Diario Judío México - Es la fotografía que nos llega desde la realidad.
Aunque muchos la huyan y la oculten.
El de negro está a punto de demostrar al de naranja que él es el que gana.
Con  el hombre  de naranja,tambien EL MUNDO esta perdiendo la cabeza!

En dos colores, con contraste brutal. En negro y naranja. Dos siluetas en el desierto. Dos hombres.

Es la fotografía que nos llega desde la realidad. Aunque muchos la huyan y la oculten. El de negro está a punto de demostrar al de naranja que él es el que gana.

El hombre de naranja va a morir por voluntad del otro.

Y lo hace de la forma más cruel posible.

Reniega de lo propio. En ese momento es irrelevante que el mundo del hombre naranja haya logrado riqueza y bienestar, desarrollo y seguridad, lujo y alegría.

Es irrelevante que el mundo del hombre de negro solo prometa terror y muerte, que sólo viva para la oscuridad y la promesa de primitivos premios en el más allá sólo logrados a cambio del sufrimiento y el terror de los demás. No importa en este instante que su móvil sea tan sólo una febril obsesión religiosa primitiva convertida en ideología de fanáticos, una vulgar y banal enfermedad entre los hombres. Porque la brutal lógica del momento lo eclipsa todo. El negro perdedor mata al naranja vencedor. Por odio y revancha en una derrota irreversible. Incuestionable aunque todos los hombres de negro mataran a todos los hombres de naranja. La ideología de la muerte jamás podrá ganar al culto a la vida. Aunque lo aniquile.

El mundo del hombre de naranja busca la felicidad y valora la verdad. Y rinde culto a la libertad. Así ha conseguido con los tanteos incesantes del desarrollo del ser humano, con las equivocaciones, los errores, las correcciones y las enmiendas, avanzar en los pequeños pasos a hacer de las vidas humanas existencias más largas, sanas, lúcidas, ricas y amables. El mundo naranja creció, se enriqueció y próspero, pero sus hombres olvidaron los esfuerzos que habían hecho dignas y grandes sus conquistas.

La soberbia mató a la memoria. Y cuando ya nadie recordaba el precio a pagar por la verdad, por la dignidad y la libertad, nadie disponía ya de la fuerza para defender sus tesoros más preciados. Y el hombre de negro vio toda la debilidad y confusión del hombre de naranja y con ellas la oportunidad de acabar con esos odiados tesoros de libertad y verdad. Y en ello está. Y nos manda la fotografía y el video de los contrastes para darnos miedo. Para infundirnos terror. Nos anuncia que, por mucho que seamos los vencedores los seguidores del culto a la vida, no ceja en su empeño de humillarnos y derrotarnos. Y se ve más cerca, el mal.

Hermann Tertsch Periodista español. Columnista del ABC de . Comentarista de Televisión.

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