La emergencia sanitaria que la humanidad enfrenta, generó una de las situaciones más complejas en materia educativa. La imposibilidad de acudir a las aulas exigió de las instituciones educativas una rápida adecuación de sus actividades. En muchos casos el uso de los diferentes tipos de videoconferencias fueron sustitutos de las clases presenciales. En otros casos, el recurso de las plataformas de gestión del aprendizaje (LMS) propias de la a distancia, se habilitaron como medios para desplegar contenidos y actividades necesarias para que el proceso educativo se llevará a efecto.

Este paso a soluciones basadas en tecnologías digitales para realizar la tarea educativa,  acarrea diversos retos a las instituciones y pone a prueba su capacidad para garantizar un proceso de aprendizaje adecuado a los programas oficiales de estudio y con la calidad necesaria para que los estudiantes lleven adelante de manera exitosa su trayecto formativo.

Por otra parte, la forma en la que se trató de paliar y resolver la ausencia de actividades presenciales en los primeros meses de la pandemia por Covid-19, fue hasta cierto punto, ineficaz. Hay estudios que nos permiten conocer los efectos negativos en el desarrollo de habilidades metacognitivas en los menores, a causa de la carencia de interacción social presencial y de un perceptible atraso en la construcción de ciertos contenidos curriculares. Es notorio y preocupante también, el dato que los niños, niñas y adolescentes empezaron a presentar síntomas, producto del aislamiento, de ansiedad dada la escasa interacción social con sus pares y algunas situaciones de maltrato en el seno de las familias. 

En ese contexto, la necesidad de emplear enfoques pedagógicos que sustentan una transformación del ámbito educativo y familiar para contribuir a apoyar a los menores a superar los efectos del aislamiento, empuja a los educadores a replantearse como urgente la educativa que transforme las prácticas escolares previas a la prolongada cuarentena a la que nos hemos visto obligados por los riesgos de contagio.

Hay tres ideas que surgen de estas consideraciones. La primera tiene que ver con el uso de la robótica en las actividades de la escuela. Generalmente se considera a la robótica como un conocimiento técnico dirigido sólo a estudiantes interesados en el tema. Sin embargo, hemos tenido experiencias en el entorno de la escuela que me gustaría recuperar. A finales de los noventa, le propusimos a una generación de jóvenes de nivel secundario que diseñará un programa para que un robot maneje una silla de ruedas. Conocieron a un joven deportista cuadripléjico a causa de un terrible accidente. Él les contó sobre las dificultades que encontraba para desplazarse con su silla pues el movimiento era muy brusco y le hacía sentir inseguro. Creamos un laberinto con trozos de madera que se modifica en cada iteración del proceso de diseño del algoritmo (programa) que probaban los estudiantes. Así era esencial que el programa tuviera características que consideraban a la persona usuaria del robot y no sólo la habilidad para conducir la silla por un espacio con obstáculos. Es decir, empleamos el diseño de algoritmos en un contexto ético y para contribuir a que los equipos de estudiantes desarrollaran habilidades comprometidas con el desarrollo del criterio moral.

Otra forma de contribuir a la educativa es la aplicación de la pedagogía de emergencia (Bernard Ruf, Tamara Chubarovsky han escrito textos muy importantes sobre el tema). Se denomina así a un enfoque surgido de la Escuela Waldorf. Como efecto de las condiciones traumáticas que sufre un menor en casos de desastre (terremotos, inundaciones, incendios, migración y desplazamiento forzados, etc.), el educador puede ofrecer un apoyo que le permita continuar con su vida con el menor daño a su integridad física y emocional. La expresión de sus pensamientos y sentimientos es vital, es una de las formas privilegiadas de cura. De ahí que organizar experiencias colectivas que recurren a diversas formas de vivencias y la producción artística sea tan importante. Apostar a la creatividad para llegar a conquistar nuevos conocimientos y a mejorar la percepción de sí mismos, así como su autonomía resultan ideas poderosas que pueden ser elementos para aplicar en la de nuestras escuelas.

Y la tercera se deriva de la lectura de una obra que nos permite calibrar y evaluar el valor de la creación artística para enfrentar al mal.  La resistencia al mal que se deriva de la tragedia del es puesta al descubierto en el libro que coordinó y en el que colaboró la artista y escritora argentina Magadalena Resnik,  “Día y niebla: Terezin encrucijada de poetas”. La narrativa espléndida de esta colección de escritos nos permite avizorar el valor y la resistencia con la que la expresión escrita o la gráfica dotaron a los niños del gueto de  Terezin. “En Terezin muchos niños fueron cuidados por los internos adultos que se esmeraban en educarlos e iniciarlos en el arte” se lee en el libro de Reznik. Es decir que hubo un esfuerzo por dotar a la infancia víctima de una tragedia con los elementos de la resistencia y la perseverancia en el ser. Ese ejercicio literario fue un testimonio sobre cómo decir y expresar es una forma una cura frente al olvido y una esperanza de vida.

Innovar pues en no se restringe a usar las tecnologías en uso, las más modernas y costosas, en introducir cambios surgidos de una rica inventiva sino en el resultado de reflexionar sobre el sentido de educarse. Somos educables en principio porque los más experimentados asumimos la responsabilidad de transmitir no sólo valores o ideas que juzgamos valiosas sino porque queremos asegurarnos que frente a las circunstancias que nos rodean percibimos si somos capaces de decir y plasmar lo que pensamos y sentimos. Es una condición de afirmación vital. 

Innovar aquí es, pues, repensar el acto educativo como un acto de amor y libertad, como un ejercicio de responsabilidad que dota al más joven de los elementos para crear y ser mejor persona, resistiendo al mal, mejorando lo que le rodea.


Referencias

Miguel Angel Perez Alvarez: Robotics and Development of Intellectual Abilities in Children, International Review of Information Ethics, Vol. 6 (12/2006)

http://www.i-r-i-e.net/inhalt/006/006_Perez.pdf

Tamara Chubarovsky: El lenguaje como botiquín de primeros auxilios, Voz y Comunicación, 2017. 

https://www.tamarachubarovsky.com/tag/pedagogia-de-emergencia/

Mado Resnik: Día y Niebla. Terezin, encrucijada de poetas. Enargeis, 2012.

El Mtro. Miguel Ángel Pérez Álvarez es Director de las Áreas de y Bienestar de la Universidad de México. Maestro y Licenciado en Filosofía por la UNAM. Cuenta con una amplia experiencia en el sector educativo en donde se ha desempeñado como Secretario General de la División de Estudios de Posgrado, Coordinador de carrera y Docente en la UNAM en varias áreas, Director de a Distancia y Director Académico en la Universidad del Claustro de Sor Juana, y Director Académico de Innova Schools México.

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