”cuando el mundo se entere de nuestra fuerza, dejará de ser antisemita”.[24]

Al concluir su disertación en la Bnai Brith, el pintor fue entrevistado por el editor del periódico DerWeg (El Camino), Moisés Rosenberg, el cual refiriéndose a esa ola antisemita propagada en el país le cuestionó sobre la forma de proceder de la comunidad, a lo que Diego le respondió:”en este momento aún se puede hacer algo contra el antisemitismo local, pero dentro de dos años será muy tarde”.[25]

Posteriormente se dio una discusión entre el periodista, el Dr. Fastlicht y Diego Rivera sobre el tema del Sionismo. Rivera comentó que no lo podía aceptar por su ideología comunista, pero Fastlicht le aclaró el concepto, comentándole lo que para él era realmente esta ideología y lo que podría significar para el pueblo judío, le recordó el caso Dreyfus en Francia que fue de origen antisemita y el porqué surgió de ello un periodista judío como Teodoro Herzl que comprendió que el pueblo debía volver a su tierra ancestral llamada entonces Palestina o la tierra de Sión.

LAS ENTREVISTAS.

UNA TARDE CON DIEGO RIVERA.

En el año de 1935 un gran periodista del periódico El Camino (Der Weg) de nombre Luis Forem llegó hasta la casa de Diego Rivera ubicada en San Ángel para conversar con él. En su artículo publicado en el diario describe el lugar y dice que estaba rodeado por montañas, “hasta donde el ojo alcanza a ver se ven montañas verdes, montañas azules, montañas que están situadas precisamente donde se oculta el sol, las que se ven así amarillas y doradas. Alrededor se ven campos rodeados de bosques tupidos. El aire es limpio y libre, pero un poco alto, posiblemente diez mil pies sobre el nivel del mar y por lo mismo, respira uno más rápido. Hace calor a pesar de que se han juntado nubes en el cielo, lo que significa que está por iniciarse la lluvia, a pesar de ello la atmósfera está bochornosa….empieza una lluvia leve. Nosotros sabemos lo que esto significa, es la señal de que pronto empezará a caer una lluvia copiosa como en los tiempos de Noé, es el mes de agosto, el mes de lluvias. De repente damos con la casa de Diego, paredes azules con ventanales que tienen cuatro esquinas. Es una casa que da la impresión de un estudio-museo hollywoodense, más que una casa privada. Está construida con un diseño arquitectónico muy original de acuerdo a lo que Diego Rivera planeó e ideó. “[26]

La primera pregunta que le hizo Forem a Diego fue acerca del estilo de su casa, a lo cual contestó “es de estilo nacionalista”. Forem se quedó pensativo y se rompió la cabeza para poder entender qué significaba el estilo nacionalista. Decidió que este era un estilo hecho con la inteligencia de cada individuo de acuerdo a su propio entender, que sea lo suficientemente cómoda para poder vivir y trabajar en esa construcción. Y añade el periodista en su artículo: “cual inteligencia y que satisfacción vivencial puede haber en una casa que está construida con torres y laberintos, con un sinnúmero de escaleras. Por todos lados encontramos escaleras, galerías, entradas y salidas, bajadas y subidas. Me asombra como uno no se pierde aquí o por lo menos no queda enredado. Si me preguntaran diría que la casa de Diego Rivera puede ser nombrada la casa del estilo de la Torre de Babel. Pero entiendo que no es más que la casa de un artista.”

Luis Forem relata en el artículo que no era un gran conocedor de pintura pero que sí conocía los frescos de Diego Rivera, los vio en los edificios gubernamentales de la ciudad de México. Diego aceptó su visita y la entrevista, y el autor comenta que al conocer la obra de Diego de caballete ya terminada, se sintió muy pequeño junto a una persona dueña de tanto talento. Al estar frente a Diego lo llamó “maestro”, a lo que el pintor le contestó ” me gustaría más que me llame mejor compañero o Diego a secas”.

Forem describe a Diego Rivera como a un comunista, un trostkista que toma muy en serio su ideología a diferencia de otros artistas que únicamente coqueteaban de vez en cuando con el comunismo, con el socialismo o con otros “ismos”. Rivera le dedicaba mucho tiempo energía y temperamento a ese movimiento y el gobierno lo sabía. El nombre de Rivera era ya muy famoso, tanto en México como en el mundo y por ello el gobierno lo respetaba. Esa fue otra pregunta que le hizo el periodista a Diego y éste contestó ” en el gobierno hay personas muy inteligentes”.

Forem lo describe como una persona afable y con gran inteligencia y que sabe escuchar y que tenía un ojo que podía eternizar a la persona, ya que años más tarde en un encuentro en Nueva York el muralista reconoció a Forem de inmediato. En las varias horas que permaneció en la casa con Diego se percató que éste no tenía un minuto de tranquilidad ya que le sonaba el teléfono constantemente o le anunciaban la llegada de visitas, o de clientes o encargos. Se veían caras de todas las nacionalidades y se escuchaban todo tipo de idiomas, acentos y dialectos. Se sorprendió que recibía a todos, con todos se sonreía y su paciencia no era quebrantada por nadie.

Dice en el artículo que Rivera era un conocedor de varios idiomas, que hablaba el español, francés italiano e inglés, en forma fluida y no tan fluido el portugués, el ruso y unos dialectos indígenas. Forem se cuestiona si el conocimiento que tenía de tantos idiomas podría deberse a su origen judío, ya que Diego le había comentado “que procedía de judíos, que su abuelo fue un converso español y que su madre estuvo influenciada por el ”. Forem menciona que “Diego Rivera el mexicano, el artista internacional, el comunista, se transforma cuando empieza a hablar sobre judíos en general y sobre todo cuando se refiere a su origen judío. De repente -agrega-se volvía más sentimental, más poético, y hablaba de ello con gran rapidez y no había que forzarlo a que diga ninguna otra palabra”

Diego tenía dos gatos llamados “Serp y Hamer” que sentados en la estancia observaban de lejos a los invitados, Forem se preguntaba en que estarían pensando los gatos al ver a tantas personas pasar por ahí. Quizá estaban acostumbrados. Al anochecer quedaban únicamente tres invitados que cenaron esa noche en una vajilla mexicana en casa de Diego. Dice Forem:”El habernos quedado a cenar fue producto de una coincidencia, fue alrededor de las seis de la tarde, cuando todos los invitados ya se habían retirado. Quedábamos en realidad yo e Itzhak Berliner, que debía posar para ser pintado por Diego ya que éste le iba a pintar su retrato sin cobrarle nada, ello hablaba de la gran amistad ya que un cuadro pintado por el artista valía mucho dinero, era una amistad entre judíos. Mientras cenábamos Diego se refirió a las mujeres judías y mencionó a algunas que habían sido sus amantes y agregó, “mi esposa Frida no es una mexicana genuina, ella procede de judíos alemanes.”

