Diario Judío México - En el contexto de las recientes operaciones de las Fuerzas de Defensa Israelíes en Gaza, algunos han acusado a de cometer “genocidio”. Por ejemplo, los mandatarios de Turquía, Cuba y Uruguay. Y no están solos. ¿Les regalamos un diccionario? El de la Real Academia Española dice así:

Genocidio: Exterminio o eliminación sistemática de un grupo social por motivo de raza, de etnia, de religión, de política o de nacionalidad.

“Genocidio” no quiere decir un número cualquiera de muertos por la razón que sea; la definición identifica escala e intención. La escala es la más grande: exterminio; la intención la más reprobable: racismo. Se busca eliminar a toda la población por quienes son. Entonces, para saber si aplica aquí una acusación de “genocidio” preguntamos:

  1. ¿Acaso las bajas en Gaza se aproximan a las de un exterminio?
  2. ¿Acaso las fuerzas armadas israelíes delatan una intención racist?

La primera se contesta fácil: de ninguna manera. El Ministerio de Salud de Gaza reporta 1,800 muertes, mientras que según el CIA World Factbook hay 1.82 millones de personas en Gaza. Aun fiándonos, pues, de la fuente más tentada a inflarel número de muertes árabes, éstas representan un décimo del 1% de la población de Gaza.

Sí es una tragedia. No es —ni de muy lejos— un genocidio.

¿Qué hay de las intenciones? Si bien la escala no es de exterminio, ¿pudiera la evidencia sugerir que el ejército israelí persigue aquel objetivo? Observo, primero, que para quien busca matar a todos los integrantes de una población simplemente por quienes son, no hace falta provocación. Tampoco se hacen distinciones entre combatientes y civiles. El ejemplo clásico es el Holocausto. Los judíos europeos no habían disparado la primera bala, ni tampoco representaban amenaza militar alguna —ni siquiera pudieron estorbar mucho la matanza, tan indefensos estaban. Los nazis no hicieron distinciones y buscaron concentrar y asesinar al mayor número posible —hombres, mujeres y niños— porque su intención era, precisamente, genocida.

¿Puede entreverse una política semejante en las operaciones de en Gaza? Todo lo contrario.

En primer lugar, aquí sí hubo provocación. El gobierno de Gaza es Hamas, y terroristas de Hamas secuestraron y asesinaron a tres niños israelíes. Después los mismos terroristas lanzaron una lluvia de misiles y morteros contra la población civil israelí. Cuando comenzaron las operaciones israelíes, se descubrió una red tentacular de túneles subterráneos diseñados para atacar a la población civil israelí —nueva provocación que implica además la imperativa de destruir esos túneles. Algunos querrán decir quizá (y se escucha mucho) que todo esto es la resistencia de los árabes a la opresión que sufren a manos de los israelíes —es una forma (permanente) de insistir en que si los árabes atacan es porque los israelíes pegaron primero. Se les olvida que desalojó Gaza en 2005. no gobierna Gaza.

La oportunidad de oprimir a los árabes de Gaza la tienen sus gobernantes: los terroristas de Hamas, cuyo Estado policial asesina a cualquier inconforme. lo que hace es subsidiar a Gaza, pero Hamas se encarga de que mucha de esa ayuda no llegue a la gente (los túneles subterráneos de los terroristas, por ejemplo, fueron construidos con materiales que regaló para escuelas, hospitales, etcétera).

Luego están la doctrina y las tácticas de combate.

Los medios han reportado sobre cómo los israelíes tiran volantes y envían mensajes telefónicos y de texto para notificar a la población civil de Gaza antes de que empiece un ataque, para que puedan refugiarse a tiempo. Esto avisa por igual a los terroristas, eliminando el elemento sorpresa, lo cual impone un costo importante sobre el esfuerzo bélico israelí. Es decir, cuesta vidas israelíes. Lo que se gana es la posibilidad de distinguir entre terroristas e inocentes en Gaza, buscando evitar que los últimos mueran. Lo anterior es del todo inconsistente con una intención genocida. Esto lo reconoce, de hecho, el manual de combate de Hamas, recién publicado en internet por las FDI: “Los soldados y oficiales (de las Fuerzas de Defensa Israelíes) deben limitar el uso de armas y tácticas que puedan causar daños y pérdidas innecesarias de gente y [destrucción de] inmuebles civiles. Es difícil para ellos aprovechar al máximo sus armas de fuego, especialmente las de apoyo [e.g. artillería].” El manual explica además que la doctrina israelí de proteger civiles impone desventajas militares porque los israelíes tendrán problemas abriendo fuego, y buscarán controlar a la población civil y atenderla con ayuda médica. Estas desventajas son aprovechables para los terroristas. Sobre “La destrucción de las casas de civiles,” el manual de Hamas dice: “Esto incrementa el odio de los ciudadanos contra los atacantes [de las FDI] y facilita que se reúnan [en apoyo] alrededor de los defensores de la ciudad (las fuerzas de resistencia [i.e. Hamas]).”

Hamas obviamente se complace con bajas civiles de su propio lado, pues busca sacarles ventaja para la guerra psicológica y propagandística. Que a nadie sorprenda, entonces, lo que han reportado los militares israelíes: que Hamas posiciona sus baterías de misiles junto a escuelas y hospitales para maximizar bajas civiles de su lado (y luego culpar a Israel de “genocidio”). Lo anterior es totalmente consistente con la tradición de esta organización. Como todos sabemos, los terroristas de Hamas ajustan cinturones de bombas a sus niños y los envían a volarse en los mercados israelíes. No son famosos por proteger a sus civiles sino por destruirlos.

