Diario Judío México - Olvidemos si el rebote será en forma de “palomita”, “V” o (espero que no) “W”, en cualquier escenario la recuperación será lenta y dolorosa para muchas ramas industriales y del comercio de bienes y servicios.

También podemos dejar de comparar esta crisis sanitaria y económica con cualquiera del pasado, porque estas circunstancias no se habían visto jamás en nuestra historia reciente. Este es un parteaguas y las siguientes contingencias se medirán a partir de cómo salgamos librados de esta pandemia.

Porque a diferencia de otros momentos complicados, en esta ocasión los mercados, los gobiernos, y las sociedades, estamos tomando decisiones con base en pronósticos y no en análisis, ya que esta cepa de es un organismo con un comportamiento diferente, altamente contagioso, agresivo, que ataca de múltiples formas, y para el que aún no hay tratamiento visible.

Apenas esta semana, el Dr. Anthony Faucci reconocía que esta contingencia no se parece a nada de lo que había visto antes, incluyendo la pandemia del VIH; días atrás, la propia Organización Mundial de la se retractaba de una afirmación sobre personas asintomáticas, y hace unas horas el Dr. Hugo López-Gatell afirmaba que las primeras estimaciones iniciales de contagio se habían superado en México. En resumen, todavía sabemos poco de esta enfermedad y, mientras no avancemos en descubrir la cura, el camino hacia la salida será sinuoso.

Y ya se anticipa un segundo brote que contagiaría de un pesimismo crónico a todos los actores económicos y sociales durante más tiempo, sin contar con una nueva temporada de confinamiento que resultaría simplemente devastadora y que deberíamos prepararnos para evitarla.

Para ello, vale la pena analizar la permanencia del teletrabajo, que ha resultado muy positiva para muchos profesionales e incluso ha aumentado la productividad; lo mismo habrá que hacer con el fomento al comercio electrónico y la protección de miles de trabajadoras y trabajadores que hoy no solo son esenciales, sino que han alimentado y entregado medicinas a diario a muchas otras personas.

Pero esa evaluación de los positivos contra los negativos debe ser rápida y eficiente. Muchos sectores económicos dependen del contacto físico con sus clientes y usuarios, por lo que deben tener soluciones sanitarias que les ayuden a recuperar el terreno perdido, a la par de que nos permitan adaptar nuestra vida cotidiana a una nueva realidad, similar a cuando nos recuperamos de una lesión, en donde cada paso, cada avance, debe contar para sanar y formar hábitos correctos que impidan o reduzcan las posibilidades de enfermar otra vez, más en un país que tiene el poco honroso primer lugar en varias de las enfermedades crónicas en las que se concentra el Covid-19 y uno de los niveles más alto de sedentarismo en el planeta. Superar esta pandemia pasa por un cambio radical en la forma en que nos nutrimos y nos movemos para ejercitarnos, entre muchas otras costumbres que antes dábamos por ciertas y que hoy son la fuente del riesgo que corremos todas y todos si no cambiamos para mejorar.

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