Forem se quedó impresionado por Frida, mujer joven como de 24 años, vestida con trajes típicos indígenas de muchos colores y la gran diferencia de edad con Diego que tenía 47 años, pero sobre todo le sorprendió que ella descendiera de judíos alemanes y dijo:”quién puede saber de los secretos de la unión de las razas, únicamente Hitler y Goebels pueden interesarse en este asunto tan complicado”

Esa noche el periodista se maravilló de cómo Rivera manejaba el carbón sobre el pizarrón, cómo delineaba un ojo para adquirir la proporción de los rasgos de la cara, se dio cuenta como una rayita, con cada puntito y can cada rasgo se le acercaba cada vez más haciéndolo más comprensible. Llegó a convencerse que efectivamente era la cara de su amigo Itzhak, pensó que era más que eso, era toda la cabeza con el cerebro abierto y en forma personal se podía uno enterar lo que sucedía dentro del mismo, se podía entender lo que pensaba, lo que creía.

Forem se sorprendió cuando Diego le preguntó a Frida que se encontraba parada a su lado, si su pintura iba por buen camino y si le gustaba. Ella contestó que por supuesto y en ese momento se percató el periodista de que ella también era pintora, y le solicitó de inmediato poder ver sus cuadros. Frida contestó que sus cuadros no tenían importancia a lo que el escritor le preguntó por último a Diego: “¿usted cree en el trabajo de su esposa? Y éste rápidamente contestó:”Muchísimo, su mayor cualidad consiste en que es original, no tiene ninguna influencia”.

Antes de retirarse el periodista de nuevo le hizo otra pregunta: Usted quiere mucho a México y Diego contestó: “No tanto como a mi esposa”.[27]

CON EL GRAN PINTOR REVOLUCIONARIO DIEGO RIVERA SOBRE LOS ANDAMIOS.

El 27 de septiembre también del año de 1935 el periódico El Camino (Der Weg) publicó otra entrevista a Diego Rivera hecha por H.SH. Kashdan. Este escritor menciona que llegó a ver a Diego en compañía de Itzhak Berliner.

La descripción de su llegada a Palacio Nacional en donde estaba trabajando el gran pintor dice lo siguiente:

“La ciudad de México, una construcción antigua cerca de la Plaza de la Constitución, centro de las Secretarías de gobierno. La entrada principal con dos pisos de amplias escaleras de mármol, al frente casi a la entrada, tres paredes, dos de ellas pintadas con grandes escenas de masas, cientos de caras, grupos acontecimientos, pintados con colores muy vivos y entre ellos, banderas rojas. En la tercera pared andamios, sobre ellos una mesa, un teléfono y varias lámparas eléctricas. Sentado en los andamios trabaja un hombre alto, sano, muy robusto, tranquilo y seguro, tanto al estar parado sobre los andamios, como en mantener en una mano cientos de pinceles y con la mano derecha trabajar.”

“Este es Diego Rivera el famoso pintor mexicano cuyo nombre se volvió famoso hace unos años por el incidente cuando en el Rockefeller Center de Nueva York fue arrancado de la pared un fresco recién pintado, porque a la mitad del mural estaba pintado Lenin. El pintor de ese mural fue Diego Rivera, es un pintor genial y es mexicano. El pueblo se enorgullece de él y lo ven como a un pintor nacionalista”

“Esta no es la primera construcción nacional en la que Diego Rivera pinta sus paredes, en la Secretaría de Educación Pública de México, en el Palacio de Cortés en Cuernavaca, en el Palacio Nacional, existen muchos frescos y paneles pintados por él”

“En los Estados Unidos tiene más de 70 paneles pintados, como por ejemplo en la Escuela de Bellas Artes en San Francisco, en Nueva York, en el Rockefeller Center, en la nueva Escuela de Trabajadores en Nueva York”.

“Ahora trabaja en el Palacio Nacional al que le ha dedicado muchos meses para pintar dos paredes, las cuales ya están terminadas. Está ya a punto de terminar la tercera. Diego trabaja en ocasiones durante la noche y a veces hasta muy tarde. Puede permanecer de ocho a diez horas en los andamios, en los que coloca un libro muy grueso donde se pueden ver los dibujos y las técnicas de la pintura. Cuando Rivera se baja de los andamios, les deja el resto del trabajo, así como medir la superficie pintada, a sus ayudantes”. Diego sobre los andamios.

Relata el entrevistador sobre esto y escribe “al estar Diego en los andamios se ve él mismo como una escultura, no le molesta que haya cientos de personas junto a él. Está metido en su propio mundo. Se encuentra sumergido en sus sueños, está ebrio de su trabajo”[28]

Kashdan le solicitó entonces la entrevista al pintor y le dijo que deseaba hablar con él sobre , sobre México, sobre problemas artísticos y le pidió una cita en su casa. La fecha fue fijada pero cuando llegó el día Frida lo buscó por teléfono y le comentó que “Diego se disculpa, ahora no se encuentra en la casa, ya que está trabajando, le pide que si usted puede llegar ahí, se disculpa, pero debe seguir trabajando”.

Kashdan narra como llegan a Palacio, se acercan a los andamios con mucha paciencia ya que Diego no pretende suspender el trabajo durante todo el día. Está pintando una mujer a la que le acaricia la garganta con sus pinceles. Entre las figuras aparece un sacerdote con un crucifijo, un capitalista con un costal de dinero y otros más. Todas estas figuras se extienden hacia la mujer, desean comprarla, son caras degeneradas, es el mundo que se está hundiendo, se hunde en el precipicio de la voracidad. Son los representantes de una clase social que impera y por ellos los demás desean olvidar y embriagarse a través de una cadena. Es la expresión de sus caras sobrealimentadas, pendientes del otro mundo

Diego no dejaba de pintar por lo que Kashdan que había venido de Nueva York para entrevistarlo se desalienta ya que en dos días debía volver. Rivera se percató de ello y le dice “sube a los andamios, aquí vamos a platicar, yo voy a trabajar, usted va a preguntar y yo voy a contestar”. De inmediato subió a los andamios en compañía de Berliner y al ver a Diego sintió que la presencia divina descansaba en él.

