Este es el artículo 10 de 21 en la serie El concierto de los árboles

Diario Judío México - 2

En reiteradas ocasiones literarias se asocia a los bosques con un espíritu melancólico mientras que a los desiertos con al espíritu de la locura.

“Alrededor del seis de octubre, las hojas suelen empezar a caer, en sucesivos chaparrones, tras una lluvia o una helada, pero la principal cosecha de hojas, el súmmum del otoño, suele ser alrededor del dieciséis” – así lo va contando en sus paseos solitarios el norteamericano Henry David Thoreau, enamorado, como tantos otros, de los árboles.

“¿Por qué todo ser excepcional es melancólico?”, se pregunta más o menos con estas mismas palabras Aristóteles respecto a los arboles como seres excepcionales. Se nos recuerda que Empédocles, Sócrates y Platón eran melancólicos. Se nos añade que Heracles conoció la locura y las ulceraciones, que Lisandro las úlceras, que Áyax la locura, que Belerofonte recorrió los desiertos. Se nos dice igualmente que el melancólico es un ser agitado, que el silencioso es muy a menudo extático. El color de la melancolía tiene un invisible tono violáceo, dormido en valles de largos horizontes, acostado en sinuosos matices. ¿Qué se ve desde la cumbre de la melancolía? ¿El paso de los años? ¿Aquel sueño que no logramos conquistar? ¿El anhelo de un paraíso perdido? La melancolía se nos escapa a la vuelta del camino de los días, al girar la cabeza hacia un pasado que no vemos, una risa que se esfumó, una mirada disuelta.

Erguidos sobre la melancolía aquellos árboles que vemos al fondo se alejan cada vez más y sus ramas acaban en un punto. Pero la melancolía, al parecer, está también aliada con la creatividad, como así lo comenta Jackie Pigeaud en “El hombre de genio y la melancolía”.

“Los melancólicos se entretienen en los lugares solitarios, como un bosque con árboles, y huyen de los hombres sin razón; lo mismo les ocurre a los hombres con buena salud cuando quieren dedicarse a investigar algo, que toman precauciones respecto a cosas que valen la pena”.

La literatura atribuye cualidades humanas, espirituales y trascendentales a los árboles, todos coinciden en que existe y se manifiesta en ellos un lenguaje de gloria.

¿Por qué Rubén Darío habla a los pinos? Sin duda, el poeta les atribuye cualidades humanas, los personifica, como si hubiera establecido con ellos un intercambio sentimental. Sus versos expresan la respuesta a lo que le han sugerido estos árboles, no en vano parece que piensen y sientan, como atestigua la atención que han recibido de poetas y pájaros a lo largo del tiempo.

Según el poeta, los pinos representan el paisaje mediterráneo, cuna de las culturas griega y latina; pues sus siluetas evocan gestos de estatuas y actores, y de sus troncos se hicieron mástiles de barcos, tablados de teatro y escaños para los parlamentos.

¡Oh, pinos, oh hermanos en tierra y ambiente,

Yo os amo! Sois dulces, sois buenos, sois graves.

Diríase un árbol que piensa y que siente

Mimado de auroras, poetas y aves.

Inclusive Darío va más allá y dice que los arboles tienen alma. Pero no siempre es así, para Guy de Maupassant los árboles son simples objetos naturales que sirven a los objetivos y necesidades de los hombres: “En el bosque sólo se oía el ligero murmullo de la nieve cayendo sobre los árboles. Caía desde … Ante la puerta de la casa forestal, una joven, con los brazos desnudos, cortaba leña a hachazos sobre una piedra” o “Un perro pequeño apresurado olfateaba el pie de todos los árboles, buscando restos de comida.” o “Loco de terror, conseguí al fin arrastrarme hasta fuera de la gran avenida y ocultarme de nuevo entre los árboles”.

Se hace pues una referencia a los arboles como vivos, o como fuente de vida, en cambio en “Los árboles mueren de pie”, una adaptación de Oscar Wilde, dicen los personajes: “Que no me vean caída. Muerta por dentro, pero de pie. Como un árbol”.

Los más famosos relatos literarios de árboles son relatos fantásticos, que cruzan la línea de lo posible humanamente, convirtiéndose la naturaleza en una fuente mística, como: “El árbol de la ciencia” de Henry James, “El árbol de la colina” de H.P. Lovecraft, “El fresno” de M.R. James, “El gran pino” de Mary Wilkins, “El hombre al que amaban los árboles” de Argenon Blackwood, “Ginius Loci” de Ashton Smith o “Las hojas secas” de Bécquer, “El árbol de la ciencia” de Pio Baroja, o “El árbol de las brujas” de Rad Bradbury. Henry James elabora a los arboles como contenedores de secretos, una capacidad divina el de la contención. Mientras que el hombre al que amaban los arboles nos narra la historia de un hombre que alza sus oídos al viento, escucha los murmullos del bosque y la brisa silenciosa que sacude las ramas. El bosque es denso, donde el aire es pesado y espeso. La vida se arremolina en un hermoso abrazo de raíces, verdes y grises. Transmutar solo en el bosque enciende la sensibilidad de los sentidos. El bosque es escenario de bibliotecas sombrías, arcanos, mansiones. Los árboles, en contraste con otros escritores que los definen como fuentes de paz y tranquilidad, son tenebrosos y mudos. De esto podemos comprender que los árboles son espejos del espíritu humano.

