Las expresiones de violencia que en estos días se verifican en la parcela oriental de Jerusalem y en la Universidad Hebrea acelerarán la institución de una nueva coalición gubernamental.

La estructura que tiende a presentar se opone a cualquier lógica o ideológica. La compone un partido nacionalista de derecha jefaturado por Nafatali Bennet quien obtuvo apenas siete escaños en la Knesset.

Ejercería como Primer ministro durante los próximos 18 meses; continuaría en el cargo con planteamientos ideológicos moderados. En el primer periodo Lapid orientaría las relaciones exteriores del país.

En cualquier caso, el naciente gabinete se compondría de figuras con desiguales tendencias, aunque todos ellos coinciden en poner fin al largo de Netanyahu.

Si acierta a suavizar las distancias internas, este nuevo tropezará desde sus primeros pasos con no pocos escollos. Si bien la situación sanitaria del país mejoró notablemente en términos del covid, la ausencia de presupuesto, el desempleo masivo, el creciente descontento en los servicios hospitalarios, las dificultades en el transporte público, y los resultados de la violencia que hoy abruman al país habrán de gravitar en esta dispareja coalición.

A estas dificultades cabe sumar las tensas relaciones con Washington en cuestiones vinculadas con el poder nuclear de Irán y el enfriamiento de las relaciones con países de la Península árabe como resultado de los choques en Jerusalem.

Nunca antes una coalición desigual debió encarar y resolver en conjunto graves y espinosos dilemas. En estas circunstancias cabe anticipar que la oposición encabezada probablemente por Bibi alzará estridentes voces contra este que hoy parece tomar cuerpo.

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Invitado por la UNAM llegué a México desde Israel en 1968 para dictar clases en la entonces Escuela de Ciencias Políticas y Sociales ( hoy Facultad). Un año después me integré a la CEPAL con sede en México para consagrarme al estudio y orientación de asuntos latinoamericanos. En 1980 retorné a Israel para insertarme en las universidades Tel Aviv y Bar Ilán. En paralelo trabajé para la UNESCO en temas vinculados con el desarrollo científico y tecnológico de América Latina, y laboré como corresponsal de El Universal de México. En los años noventa laboré como investigador asociado en el Colegio de México. Para más amplia y actualizada información consultar Google y Wikipedia.