Se inició así la entrevista con la primera pregunta de Kashdan, ésta se relacionaba con el mural que estaba frente a él y que representaba la historia de México, en el cual se veía la cultura azteca, sus creencias, sus gobiernos primitivos, los primeros anuncios de la llegada del hombre blanco. En la segunda pared se veía la conquista española simbolizada con sangre y fuego y la educación del pueblo con el hierro candente. Seguían los héroes luchando por la independencia de México, la brutalidad de los portadores de la cultura española, la edificación de la Inquisición y sus actividades y sus hechos burlescos. La esclavitud y robo al pueblo mexicano. En la tercera pared aun no terminada en la punta se veía una cabeza colosal de Carlos Marx, el que apunta con un dedo hacia donde se dirige el moderno desarrollo capitalista del país. El gobierno revolucionario que negocia con la palabra socialismo, masas de trabajadores y campesinos bajo banderas rojas sobre las que estaba escrito “todo el poder de la clase trabajadora”, “la tierra para los campesinos” y entre ellos la swástica. De ahí que Kashdan le pregunta a Diego, ¿Qué es su país? Y le contestó lo siguiente:

“Es una mezcla de culturas, una mezcla de feudalismo con el capitalismo, el gobierno habla sobre educación socialista y alrededor de ella hay tanta pobreza, opresión, dictadura real y tanta corrupción y barbarie” Kashdan lo interpela y le dice: “Diego veo que te permiten pintar en los muros de un edificio gubernamental escenas revolucionarias, es difícil entender a tu país”. Y Diego argumenta: ” Es muy sencillo, México es una dictadura de generales. Es una colonia del imperialismo de los Estados Unidos, los que son los principales dueños de este país. Debido a ello es que el pueblo es tan pobre,…. el pueblo se volvió revolucionario, tiemblan ante el pueblo y para echarle arena en sus ojos es con lo único que pueden acercarse al pueblo… Por mi lado aprovecho la situación para pintar lo que pienso y lo que quiero. Nadie me lo impide, nadie me controla y nadie me corrige…”[29]

Comenta Kashdan que la comunicación fue en ruso ya que Diego había estado uno o dos años en la URSS, pero su ruso era muy pobre, en ocasiones le era difícil entender las preguntas. Berliner se encargó de traducir del español al ruso y del ruso al español. Todos estaban sentados sobre los andamios y desde las alturas Diego Rivera se refería al movimiento proletario en México. Comentó que en el país vivían un millón y medio de trabajadores, que había extranjeros que los explotaban. Los miembros más revolucionarios pertenecían a la Confederación General del Trabajo, pero el gobierno intervenía mucho para ganarse a los trabajadores y debido a ello el partido socialita era muy pequeño y había otro que eran los marxistas o Legionistas que en realidad solamente se reunían para discutir. Diego aceptó ser trotskista en forma muy activa.

La siguiente pregunta de Kashdan a Diego fue acerca de sus actividades en la URSS y como llegó a ser parte de la oposición trotskista. Este contestó con cierta ironía, diciendo que estuvo allá seis o siete años, fue enviado a Moscú por el Movimiento Obrero de México y en ese momento era un anarco-sindicalista y por ello pensó que se debía crear un nuevo partido comunista. Al llegar a Moscú se dio cuenta que todos tomaron mal su proyecto, posiblemente por sus relaciones que en ese entonces tenía con los Estados Unidos. Moscú no aceptó que se formará otro partido comunista en México y de ahí surgió su relación amistosa con los trotskistas y salió en contra de la Tercera Internacional. Fue entonces que le pidieron que regresara a México y que lo iban a elegir presidente del partido cuestión que él sabía que era falsa y rompió con Stalin definitivamente.

En su artículo Kashdan tiene un apartado acerca de Diego Rivera Muralista. En él dice que Diego pinta casi puros murales, en ellos vive una fuerza elemental que hace concebir la perspectiva del terreno donde pinta. Es un pintor socialista y por lo mismo pertenece al colectivo. No quiere servirle al individuo, el que le pagará y pondrá su pintura en un marco y lo colgará en un salón privado. Quiere pertenecer al pueblo, a las masas, a la eternidad, donde desea cantarle una canción a las masas a través de un arte inflamatorio, quiere a través de su prosa y sus luchas, enseñarle cual será su futuro a través de una independencia socialista.

Diego Rivera –dice- vio el gran poder que tiene la industria en Estados Unidos, el poder descomunal de las máquinas, el carácter colectivo de las masas a través del trabajo. Vio el movimiento clásico y rítmico de los trabajadores ante la máquina, la dinámica del proceso del trabajo, así como los maravillosos instrumentos y mecanismos de las grandes fábricas. Los puentes gigantescos y los caminos. Pudo observar en la fábrica Ford el nacimiento de un automóvil, observar a los trabajadores usando máscaras contra los gases, así como las herramientas eléctricas. Al mismo tiempo, pudo observar en su lucha a través de las grandes huelgas y sus enfrentamientos con la policía, marchar en ocasiones tras la bandera roja. También pudo observar al obrero que cayó bajo los golpes y las alas de los cuidadores del orden. Por todo ello, decidió plasmar todo este conocimiento y estas memorias en murales en edificios públicos, como por ejemplo en Nueva York, San Francisco, Detroit y México.

Al viajar a la Unión Soviética pensó que se le iban a abrir nuevas posibilidades, en donde pensó unir a la Revolución Rusa con su temperamento, cuyo resultado sería el pensamiento de su corazón. La realidad fue otra, no le permitieron pintar murales, únicamente le consintieron pintar cuadros de caballete para ser colgados en las paredes de los museos

Diego Rivera le dijo a Kashdan que le gustó mucho el teatro ruso, pero que todavía no existía en la URSS una verdadera cultura y pintura revolucionarias, que aun no se había dado un arte proletario, que todo estaba muy politizado, si un cuadro o un fresco no eran del gusto de la política imperante, lo destruían.

Kashdan quedó muy impresionado de las manos de Diego Rivera. En ellas vio lo simbólico, manos productivas en las que estaban representadas toda la riqueza del mundo, manos que enseñaban el futuro. Manos que maltrataban al hombre y denigraban su persona, manos que participaban en la lucha y le pegaban al proletario en la cabeza. Manos con revólveres, con máquinas, manos que se asemejaban al acero. El hombre real que participaba del trabajo. Tenía manos que soldaban y que movían máquinas colosales. Eran manos que podían mezclar el fuego,, que podían mover tanto el material más pesado como los motores más delicados. Y mencionó que en Rivera las manos eran una sinfonía de manos que trabajan, manos que podían transmitir a través de la pintura los miedos de la nueva época que se cernía sobre la humanidad. Había pintado a los héroes negros esclavos del terror, pero sobre ellos ondeaba la bandera roja, así como la poderosa figura de Carlos Marx, así como los héroes de la Revolución Rusa cuyos ojos estaban dirigidos hacia el futuro.[30].

EN EL ESTUDIO DE DIEGO RIVERA.

