Diario Judío México - Tras la subida de Hitler al poder y a pesar de las promesas a los árabes, Gran Bretaña abrió las puertas de Palestina a los que huían del infierno nazi, de modo que unos 150.000 judíos llegaron a Palestina en cuatro años (1932-1935). Ante esta riada inmigratoria, estalló la insurrección árabe de 1936. Por primera vez los árabes se agruparon en un Alto Comité presidido por el gran Mufti de Jerusalén Haj Amin Husseini, que decretó una huelga general indefinida hasta que Londres atendiera sus peticiones: un gobierno nacional palestino, suspensión de la inmigración y prohibición de vender tierras de árabes a los judíos.

Una comisión británica de investigación llegó a la conclusión de que los desórdenes se debían a que la Declaración Balfour y el mandato eran incompatibles con la independencia de Palestina, a menos que los judíos llegaran a ser mayoría. En cualquier caso las aspiraciones de los árabes no podían ser satisfechas. Si bien rechazó la solución de un Estado Federal con dos cantones, la Comisión presidida por Lord Peel advirtió: La división ofrece la última oportunidad de paz, no hay otra solución. La propuesta incluía la creación de dos Estados (judíos y árabe) más una zona integrada por Jerusalén y Belén, con salida al mar, que quedaría bajo el mandato de una gran potencia.

La política británica arrojaba un balance sangriento y había el abismo que separaba a las dos comunidades. Frente al inmovilismo tradicional y las estructuras semifeudales de la comunidad árabe, el Yishuv, con medio millón de miembros en 1937, era una sociedad moderna, técnicamente avanzada, que recibía importantes subsidios financieros de los judíos de la diáspora.

Ante la inminencia de la guerra y la barbarie nazi dejaba sin alternativa a los sionistas, los británicos buscaron la amistad de los árabes mediante el abandono del proyecto del reparto y la publicación de un Libro Blanco que propugnó la creación de un estado judeo-árabe en un plazo de diez años, limitó la inmigración a 75.000 judíos (en cinco años) y dejó en manos del Alto Comisario la reglamentación de la venta de tierras con el objeto de que no apareciera una población considerable de árabes sin tierras.

La nueva política británica suscitó fuertes protestas judías y la denuncia del Libro Blanco. De hecho, la inmigración quedó estrangulada a partir de marzo de 1940, después de que un barco cargado de inmigrantes, el Shtruma, fuera rechazado por los británicos y se hundiera en el Mar Negro, pereciendo 768 personas. Este acontecimiento provocó la lucha armada de los judíos contra los británicos. Ante la persecución de que eran víctimas, los judíos por medio de tenacidad e imaginación para buscar diferentes maneras para poder inmigrar clandestinamente a Palestina, aunque el gobierno británico luchó para detener la masiva riada de refugiados que aumentaba incesantemente.

El conflicto israelí-palestino es uno de los más complejos del escenario internacional y la principal clave de la inestabilidad en Oriente Medio. El territorio conocido como Palestina es motivo de una disputa desde hace casi un siglo, y especialmente a raíz de la creación del Estado de en 1948 y el abortado nacimiento del Estado árabe palestino.

Para los árabes en general, el establecimiento del Estado de fue el resultado de una amarga derrota histórica, cuyas múltiples causas se encuentran muy lejos de Palestina y configuran uno de los más enrevesados problemas de la historia contemporánea. La victoria de quedó seriamente comprometida por el rechazo de sus vecinos y el lacerante problema de los refugiados palestinos.

En este conflicto se conjugan elementos diversos. Nació como la disputa por un territorio entre dos movimientos nacionales con diferentes proyectos nacionales; provocó la intromisión de las potencias durante la Guerra Fría; con el tiempo implicó a otros actores regionales, ocasionando conflictos bélicos, y se complicó aún más al entremezclarse ideologías, religión, control de los recursos naturales…

Además la cuestión palestina tomó una dimensión regional. La tensión entre y sus vecinos incrementó los riesgos para la seguridad del área, en forma de militarización, con la presencia de población palestina refugiada y la proliferación de grupos armados.

La resolución de la cuestión palestina es la pieza clave para la pacificación de la región. Por ello el proceso de paz en Oriente Medio puesto en marcha en 1991 ha girado en gran parte en torno a ella.

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Realizó varios estudios en Historia Universal, Literatura Universal y Hebrea. Más tarde siendo autodidacta sus conocimientos sobre Historia de Israel se destacaron en producciones escritas, en un principio por medio de artículos en "Foro" a partir de 1993 y posteriormente en la publicación de su libro "Encrucijada".

Ha incursionado también en géneros como poesía, cuento y novela histórica. Desde el 2006 escribe también en la revista "Expresiones" y en 2007 obtuvo el premio APEIM de periodismo.