Incluso Voltaire envenenado de razonamiento político describe a los arboles como personajes, en su cuento “Escoger rey entre los árboles”, donde no el mejor árbol es elegido, el más alto, el que da mejor sombra o frutos, el más robusto, sino justamente el cardo, que no servía para nada y era espinoso. Pero Voltaire no escribe en verdad sobre los árboles, sino que usa al bosque como metáfora de la naturaleza de la supervivencia política humana.

“Me detuve como un árbol y oí a hablar a los arboles”

Es una frase que explica mejor la simbiosis literaria. Para que el escritor pueda escuchar a los árboles, o escribir sobre su voz, tiene que transformarse en uno de ellos, hacer una conversión no solo de raza, sino de elemento.

Edgar Allan Poe describió:

“La Naturaleza, no importa cuáles sean sus manifestaciones, es el río oscuro de los orígenes, siniestro y violento en algunos sitios, santo y transparente en otros. Este último fue el caso de los trascendentalistas, para quienes el mundo era un libro abierto a la vista de cualquier hombre que quisiera mirarlo con los ojos del alma. Eran poetas del alma, ciertamente; es decir, de esa parte del hombre que es una con la Naturaleza, una con los árboles y los arroyos y las briznas de hierba. Sin embargo, muy hondo en la materia humana, en la carne, en la sustancia de lo terreno, habita otra parte, menos divina, más aislada, más torturada que el alma: el corazón humano, del cual la Naturaleza es un reflejo preciso y terrible. Los árboles del corazón humano, a diferencia de los que crecen en el alma, parecen ser negros y levantarse resistiendo, sacudidos por espantosas tempestades”.

Muchos poetas y escritores han tomado a los árboles como tema de sus páginas e inspirándose en los árboles se han producidos bellos frutos, leyendas y páginas en prosa: simbolismos o artilugios, enriquecimientos literarios o descripciones literarias que reflejan la experiencia del autor, aun así ningún escritor pudo desafanarse de cierta majestuosidad y magicidad en el tema.

En La literatura oral americana, los árboles son figuras de juegos poéticos, como cuando dice: “los árboles se doblaban barriendo el piso con sus ramas”. Los arboles pues, son productos de magicidad.

Pero no es así, los arboles no son espejos de los hombres, sino al contrario, los hombres somos sus espejos, cultura producida por los árboles, somos sus obras. Los árboles son espíritus superiores, en la mayor parte de la literatura, no reconocidos. Dios es un espejo de los árboles, y los árboles son un espejo de Dios. Los hombres somos extensiones de los árboles, productos, obras espirituales. Y solamente al final de los tiempos volveremos a reintegrarnos con ellos, en espíritu, aunque la muerte y la pudrición es ya un consuelo de retorno a la calidez de sus raíces en la informalidad de la tierra.

Para Bertold Brecht hablar de árboles es un crimen porque implica silenciar tantos horrores. Mientras que según George Bernard Shaw: “Excepto durante los nueve meses que transcurren antes de aspirar su primer aliento, ninguna persona logra manejar sus asuntos tan bien como un árbol lo hace”. Según Khalil Gibran los árboles son poemas que la tierra escribe en el cielo, y Marcel Proust escribió que los árboles son una tribu pacífica y vigorosa. Pues, hay tantas formas de referirse a ellos.