Abraham Teitelboim fue uno de los artistas más destacados del teatro judío en Nueva York en la década de los años 30 del siglo XX. Sus trabajos sobre el teatro judío fueron sobresalientes, además de ello era un gran conocedor del arte y escribió varios ensayos sobre pintura que habían sido muy cotizados por las personas que se dedicaban a estudiar el arte.[31]

Abraham Teitelboim vio como muy natural que durante su estancia en México pudiera visitar a Diego Rivera en su estudio, ya que el pintor era considerado uno de los artistas más afamados de México, así como un luchador por la libertad. Los nombres Rivera y México sonaban al unísono.

Viajó al famoso estudio de Rivera que se encontraba en una de las dos casa pintadas de rosa y azul, en el rumbo de San Ángel, considerado aún en los años cuarenta, como un lugar en las afueras de la ciudad de México.

Teitelboim al conocer a Rivera lo describió como un hombre con una figura enorme, de enormes espaldas amplias, una cabeza proporcional a su cuerpo, pelo negro y despeinado, pero en su cara muy carnosa y morena denotaba el cansancio, pero sus ojos saltones un poco enrojecidos, brillaban con un brillo juvenil expresando vitalidad. Estaba vestido con unos pantalones de pana muy raídos y zapatos chuecos, además sobre esto usaba pantalones de trabajo los que delineaban aún más su sencilla y cariñosa actitud. Diego Rivera se rió como un niño con buen estado de ánimo, sentado con su cuerpo masivo en una silla que le era cómoda, poniendo sus manos regordetas y sensibles, una sobre la otra.

Teitelboim en su artículo dice que le aseguró a Diego que por ningún motivo lo iba a molestar hablándole de política, ya que él no era político, inclusive no trataría de indagar sobre los motivos de su enfrentamiento y rompimiento con Léon Trotsky, mismos que fueron descritos en los periódicos nacionales. Le dijo que por supuesto venía a platicar de su trabajo, de sus últimas creaciones artísticas y por lo tanto, no pensaba desviar su interrogatorio sus actividades sociales.[32]

Al iniciar la conversación ésta fluyó con facilidad y pronto Teitelboim se percató de la personalidad de Diego que era una mezcla de sencillez infantil y buen estado de ánimo, con la agudeza muy rápida de un luchador partidista y con mucha experiencia. Comenta en el artículo que para Diego Rivera el artista era una parte de su sociedad y debía aportar su parte para embellecer más la vida en su entorno, al igual que el artesano lo logra con su trabajo. El artista tenía que ser sobre todo, un trabajador que crea cosas bonitas con su cerebro y con sus manos, para satisfacer las necesidades de su alma. Al igual que el carpintero hacía un banco para satisfacer las necesidades del cuerpo, si no lo lograba su valor no era artístico porque le falta lo esencial del contenido humano. El artista debe crear de tal forma que sea entendible y regocijo para todas las personas, desde la forma más sencilla y más refinada al mismo tiempo. El arte debe ser útil al corazón y para la cabeza, al igual que la comida al estómago, debe ser sana y substanciosa.

Cuando Diego Rivera regresó de Paris a México, después de largos años de estudio y de búsqueda, descubrió que su mejor expresión para el mexicano era a través de los murales. En un país pobre y retrazado en donde no se puede leer la letra impresa y para poder leer un periódico había que invertir la mitad del salario del día, el hombre tenía que recurrir a la imagen pintada. En ella debe entender su vida, su pasado, así como su presente. Y Diego le dijo así:” He deseado que mis murales reflejen al pueblo mexicano a través de su vida social, a través de la realidad, por el otro lado, se le pueda hacer ver la posibilidad de su futuro. He querido ser la persona que exprese los deseos y añoranzas de las masas, ser un organizador que le sirva de concientizador y una ayuda en su superación social”.

Diego le contó a Teitelboim acerca de sus años en el extranjero, en donde sufrió influencias de Cezanne y sobre todo de Picasso, los cuales le ayudaron para definirse como artista, aunque en aquellos años no dejó de añorar al sol y a la luminosidad de su querido México. Le dijo que en Paris lo calificaron de exótico, pero ahí tuvo la oportunidad de conocer a Elie Paur poeta y crítico de arte quién lo contactó con la obra de Hipólito Ten, cuyos pensamientos le ayudaron a esclarecer muchas cosas y comprender que el artista es una expresión de su entorno.

Diego le narró su vida en Guanajuato, su padre maestro de escuela, contagiado de movimientos revolucionarios. Su amor desde niño por pintar trenes, locomotoras y todo tipo de máquinas, por ello le llamaban “el pequeño ingeniero”, ya que desde los tres años dibujaba. Le mostró a Teitelboim una carpeta en donde guardaba sus primeros dibujos infantiles, entre los que estaba una locomotora de la cual salía humo y otro dibujo era de una niña que acariciaba la cabeza de un caballo, diciéndole que era una niña italiana que fue su novia a los nueve años.

Con Teitelboim compartió su estudio mostrándole que constaba de dos partes, una en donde pintaba y la otra que era su museo. Este último contenía diversas piezas arqueológicas pertenecientes a la cultura maya y azteca. Cada uno de los objetos, tenía una pequeña cédula que lo identificaba. Rivera de 53 años, se notaba fresco y lleno de vida y energía. Le mostró al entrevistador unos bocetos que le pintó a una modelo negra, hija de padre africano, considerado un escritor famoso la cual tenía una madre indígena americana, en ellos Rivera había captado las figuras de la danza primitiva en un cuerpo desnudo y de donde posteriormente pintó varios cuadros al óleo.

Teitelboim admiró sus últimos cuadros dedicados a los niños, en ellos había plasmado los más bellos colores en rosa, rojo, verde y azul. Eran ojos abiertos, ojos de asombro, en los cuales se podía observar todo el amor y dedicación que Diego tenía a todo aquello que era tan doloroso y trágico en su vida.

El actor le comentó a Rivera su impresión fuerte al verlo portar siempre una pistola, a lo cual éste le respondió: “Como puede ser de otra forma, cuando te codeas continuamente con gente que quieren arreglar sus diferencias contigo a través de la boca de una pistola” y agregó. “durante estos últimos años he sufrido de ataques fascistas, me han hechado en cara todo tipo de argumentos, inclusive mi sangre judía y mi origen semita” Aceptó que su abuela materna había sido judía portuguesa descendiente de la familia Acosta.

Teitelboim se retiró del estudio de Diego Rivera sumamente impresionado, por su carácter, su afabilidad, su gran donde gentes, su pintura y su amor por Frida a la cual consideró como “una pintora muy interesante.” [33]

DIEGO RIVERA Y SUS AMIGOS. EL CASO LEÓN TROTSKY.

Diego Rivera tuvo un círculo de amigos muy apreciados, entre los que se encontraban personajes de la cultura y del arte en México. Entre ellos estaba la periodista Anita Brenner.

