Diario Judío México - En el TaNaKh, no se habla de los “Diez Mandamientos” en términos de leyes sino que, simplemente se los llama “las Diez Palabras.” Leídas, reflexionadas y aprendidas de memoria más que cualquiera de las otras palabras en las Escrituras, hoy siguen siendo el código moral más famoso del mundo.

Con su énfasis en la santidad de la vida, la integridad de la familia, el respeto por la verdad y por la propiedad de los demás, dice el rabino Jonathan Sacks, las Diez Palabras resumen los elementos esenciales de una sociedad decente.

Estas palabras, como la mayoría de las otras en el TaNaKh, son un reflejo de la manera como funciona el mundo y cómo debería funcionar para seguir existiendo.

Un ejemplo de esto es la quinta palabra:

“Honra a tu padre ya tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que el Señor tu Dios te da.”

Al hacer hincapié en la necesidad de honrar al padre y a la madre, esta exhortación es indicativa de la distinción que existe entre engendramiento y crianza.

No es que la genética no sea determinante, es que una cosa es engendrar un niño y otra muy distinta es criarlo.

No siendo necesariamente denominada una profesión, el ser padre o madre es ciertamente un papel que debe ser desarrollado si es que ha de existir un mundo humano.

Los rabinos Byron L. Sherwin y Seymour Cohen describen este papel de una manera imaginativa y provocativa:

“Trate de componer una anuncio clasificado bajo el rubro: “Se Necesita Ayuda,” para padre o madre. Al hacerlo, tenga en cuenta todos los requerimientos de conocimientos, sabiduría y habilidades que se requiere de los potenciales candidatos para que puedan calificar para este trabajo. Además de que se exige toda una vida de entrega total, la compensación económica sería insignificante. Exitosa experiencia sustancial sería un requisito previo. Actitudes específicas, tales como la devoción sin límites sería necesaria. Tiempo completo. Disponibilidad- lo que significa 24 horas al día, durante al menos 18 años- se da por asumida.”

Aun cuando se admita que la gran mayoría de los padres biológicos o no biológicos cumplen los anteriores requisitos, no hay garantías. Como lo señalan los dos rabinos, aunque los primeros padres, Adán y Eva, criaron a sus dos hijos en el mejor de los ambientes posibles, uno de ellos terminó asesinando al otro.

De acuerdo al sabio Simeón bar Yohai, de entre todas las exhortaciones formuladas por la Torá la más difícil de cumplir por completo, no es que los padres se preocupen de sus hijos, sino que estos no traigan deshonra sobre sus padres y madres.

La Torá espera de los hijos y las hijas un patrón de pensamiento y acción, no necesariamente una respuesta emocional.

“‘El concepto de honor’, escribió el sociólogo Peter L. Berger,” implica que la identidad esta esencialmente, o al menos importantemente, vinculada a las funciones institucionales. ‘Como lo explica el rabino Jonathan Sacks: El honor tiene que ver con la conducta que se debe a una persona con respecto a su posición.

La fuerza de una nación y, por consiguiente, la calidad de vida que ofrece a sus ciudadanos, es directamente proporcional a la calidad de sus instituciones.

Las “Diez Palabras” no son sólo codificaron las instituciones vitales de en su código moral sino que aseguraron que para que instituciones tales como la “paternidad” y la “maternidad” no sean solamente palabras, se las debe honrar.

Las opiniones expresadas aquí representan el punto de vista particular de nuestros periodistas, columnistas y colaboradores y/o agencias informativas y no representan en modo alguno la opinión de diariojudio.com y sus directivos. Si usted difiere con los conceptos vertidos por el autor, puede expresar su opinión enviando su comentario.

SIN COMENTARIOS

Deja tu Comentario

A fin de garantizar un intercambio de opiniones respetuoso e interesante, DiarioJudio.com se reserva el derecho a eliminar todos aquellos comentarios que puedan ser considerados difamatorios, vejatorios, insultantes, injuriantes o contrarios a las leyes a estas condiciones. Los comentarios no reflejan la opinión de DiarioJudio.com, sino la de los internautas, y son ellos los únicos responsables de las opiniones vertidas. No se admitirán comentarios con contenido racista, sexista, homófobo, discriminatorio por identidad de género o que insulten a las personas por su nacionalidad, sexo, religión, edad o cualquier tipo de discapacidad física o mental.