No hay problema, entonces, identificando a los responsables de bajas civiles en Gaza: son los terroristas de Hamas.

Tampoco hay problema identificando al bando genocida. Las constituciones de Hamas y de su organización madre, la Hermandad Musulmana, explican su objetivo: el exterminio del pueblo judío israelí.

¿Lo están cometiendo? No. Todavía no pueden. Falta la escala. Pero la intención ya está.

[Para ver la documentación que avala las afirmaciones de este artículo, visitar: www.hirhome.com/israel/genocidio_palestino.htm]

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6 COMENTARIOS

  1. “El Caballo de Troya” ingresó para instigar de una palabra cargado: “GENOCIDIO” a un pueblo todo.
    Y de su lider fue.

    Y UNA PALABRA ES MÁS VELOZ Y SONORA QUE EL TROTAR Y ESTAMPIDA DE MIL CABALLOS DESBOCADOS.
    Y AL PUEBLO TODO: ESO DESBOCA. AL CAOS, CONFUSIÓN, ODIO SIN INFORMACIÓN ADECUADA CONDUCE.
    LOS LÍDERES DEBERÍAN MEDIR SUS PALABRAS. PORQUE DE FUERZA: DESBOCAN.

    mirta s. kweksilber
    nacida en un país laico
    columnista de diariojudio.com

  2. Un “Caballo de Troya” moderno ingresó para instigar con apenas una palabra: “GENOCIDIO”, a un pueblo todo.
    Y desde quien comanda el pueblo: la palabra llegó.

    LA PALABRA ES MÁS VELOZ QUE UNA ESTAMPIDA DE CABALLOS DESBOCADOS.
    UN PUEBLO DESBOCADO SE VUELVE IRRACIONAL CUANDO SUS LÍDERES SE DESBOCAN.

    mirta s. kweksilber
    columnista de diariojudio.com

    • Con todo respeto antisemita es alguien en contra de sem o los descendientes de Sem esto incluiria a los pueblos arabes habia que saber que se escribe o habla es mejor decir antisionismo pero la guerra no conducira a nada, e Israel tiene todo el derecho a defender su seguridad, pero con respeto al pueblo palestino.

  3. Lo que dice el Estatuto de Roma:

    Articulo 8 (Crímenes de guerra), Punto 2 (A los efectos del presente Estatuto, se entiende por “crímenes de guerra”:), Inciso B (Otras violaciones graves de las leyes y usos aplicables en los conflictos armados internacionales dentro del marco establecido de derecho internacional, a saber, cualquiera de los actos siguientes:)

    i) Dirigir intencionalmente ataques contra la población civil en cuanto tal o contra personas civiles que no participen directamente en las hostilidades;
    ii) Dirigir intencionalmente ataques contra bienes civiles, es decir, bienes que no son objetivos militares;
    iii) Dirigir intencionalmente ataques contra personal, instalaciones, material, unidades o vehículos participantes en una misión de mantenimiento de la paz o de asistencia humanitaria de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas, siempre que tengan derecho a la protección otorgada a civiles o bienes civiles con arreglo al derecho internacional de los conflictos armados;
    iv) Lanzar un ataque intencionalmente, a sabiendas de que causará pérdidas incidentales de vidas, lesiones a civiles o daños a bienes de carácter civil o daños extensos, duraderos y graves al medio ambiente natural que serían manifiestamente excesivos en relación con la ventaja militar concreta y directa de conjunto que se prevea;
    v) Atacar o bombardear, por cualquier medio, ciudades, aldeas, viviendas o edificios que no estén defendidos y que no sean objetivos militares;
    xxiv) Dirigir intencionalmente ataques contra edificios, material, unidades y medios de transporte sanitarios, y contra personal que utilice los emblemas distintivos de los Convenios de Ginebra de conformidad con el derecho internacional;
    xxv) Hacer padecer intencionalmente hambre a la población civil como método de hacer la guerra, privándola de los objetos indispensables para su supervivencia, incluido el hecho de obstaculizar intencionalmente los suministros de socorro de conformidad con los Convenios de Ginebra;

    http://legal.un.org/icc/statute/spanish/rome_statute(s).pdf
    “Get lost” le dice la política más “izquierdista” de los altos niveles en Israel, a los enviados del Consejo de Derechos Humanos de la ONU que van a investigar los crímenes de guerra de Israel.

    Ellos están bien, el mundo está mal (y es súper antisemita).

    http://www.israelhayom.com/site/newsletter_article.php?id=18995

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Recibió una maestría en ciencias sociales de la Universidad de Chicago, donde su trabajo ganó el premio Earl S. & Esther Johnson, y un doctorado en antropología biológica y cultural de UCLA, cuya tesis ganó el premio al Mejor Nuevo Investigador de la prestigiada Human Behavior and Evolution Society. Durante seis años, enseñó psicología evolutiva y cultural en la Universidad de Pennsylvania. Su trabajo explora las causas del racismo y del conflicto étnico, y en los últimos años se ha concentrado en el antisemitismo, el Holocausto, el conflicto árabe israelí, y la historia del pueblo judío, culminando en un examen de dos y medio milenios de historia occidental a través de la experiencia judía. Su libro, El colapso de Occidente: el siguiente Holocausto y sus consecuencias, pronto estará a la venta.