Anita nació en Aguascalientes en el año de 1905, hija de padres judíos que emigraron a México y se establecieron en esa región. De acuerdo a la opinión de Carlos Moncivais, Anita Brenner participó con gente que intervino en la Revolución Mexicana y luchó contra el radicalismo en los Estados Unidos. Pero sobre todo participó en el nacimiento del arte moderno en México. “Todo lo que Anita observó y transmitió es el resultado de estudiar en Columbia University, viviendo como judía en un ambiente antisemita y siendo parte de la vanguardia artística de México” Anita fue leal a su pasado judío a la vez que conservó también su identidad mexicana. Su experiencia como judía fue muy fuerte, el legado de una comunidad que le es fiel a su pasado y que tiene la gran habilidad de sobreponerse a las persecuciones y victimizaciones. Anita entró en contacto con el sector cosmopolita de la capital, con los comunistas, los revolucionarios, los artistas y los excéntricos. Moncivais afirma que Anita fue anti stalinista aun antes que se revelaran los juicios de Moscú y denunció las purgas criminales de los anarcosindicalistas.[34]

Diego jugó un papel importante en la vida de Anita. Estudió con él acerca del arte y las posiciones de los artistas revolucionarios durante los años veinte. Su amistad duró hasta que él murió en 1957. Tuvieron sus diferencias, en ocasiones provocadas por la intensa competencia con otros artistas. Al inicio de los años treinta, su visión de los archivos revolucionarios se fue acercando a la que él había expresado durante el inicio de los años veinte. Diego Rivera había estado dentro y fuera del partido durante esa segunda década del siglo, fue invitado a pertenecer al Comité Central del Partido Comunista a mediados de los años veinte. Sin embargo cuando él tuvo que escoger entre el partido o recibir contratos para pintar murales patrocinados por el gobierno mexicano, decidió pintar murales. Anita opinó que Siqueiros estaba preocupado por las contradicciones que se daban en Rivera, decía que “tenía un pie en el partido comunista y el otro en el gobierno nacionalista” El Partido expulsó a Rivera en 1929 cuando decidió continuar pintando murales en edificios de gobierno, antes que unirse a los artistas e intelectuales que en forma clandestina producían El Machete. Para 1933 Diego no estaba afiliado a ningún partido en especial. Su posición política estaba entre el Partido Comunista Americano, conocido como Lovestoneites, al cual acudía Bertram Wolfe cuando rompió con Stalin y la Cuarta Internacional de Trotsky.[35]

No hay rastros de un contacto continuo entre Anita y Trotsky, desde el momento en que ella fue parte del Comité para asilar a Trotsky. Ella escribió cartas solicitando ayuda para que se permitiera la llegada de este personaje a los Estados Unidos. Waldo Frank le informó que él participaría únicamente si el grupo fuera específicamente apartidista. Unos años después, Anita fue el instrumento para obtener el asilo de Trotsky en México. George Novak, un miembro socialista del grupo Menorah, le avisó a Anita que Trotsky vivía en Noruega, donde había obtenido asilo. Los noruegos bajo la presión de Stalin habían considerado poner a Trotsky bajo arresto domiciliario, por lo que estaba necesitado de un nuevo sitio de asilo. Anita le envió un telegrama a Diego Rivera diciéndole que el caso de Trotsky era cuestión de vida o muerte y por lo tanto, debía salir de Europa. Fue entonces que Rivera fue a ver al presidente Lázaro Cárdenas para pedirle el asilo para Trotsky y después de algunas cuestiones el Presidente finalmente aceptó.

Los stalinistas mexicanos hicieron todo lo posible para oponerse a esta decisión, pero el presidente no se retractó y el 7 de diciembre de 1936 se le garantizó a Trotsky una visa para entrar a México.[36]

La prensa comunitaria judía entre ella el periódico Der Weg, publicó un artículo en el cual se comenta que a un principio el presidente denegó la solicitud de Rivera y este viajó personalmente a Torreón para encontrarse con el Presidente de la República Lázaro Cárdenas el cual le contestó que la presencia de Trotsky nada más serviría para reforzar los pleitos entre los trabajadores de México, movimiento que estaba muy dividido en ese momento y debido a ello la presencia de Trotsky era lo menos deseable.

La organización de la CTM intervino para que se negara la entrada de Trotsky a México, este organismo declaró que Trotsky se volvió un contrarrevolucionario y que estaba unido a los nazis. Cuando se supo que se negociaba su llegada a México, toda la prensa reaccionaria junto con la comunista, iniciaron una campaña de odio contra él. Los reaccionarios lo acusaron de ser un obstructor del orden y los de extrema izquierda lo consideraron un activista del fascismo.[37]

Diego Rivera salió a la defensa de Trotsky atacando en forma directa a los comunistas, acusando a Laborde de recibir durante ocho años un sueldo desde Moscú y por eso ser un siervo muy leal a Stalin. Rivera dijo que se reía del partido comunista, porque tanto los trabajadores conscientes así como el gobierno, tendrán que defender la vida y la libertad de este refugiado político, el que había ya recibido derecho de asilo. De todos los sindicatos que se opusieron a la llegada de Trotsky a México, únicamente el Sindicato de Trabajadores del Petróleo, felicitó y agradeció al presidente Cárdenas por su actuación humanitaria.

En una entrevista especial que Diego Rivera concedió a la prensa judía, declaró que Trotsky arribaría a México durante los primeros días del mes de enero de 1937. Les comentó que su estado de salud era muy delicado, ya que padecía tuberculosis. Los médicos que lo habían visto durante las últimas fechas, comentaron que México era un país en donde su salud se mejoraría ya que el clima era apropiado para este tipo de enfermos. Después de estas declaraciones de Diego varios periodistas judíos solicitaron también el derecho de asilo de Trotsky prometiéndole al jefe del ejecutivo que este famoso revolucionario judío no iba a intervenir en la política del país, ni tampoco iba a conspirar contra la URSS. Le aseguraron que Trotsky no iba a tener ninguna relación con dirigentes laboristas para no provocar en ellos divisiones y que únicamente se dedicaría a su trabajo literario y que si el gobierno lo consideraba prudente podía censurar su correspondencia privada.[38]

En otro artículo publicado por la prensa judía, Moishe Glicovsky comentó que al pedir asilo político Trotsky se había tenido que enfrentar al Sindicato de Electricistas, al Ferrocarrilero, al de Imprentas, pero sobre todo a la CTM, sindicatos que estaban decididos a que no llegara al país. Decía que Diego Rivera que había sido un dirigente muy importante del partido comunista ahora era calificado como un traidor y un agente nazi al igual que Trotsky. Que se había convertido en el pintor de palacios, en el artista del general Calles y Abelardo Rodríguez, y concluye el articulista:” Diego Rivera el que ha incitado al levantamiento de masas a través de sus murales, lo han convertido en un contrarrevolucionario, únicamente porque no se quiere poner a las órdenes del “amigo” Stalin.”[39]

En un artículo del 24 de diciembre de 1936 se anunció que Trotsky llegaría a Veracruz durante los primeros diez días de enero y que el gobierno había tomado todo tipo de medidas para asegurar su vida contra cualquier tipo de atentado. Se decía que Trotsky llegaría a México con su esposa Natalia y se irían a vivir en una de las casas del famoso pintor y dirigente trotskista Diego Rivera, ubicada en San Ángel, cerca de la capital.[40]

La prensa judía y la comunidad sobre todo los grupos de izquierda estuvieron muy pendientes de la llegada de Trotsky a México y constantemente salían artículos sobre su llegada al país y sus actividades a desarrollar dentro de la cultura, sobre todo la literatura.