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Abraham Nissan Contacto: [email protected] [email protected] '''Abraham Nissan''' (n. 1969, Distrito Federal, México) es un escritor, novelista, guionista de cine ganador del Premio Nacional de Literatura Sefaradí por su "Colección de cuentos de Internet" (2009). Abraham Nissan nació en Distrito Federal, México 1969. Curso sus estudios de literatura universal en la Sogem, Teoría de la Comunicación en la Universidad Nuevo Mundo y Dirección de cine en la Universidad de California en Los Ángeles. Escribió cuentos que le dieron el Premio de Literatura en el Festival de las Artes Monte Sinaí, el Premio de Literatura Cuento Sefaradí, y el Premio del Certamen Literario Cervantes. Así mismo, escribió y dirigió cortometrajes (Espejo de Azúcar,1991) que lo llevaron a ser galardonado como el mejor director de cine universitario de la Ciudad de México en el Festival Interuniversitario de cine de la Ciudad de México. Trabajó como editor y articulista de la revista cultural de universitarios "Todos Nosotros". Fungió como Presidente de la Sociedad de Alumnos de la Universidad. Estudió dirección dramática en el Núcleo de Estudios Teatrales con el director de teatro Ludwik Margolis. Estudio la Tora y la Cábala en las Instituciones Ohr Somayach y Bnei Baruj, así como en el Centro de Kabbalah del Rabino Berg. Fundo la empresa de cine "Holy City Films" que se centra en Jerusalén. Sintetizó su obra en la frase "En el Principio Dios creó el signo" basado en la semiótica de Umberto Eco y la Tora. Estudió la Cábala humanista con el Rab Michael Laitman en el canal 66 de la Cábala de Israel. 1973-1987 Estudió en una escuela hebrea judía en México. 1980-1985 Participó en los movimientos sionista Dor Hadash y Halutz en México. 1988-1992 Estudió comunicaciones, actuación teatral, escritura. 1991 Presidente de la Sociedad de Alumnos de la Universidad en México. 1992-1997 Estudió de la realización de películas y la dirección de la UCLA y NET en Los Ángeles. Trabajó como compositor de música de cine, escritor y guionista. 1992 Presidente de Comunicaciones de la FEMUJ (Federación Mexicana judía de Estudiantes Universitarios). 1988-1997 Escribió varios libros, artículos y columnas en varios periódicos y revistas. 1998 Hizo aliá a Israel. 1999 Estudió de hebreo en el Ulpán Akiva. 2000-2006 Trabajó en Jerusalem Post, Toys R Us, y algunas oficinas de Telemarketing. 2007 Miembro del consejo de administración en Kfar Hayam. 2000-2015 Produjo y escribió casi 40 libros, miles de artículos y columnas, 10 guiones de cine, 100 canciones, producidas pinturas digitales. Escritor de 7 novelas, uno de ellos el best seller "Polanco". Desde 2010 miembro de un movimiento israelí "Hamaagshim" para crear nuevas empresas. 2014- Productor de la película israelí "Anti-Virus" se proyectó en Cinemateq Tel Aviv. 2005-10 Trabajó en ups israelíes de inicio y películas: El nuevo JPost, 24 canales de televisión de música, película "El Secreto". Fue parte activa del movimiento de la cinematografía israelí. Propietario de 10 patentes de inicio. Escribió decenas de cuentos (Mi primera muerte, La calle rota, Furias y nostalgias ahogadas en un café, El director, Mi cocina esta en Jerusalem, La tela digital, El ministro Gold, Internet City, Quien es el asesino?, John Doe); Novelas (La piedra, El viejo, el mar y la mujer, El consejo de sabios de Internet, El amor de los Jasídicos, Polanco); Ensayos filosóficos (La Alef, La arqueología del lenguaje, El neandertal del lenguaje, Ser, hacer y tener, El signo); Guiones de cine (Ópera y Circo, Mashiaj, El balón es redondo, Oculto, Medusa, Crisis, 39 mujeres, El mejor pan del mundo, Camino al amor, Asesinato en la biblioteca, Amor perdido, El camino de la vida, Amor en la Oscuridad, El hombre www). Es bloggerista en Internet y trabaja como columnista en Diario Judío. Ha sido nombrado en el 2011 "Maestro del cuento" por la Comunidad Judía de México. '''Obras''' “Diario de un Viajero en Israel” (Diario escrito) 1987 "Mi primera muerte" (cuento)1988 "El juego de póker" (guión cortometraje) 1988 "La cayada de Abraham" (poesía) 1989 "Los gatos" (guión cortometraje) 1989 "El lago" (cuento) 1989 "Un pueblo llamado Esencia" (Novela poética) 1990 "Un hombre solo" (poema)1990 "La rosa roja" (guión y película cortometraje) 1990 "La calle rota" (cuento) 1991 "Furias y nostalgias ahogadas en un café" (cuento) 1992 "La sombra de una flor" (cuento)1992 "El director" (cuento)1992 "Las cuatro estaciones" (guión para la televisión)1992 “Isotopía de enredos” (guión de cine cortometraje/comedia) 1992 "El espejo de azúcar" (cuento y película cortometraje)1992 "Máscaras" (cuento)1993 "Ser, hacer y tener" (ejercicio psicológico)1993 "Diario de viajero a la India" (poesía) 1994 "Cartas de amor" (colección)1994-95 "Crisis" (guion de cine) 1994 "El camino más seguro del alma" (guión de cine) 1996 "La Alef" (ensayo filosófico)1997 "La piedra" (novela)1999 "La arqueología del lenguaje" (ensayo semiótico) 2000 "Mashiaj" (guion de cine) 2001 "Mi propia plegaria" (poesía) 2002 "Oculto" (guion de cine) 2003 "El balón es redondo" (guión de cine) 2003 "Tierra" (cuento) 2004 "Medusa" (guion de cine) 2004 "El pequeño Mesías" (guión de cine) 2004 "Mi cocina esta en Jerusalem" (cuento) 2005 "La tela digital" (cuento) 2005 "El viejo, el mar y la mujer" (novela) 2006 "El maestro y la luz" (cuento) 2006 "39 mujeres" (guion de cine) 2007 "El mejor pan del mundo" (guión de cine) 2007 "El día 28" (guion de cine) 2008 "Rushes" (guion de cine) 2009 "Camino al amor" (guión de cine) 2009 "El consejo de sabios de Internet" (novela) 2009 "Asesinato en la biblioteca" (guión de cine) 2009 "Quien es el asesino?" 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