Diario Judío México - Hace 69 años -el 27 de enero de 1945-, las tropas aliadas entraron a y descubrieron los campos de exterminio cuyo nombre común sigue evocando los peores horrores del nazismo. Millones de personas fueron deportadas desde distintos puntos de hacia estos campos donde fueron asesinados con una brutalidad que sigue avergonzando al mundo y a la que debemos las nociones modernas de genocidio y delitos de lesa humanidad. Sin duda, se trata de uno de los eventos que dejaron una impronta entre los peores anales del siglo XX. La muerte de seis millones de personas bajo la consigna de su eliminación es uno de los capítulos más vergonzosos de la historia universal y, por tanto, las Naciones Unidas decidieron conmemorar un funesto evento que por ningún motivo debe olvidarse. La Asamblea General de la ONU en su resolución 60/7 de noviembre de 2005 instó a los Estados Miembros a elaborar programas educativos que inculquen a las generaciones futuras las enseñanzas del así como a ayudar a concientizarles sobre la tragedia de los genocidios, una realidad que lacera por su vigencia el lugares como Ruanda, Camboya o Srebrenica. Pero, más importante aún, decretó que el 27 de enero sería el Día Internacional de Conmemoración anual en memoria de las víctimas del .

En efecto, se trata de no olvidar nunca este lamentable suceso pero también de condenar sin reservas todas las manifestaciones de intolerancia religiosa, incitación, acoso o violencia contra personas o comunidades basadas en el origen étnico o las creencias religiosas, donde sea que esto tenga lugar. Se trata también, como dijo alguna vez el actual Secretario General de la ONU, de recordar que negar cualquier genocidio es tan inaceptable como pedir la eliminación de cualquier Estado o pueblo. Pero más allá de todo esto, se trata también de rendir homenaje a quienes pusieron en peligro su vida y la de sus familias para salvar a cientos de miles de personas del genocidio. Ese es precisamente el tema del que se ocupan instituciones como el Yad Vashem en Israel pero también el tema al que está dedicado este año de conmemoración en Naciones Unidas bajo el título “El rescate durante el : el coraje de ayudar”. Se rinde homenaje así a hombres de la talla de Raoul Wallenberg, el diplomático sueco que ayudó a salvar a miles de judíos en Budapest –se cumplen también en 2014 setenta años de la deportación masiva desde Hungría-, y a figuras que enorgullecen a como Gilberto Bosques.

Por eso el 27 de enero se tuvo una triple celebración en la Cámara de Diputados. En primer lugar, se develó la placa que nombrará a la sala de la Comisión de Relaciones Exteriores en la Cámara de Diputados como “Sala ”. Enseguida, se inauguró la exposición fotográfica “Embajador Gilberto Bosques, un hombre de todos los tiempos”, cortesía del Museo Histórico Judío y del . Finalmente, se llevó a cabo la presentación del libro , Mexicano Universal”, reedición realizada entre la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal y la Cámara de Diputados. El coraje de ayudar es también un adagio que aplica a la perfección al trabajo y al empeño de don Gilberto Bosques y su cruzada de salvación y refugio en de miles de perseguidos.

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