El Comité Americano en pro de la defensa de León Trotsky consiguió el dinero para el pasaje. Hubo cartas en donde se podían enviar contribuciones económicas y se enviaron telegramas felicitando al presidente de México.

Anita Brenner estuvo entre los intelectuales de la Comisión Dewey para investigar los cargos que Stalin tenía en contra de Trotsky. La mayor parte de esta investigación se llevó a cabo en la casa de Diego Rivera en 1938. Algunos miembros de esta comisión viajaron a México para presentar o escuchar evidencias sobre las acusaciones que Stalin le hacía a Trotsky. Posteriormente regresaron a Nueva York, estudiaron los testimonios y dictaminaron a favor de Trotsky.[41]

En su entrevista Busia Kostov narró que en 1936 Martín Temple la invitó a pasar el año nuevo en casa de Diego Rivera, por lo cual ella se sintió muy halagada. Las únicas personas que estaban en la cena eran, Diego, Frida, Martín Temple y ella. A las doce de la noche brindaron por la llegada de Trotsky a México, Busia no sabía de qué se trataba, ella solamente sabía lo que había leído en el periódico, que él estaba en Noruega.

Temple le dijo que la idea de Diego era que ella trabajara como secretaria de Trotsky. Como ella era esposa de Yuri Kutler que era “stalinista”, aunque en realidad era un burgués, ella dijo que lo iba a pensar. Cuando le informó a Kutler que le habían ofrecido ser la secretaría de Trotsky, Yuri le dijo que eligiera entre él y Trotsky. Debido a ello se lo comunicó a Diego y en su lugar le llevó a su amiga Rita Shvadsky que hablaba perfectamente el ruso y fue ella la que se quedó como secretaria de León Trotsky.

Busia frecuentaba a su amiga en casa de Diego en donde vivía Trotsky y todos se conocían bien, al grado que Rivera aceptaba con frecuencia las cenas en casa de Busia, donde conoció a su hija Genia a la cual le pintaba de vez en cuando un pequeño dibujo en su album de autógrafos.[42]

A un principio los Trotsky se instalaron en casa de Diego y la relación fue muy cordial y afectuosa. Allí se presentaron todos los periodistas que laboraban en la red judía para saludarlo y se tomaron una foto histórica con Trotsky. Muchos articulistas sacaban constantemente comentarios de la estancia de este personaje en México.

El matrimonio de los Rivera, con los Trotsky y los Breton iniciaron una relación estrecha, viajando juntos por la República Mexicana, visitas que fueron muy agradables para ellos. En uno de esos viajes a Oaxaca; Trotsky decidió halagar a su esposa por su aniversario de bodas que sería unos días después en ese año de 1938. Fue en esa ciudad y con el consejo de Frida que adquirió un hermoso collar al cual le grabaron sus nombres y la fecha. También Frida Kahlo se compró un hermoso collar que posteriormente luciría en un cuadro pintado por ella y dedicado a León Trotsky.[43]

Según un articulista del periódico Der Weg, Trotsky y Diego empezaron a tener diferencias por intrigas de mujeres. De acuerdo a los rumores que llegaron a través de los círculos literarios y artísticos, se decía que Trotsky estaba buscando una nueva casa donde mudarse, ya que no quería que Rivera dijera ” que los estaba obligando a ser amable y hospitalario con él” El periódico decía que la esposa de André Breton tenía en esos momentos una exposición en Paris y recibió una carta de Diego en la que le comunicaba que si permitió que Trotsky viviera en su casa fue únicamente por sus obligaciones con el partido y no por la personalidad de éste. La señora no pudo mantener el secreto y se lo contó en una carta a Trotsky, debido a lo cual éste tuvo un fuerte altercado con Rivera y decidió abandonar su casa.Aseguraba el periodista, que Trotsky le ofreció a Diego Rivera un cheque sustancioso para pagarle la renta por el tiempo que ocupó la casa. Este cheque según decían estaba expuesto en un Banco de Nueva York ya que Diego se negó a recibirlo. “El asunto Trotsky y Rivera se ha convertido en el tema del día en los círculos artísticos de México y en los círculos políticos se dice que esto cobrará su precio del capital político”.[44]

Diego Rivera comentó en una entrevista que Trotsky era un hombre genial, pero que Stalin le amargó la vida y por ello se volvió enfermizo. Se refirió al incidente que tuvo con él del cual toda la prensa mundial había escrito. Dijo que en cierta forma no estuvo de acuerdo con Trotsky y que su opinión la expresó en una carta al Comité Central de la Cuarta Internacional. Trotsky se enteró de ello y se lo reclamó, ello fue lo que enojó a Rivera y debido a ello ambos quedaron enojados. A esto siguió la decisión del refugiado de pagarle por el tiempo vivido en su casa. Rivera estuvo de acuerdo en la genialidad de su amigo y comentó que si éste había cometido tonterías se debía a que Stalin lo había sacado de sus casillas y que en muchas ocasiones ya no podía controlar sus nervios.[45]

En enero de 1940 la capital del país apareció con mucha propaganda política. Los antisemitas pegaban su propaganda contra los judíos cuatro veces al día. Se estaba llevando a cabo una guerra de propaganda pagada en los muros. Esto lo hacían los grupos antisemitas de derecha y la comunidad se dedicó a despegarlos.

