Diario Judío México - Ya tiene algo de tiempo, tal vez unos cuatro años, en que se lanzó una iniciativa a nivel mundial que llamaron la Alianza de Civilizaciones, que al parecer -de acuerdo a la declaración de Annán del 2005- sería un instrumento para “superar prejuicios, errores de concepción, malinterpretaciones y polarización.

Para esta iniciativa se habían designado varias comisiones y secretarías con un presupuesto de 3.7 millones de dólares, que al parecer España ha corrido con la mayor parte financiera. Sin embargo todavía sus términos no han sido claros y se han reunido de nueva cuenta en Mallorca, España, un grupo de alto nivel para determinar sus alcances, que al parecer se anhela sean los de la ONU.

Por otro lado dicha “Alianza de Civilizaciones”, ya ha tenido varios escándalos por conflicto de intereses que se han cruzado entre algunas naciones; también se sabe que han habido algunos sobornos a funcionarios de las mismas Naciones Unidas. En resumen ha sido un proyecto autotorpedeado por los iniciadores.

La problemática y poca claridad que sus actores han tenido, se han criticado abiertamente por la administración Bush y algunos otros grandes funcionarios como el expresidente Aznar. En la misma ONU se pretendió una alianza entre los mundos occidental y musulmán, un interés que principalmente España ha estado promoviendo, pero sin éxito.

En el ámbito internacional -teóricamente- las ideas políticas de este ente internacional, son bastante populares, pero chocan con frecuencia con varios parlamentos de las distintas naciones que los han escuchado. De hecho se ha llegado a un vínculo para salvar la iniciativa entre Jatami (fundador de este diálogo) y Zapatero (Primer Ministro Español). Ambos líderes consideran este proyecto como un nuevo precedente y de bastante importancia para una cooperación internacional y entendimiento entre los mundos occidental y musulmán, a los que afirman representan. Desafortunadamente, estos precedentes -repetimos- no han desembocado en una cooperación significativa en materia, por ejemplo, del programa nuclear iraní.

Sobre este punto, España junto con Gran Bretaña, Francia y Alemania, se comprometieron al uso de la diplomacia para instar a Irán a cooperar sobre el asunto nuclear, pero en corto tiempo tanto los ingleses, franceses y alemanes, se unieron a los estadounidenses para exigir a los iraníes la suspensión inmediata de sus trabajos. Por lo tanto el gobierno español quedó aislado por la realidad de Irán, demostrando que esta alianza pasa a ser un axioma general de los programas de la ONU, muchos de ellos que sólo sirven para gastar presupuestos y perder tiempo.

Lejos de bajar la tensión internacional, se han aumentado las críticas entre estos dos mundos (occidente y mundo musulmán); países como Arabia Saudita o entidades como la Autoridad , han continuado con actitudes francamente anti-israelíes, y en algunos casos se ha dado a entender que la misma Europa sería reconquistada por este mundo musulmán, que en la práctica, tan sólo ha dado dolores de cabeza y un aumento desmedido del con alcances mundiales.

No cabe duda que el abismo que se ha generado, sobre todo en la segunda mitad del pasado siglo y el que llevamos entre esos dos mundos, cada día es más difícil de zanjar, y como siempre la nación judía sale a la palestra, como impedimento de primer orden.

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