Diario Judío México - ¿Qué tienen en común una mujer receptora de trasplante de corazón y una mujer con una enfermedad potencialmente fatal de la sangre? Ambas lograron quedar embarazadas y dar a luz a un bebé gracias a la intervención médica del Centro Médico Hadassah.

La mujer con la enfermedad en la sangre dio a luz a un hijo sano, gracias a que antes de ser tratada por su enfermedad, su tejido ovárico había sido congelado. Después de finalizar su tratamiento, se le implantó este tejido. La mujer con trasplante de corazón dio a luz a unas gemelas sanas a pesar de un embarazo de alto riesgo y las complicaciones que implicaba cargar a las gemelas, dada su historia.

Si bien congelar huevos y tejido ovárico fueron procesos complicados con resultados poco precisos, hoy, los huevos y el tejido pueden congelarse rápidamente en líquido de nitrógeno a una temperatura de menos de 197º Celsius son preocuparse de que haya daño biológico. “Esto es el futuro,” expresa el Dr. Ariel Revel, Ginecólogo Especialista del Departamento de Ginecología y Obstetricia de Hadassah.

Hadassah ha estado a la vanguardia del tratamiento y las investigaciones de fertilidad durante décadas. En 1968, el Prof. Neri Laufner, jefe del Departamento de Ginecología y Obstetricia de Hadassah encabezó un proceso para manipular el endometrio de manera artificial a fin de lograr una implantación exitosa. Continuando con su innovador trabajo en este campo, en 1988 inició la micro-manipulación para pacientes de fertilización in Vitro (FIV). En 1991, el Prof. Laufner fue el primero en utilizar el laser para mejorar la fertilización asistida.

La pre-implantación del diagnóstico genético (PGD por sus siglas en inglés) que se inició en Hadassah hace apenas tres años, permite a los padres potenciales investigar si sus embriones portan enfermedades genéticas. Una vez que las parejas descubren que sus embriones no son portadores de problemas genéticos, los embriones pueden transferidos a la matriz.

Muchas mujeres solteras, de alrededor de treinta años que quieren aplazar la maternidad sin preocuparse de la esterilidad relacionada con la edad, también están optando por congelar sus huevos. Estos huevos retienen las características de su “ser más joven,” para que haya menos riesgo que el bebé sufra de enfermedades que comúnmente ocurren con mujeres que se embarazan cuando son mayores.

“Como Director General de este extraordinario Centro Médico,” comenta el Profesor Shlomo Mor-Yosef “me sigo sorprendiendo cuando nuestros médicos y nuestros científicos trabajan juntos con firmeza para hacer posible lo que alguna vez era inconcebible, en todo el sentido de la palabra”.

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