El partido llamado “Partido del rescate Popular” a cuya cabeza estaba León Osorio que en enero de 1939 había organizado los ataques antisemitas en contra de las instituciones y judíos, inundó la ciudad con propaganda contra Almazán y sus seguidores, pero sobre todo contra Diego Rivera, asegurando que Almazán estaba apoyado por los judíos y lo que se esperaba sería una gran emigración de los judíos europeos. A Diego Rivera se le consideró como “el traidor judío”, asegurando que era hijo de judíos y que deseaba bolchevizar al gobierno de Almazán

Entonces Rivera solicitó la protección del gobierno y de la Suprema Corte de Justicia, esto lo hizo después de que policías y agentes secretos fueron a investigar a su casa. Al enterarse del pacto que hicieran los líderes rusos con el Diego aceptó ir a los Estados Unidos y pintar los murales en san Francisco. Su rompimiento con Frida le dio motivo para alejarse de México. Mientras se encontraba trabajando en un proyecto bajo el título de Unidad Panamericana en el que mostraba escenas de la historia mexicana y norteamericana recibió la noticia del asesinato de Trotsky y de la detención temporal de Frida ya que se le había considerado dentro de la lista de sospechosos.. La salud de Frida se deterioró y su médico le aconsejó que viajara a San Francisco, cuestión que para Diego fue muy satisfactoria ya que extrañaba mucho a la pintora. Fue ahí donde decidieron volver a contraer matrimonio el 8 de diciembre de 1940.

Trotsky no se pudo salvar de la decisión que había tomado Stalin de aniquilarlo. Había ya sufrido un atentado anterior en su casa. Entonces acusó al líder obrero Lombardo Toledano de ser un agente de Moscú, ya que de otra manera no se podía imaginar su afirmación de que Trotsky hizo un auto atentado para dar la impresión de que en México existía una quinta columna. Este atentado se llevó a cabo el 24 de mayo de 1940 en donde fue raptado su guardaespaldas de nombre Sheldon. Diego Rivera no se encontraba ya en el país según algunos periodistas ayudado por la esposa de Charles Chaplin y de una pintora americana.[46]

Un mes después se publicó la noticia en el periódico El Popular en donde se decía que el pintor David Alfaro Siqueiros era buscado por la policía en todo el país ya que era considerado como el dirigente principal del atentado en contra de León Trotsky.

En agosto de ese año la muerte de León Trotsky conmovió al mundo. El general José Manuel Núñez, Jefe Superior de Policía narró a la revista Estampa como sucedió este ataque en su propia casa y por un hombre al que le había depositado su confianza. A través de un artículo muy extenso se refirió a la vida de Trotsky desde su nacimiento en Rusia hasta el día de su muerte en un hospital de la ciudad de México. Una de las fotografías mostraba el entierro en el Panteón Moderno rodeado por una gran multitud de simpatizantes y el discurso que entonces pronunciará el señor Goldman, abogado norteamericano y apoderado de Trotsky.[47]

En febrero de 1941 tras haber concluido el mural Diego Rivera regresó a México y se instaló con Frida en la casa azul de Coyoacán. Al año siguiente inició dos proyectos que lograron distraer su mente de las atrocidades que se escuchaban sobre la guerra en Europa. En 1943 se funda el Colegio Nacional y el presidente Ávila Camacho nombra a Rivera y Orozco miembros fundadores, representando a las artes plásticas.

Al concluir la guerra y enterarse el mundo de la muerte de seis millones de judíos, Diego y Frida quedaron muy afectados. Dos años después en 1947 recibe Diego el encargo para pintar un mural de gran formato en el vestíbulo del Hotel del Prado, frente al Parque de la Alameda. Allí pintó “Sueño de una tarde dominical en el Parque de la Alameda Central”. A lo largo de los 15 metros que abarca el mural representó una breve historia de México en la que incluye escenas de su autobiografía permitiendo al observador adentrarse en la atmósfera festiva del lugar al mismo tiempo convivir con los personajes de nuestra historia empezando con Doña Mariana Núñez de Carvajal conducida sobre el lomo de un burro hacia el quemadero de la Inquisición.

Alicia Gojman de Backal

Colaboración de:
Maty Finkelman de Sommer
Johanna Rabinovich de Strimlingas

. BIBLIOGRAFÍA.

FUENTES PRIMARIAS.

Archivo del Centro de Documentación e Investigación de la Comunidad Ashkenazí de México.
Archivo de Historia Oral de los Judíos en México. Asociación Mexicana de Amigos de la Universidad Hebrea de Jerusalén.
Archivo General de la Nación.

Periódicos

El Sábado.
Der Weg (El Camino)
Di Shtime (La Voz)
El Popular
El Machete
El Universal
The New York Times.

Revistas

Revista Hoy
Revista Estampa
Enciclopedia Judaica Castellana, México, Editorial Enciclopedia Judaica Castellana, 10 vols. 1948..

FUENTES SECUNDARIAS.

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[1] Krause, Corine, Los Judíos en México. Una historia con énfasis especial en el período 1857 a 1930. México, Universidad Iberoamericana, 1987.

[2] Dabbah, Isaac, Esperanza y Realidad, México, 1982, pp. 88-89

[3] El Sábado, México, 15 de marzo de 18889, año 1, no. 3 p.4

[4] Cfr. Hamui de Halabe, Liz, Los Judíos de Alepo en México, México, Maguen David, 1989, Identidad Colectiva,. Rasgos culturales de los judeo alepinos en México, JGH Editores, Ciencia y Cultura Latinoamericana, 1997.

Harriet, Lesser, Sara, A History of the Jewish Community in Mexico City. 1912-1970, New York University, 1972, tesis de licenciatura.

[5] Gojman de Backal, Alicia, (coordinadora) Generaciones Judías en México, La Kehilá Ashkenazí 1922-1992, México, Comunidad Ashhenazí de México, 1993, 7 vols.

[6] Declaraciones del general Plutarco Elías Calles, al Daily News, Bulletin, Nueva York, 9 de agosto de 1924.

[7] Hamui, Halabe Liz, Transformaciones en la religiosidad de los judíos en México, Tradición, ortodoxia y fundamentalismo en la modernidad tardía, México, Noriega Editores,2005.

[8] Cfr. Boxer de Liwerant Judit, Imágenes de un Encuentro. La presencia Judía en México durante la primera mitad del siglo XX. México, Tribuna Israelita, Uniuversidad Nacional Autónoma de México, Multibanco Mercantil Probursa, Comité Central Israelita de México, 1992.

[9] Wolfe Bertram D. La fabulosa vida de Diego Rivera, México, Editorial Diana, Secretaría de Educación Publica, 1986, p. 25, nota al pie.

[10] Enciclopedia Judaica Castellana, México, 10 vols., vol. I p. 546, 1948 y vol IX, p. 159, 1951.

[11] Tibol, Raquel, Diego Rivera. Gran Ilustrador, México, Museo Nacional de Arte, 2007, pp.32-33.

[12] Tibol, Raquel, Diego Rivera, op. cit. p.33

[13] Archivo de Historia Oral, Universidad Hebrea de Jerusalén, Asociación Mexicana de Amigos de la Universidad hebrea de Jerusalén, Coordinación Haim Avni y Alicia Gojman de Backjal, México 1990, entrevista a Elizabeth Glantz por Maty Finkelman de Sommer, México, 15 de junio 1988.

[14] Este es un claro ejemplo del tipo de inmigrantes de la Europa oriental que debido a la imposibilidad de llegas a los Estados Unidos eligieron a México para establecerse. Cfra. Glantz, Margot, Genealogías, México, editorial. Alfaguara. 1998.

[15] Glantz, Margot, op.cit.

[16] Berliner Itzak, “Contrastes en tres Caminos, México, El Tucán Virginia, p. 41 traducción de Becky Rubinstein.

[17] La Ciudad de los Palacios (Shtot fun Palarzn, en Der Weg (El Camino), 20 de junio de 1936, No. 453, año VII, p. 5. traducción Maty Finkelman de Sommer y Johana Strimlingas.

[18] Gliko, M. “Una importante publicación cultural”, en Der Weg (El Camino), 21 de julio de 1936, año VII, NO. 461, p. 2.

[19] Broid, Elizabeth, La Diáspora Mexicana. Seis inmigrantes judíos del siglo XX. México 1980, p. 128. Tesis de licenciatura, Universidad Iberoamericana, Facultad de Historia.

[20] Finkelamn de Sommer, Maty, “Shtot fun Platazn, libro inaudito” en Un recorrido por Archivos y Bibliotecas privadas, México, Asociación Mexicana de Archivos y Bibliotecas Privadas A.C, Fondo de Cultura Económica, tomo III, 1999

[21] Anuncio sobre la publicación del libro Shtot fun Palatzn en Der Weg (El Camino) 30 de mayo de 1936, año VII, No. 447, p. 7 Traducción de Maty Finkelman de Sommer y Johana Rabinovich de Strimlingas

[22] Ravitch, Melej, “Mi leksikon” en Der Weg (El Camino) México.10 de agosto de 1940, año IX, No. 1064, p.5.traducción Maty Finkelman de Sommer y Johana Rabinovich de Strimlingas.

[23] Der Weg (El Camino) “Se anuncia una conferencia de Diego Rivera” 28 de mayo de 1935, año VI, No.342, p.6 (en idish) traducción Maty Finkelman de Sommer y Johana Rabinovich de Strimlingas

[24] Diego Rivera fue atacado por el movimiento de derecha llamado Camisas Doradas y posteriormente al ser expulsado su jefe General Nicolás Rodríguez por Lázaro Cárdenas en 1936, la batuta del movimiento la enarboló otra organización llamada Vanguardia Nacionalista que fue la que editó varios panfletos acerca del Judío Diego Rivera y sus actividades.Cfr. Alicia Gojman de Backal, Camisas, Escudos y Desfiles Militares. El Antisemitismo en México 1934-1940, México, Fondo de Cultura Económica, 2000.

[25] Der Weg (El Camino), “Diego Rivera llama a la comunidad judía a que se contraponga al antisemitismo”, México 17 de junio de 1939, año X, No. 893, pp.1-8

[26] Der Weg (El Camino), “Una tarde con Diego Rivera” de L. Forem, México 20 de abril de 1935, No. 331, año VI, p. 5. traducción Mty Finkelman de Sommer y Johana Rabinovich de Strimlingas.

[27] Esta entrevista causó revuelo entre la comunidad judía ashkenazita que podía leer en idish lo que en algunas horas vivió Luis Forem an la casa de Diego y Frida. Se publicó completa en el perióidico Der Weg. traducción de Maty Finkelamn de Sommer y Johanna Rabinovch de Strimlingas.

[28] Der Weg (El Camino), H.Sh. Kashdan, “Con el gran poeta revolucionario Diego Rivera sobre los andamios” México, 27 de septiembre de 1935, año VI, No. 377, 2ª. Sección, p.7. traducción de Maty Finkelman de Sommer y Johana Rabinovich de Srtrimlingas.

[29] Kashdan….op.cit

[30] Kashdan, H.SH. Con el gran pintor Diego Rivera… op. cit.

[31] Der Weg (El Camino), Moisés, Glikovsky, “El segundo Abraham Teitelboim” México, 20 de mayo de 1939, año X, No. 881, p.5.

[32] Der Weg (El Camino) Teitelboim Abraham, “En el estudio de Diego Rivera, México, No. Especial con motivo del 10º aniversario del peiódico, 1940, pp.69-73 (en idish). Traducción de Maty Finkelamn de Sommer y Johana Rabinovich de Strimlingas.

[33] Teitelboim, Abraham, En el estudio de Diego Rivera, op cit…

[34] Joel Glusker Susana, A mind of her own, (Una mente propia), Teis de Doctorado, pp.IX-X

[35] Joel Glusker, Susana, A mind of her own, op. cit,.p.1

[36] Joel Glusker, Susana, A mind of her own, op. cit, p. 161.

[37] Der Weg, (El Camino, México 5 de diciembre de 1936, año, VII, No. 516, p. 1. traducción de Maty Finkelman de Sommer y Johana Strimlingas.

[38] Der Weg (El Camino), México, 8 de diciembre de 1936, año VII, no. 518, pp.1-4

[39] Der Weg (El Camino Gliko, M. “Trotsky y los comunistas mexicanos” México, 19 de diciembre de 1936, año VII, No. 522, p.4 traducción de Maty Finkelman de Sommer y Johana Strimlingas

[40] Der Weg, (El Camino) México 24 de diciembre de 1936, año VII, No. 524, p. 3. traducción de Maty Finkelman de Sommer y Johana Strimlingas.

[41] Joel Glusker Susana, A mind of her own, op. cit, p. 161

[42] Testimonios de Historia Oral. Judíos en México, Universidad Hebrea de Jerusalén, Asociación de Amigos de la Universidad hebrea de Jerusalén, (Coocrdinación Haim Avni, Alicia Gojman de Backal, México 1990, Entrevista a la Señora Busia Kostov por Alicia Gojman de Backal, México, 18 de enero de 1989.

[43] Bauer, Claudia, Frida Kahlo, Munich, Berlin, Prestel, s/f, p. 66.

[44] Der Weg (El Camino) México 13 de abril de 1939, año X, No. 866 pp.1-4 traducción de Maty Finkelman de Sommer y Johana Strimlingas.

[45] Der Wg (El Camino) “Trotsky es un hombre genial pero Stalin lo enfermó afirma Diego Rivera” México, 15 de julio de 1939, año X, No. 905, p. 5 traducción Maty Finkelamn de Sommer y Johanna Strimlingas.

[46] Der Weg (El Camino) “Trotsky acusa a Toledano, Diego Rvera huye”, México 8 de junio de 1940, año IX, No. 1037, p.8. Traducción Maty Finkelamn de Sommer y Johanna Strimlingas

[47] Revista Estampa, director José Díaz Morales, “Como fue el asesinato de Trotsky ” por el General José Manuel Núñez, México agosto 27 de 1940, año 2º. No. 64 pp.1-5 y 42-43.