Los países que hasta aquí han sustentado el progreso en la explotación y la venta de recursos petroleros- desde Rusia a México-  deben hoy redefinir estrategias y prioridades. Los rápidos adelantos de la cibernética y de la electrónica – tangibles en el teléfono que sostenemos mientras caminamos o viajamos- y la difusión del automóvil eléctrico obligan a replantear el tema.

A pesar de su relativa estrechez territorial y demográfica, Israel se ha adelantado a no pocos países en estas materias. Sin poseer una gota de petróleo este país ha diversificado las fuentes energéticas – la producción de gas en el Mediterráneo es una de ellas – al tiempo que alienta la producción y exportaciones de artefactos que apenas se alimentan del petróleo y sus derivados.

En los últimos meses, Biden y Vladimir Putin- incluyendo a algunos líderes de América Latina parecen inclinarse con alguna lentitud a asimilar esta nueva realidad. Los altibajos de los mercados petroleros ya no conllevan altas ganancias ni graves consecuencias como en el pasado. Hoy es importante y urgente diversificar las fuentes energéticas a través de la adopción de innovaciones que se sustentan más en los logaritmos que en los recursos materiales.

Los crecientes nexos entre Israel y países de la Península arábiga- sin excluir a algunos latinoamericanos- se sustentan en estas premisas. La identidad de empresas y agentes que tienden puentes entre ellos, el carácter de los servicios y productos ofrecidos, los cambios que se verifican en el liderazgo de estos países incluyendo a algunos africanos y latinoamericanos indican que muy pronto observaremos innovaciones en la geografía y sociedad de los mismos. Tendencias que cambiarán sustancialmente el paisaje y las perspectivas de no pocas naciones.

SIN COMENTARIOS

Deja tu Comentario

A excepción de tu nombre y tu correo electrónico tus datos personales no serán visibles y son opcionales, pero nos ayudan a conocer mejor a nuestro público lector

A fin de garantizar un intercambio de opiniones respetuoso e interesante, DiarioJudio.com se reserva el derecho a eliminar todos aquellos comentarios que puedan ser considerados difamatorios, vejatorios, insultantes, injuriantes o contrarios a las leyes a estas condiciones. Los comentarios no reflejan la opinión de DiarioJudio.com, sino la de los internautas, y son ellos los únicos responsables de las opiniones vertidas. No se admitirán comentarios con contenido racista, sexista, homófobo, discriminatorio por identidad de género o que insulten a las personas por su nacionalidad, sexo, religión, edad o cualquier tipo de discapacidad física o mental.
Artículo anteriorNuestro colaborador y amigo José Galicot recibirá el Reconocimiento Nacional "Palabra en Acción"
Artículo siguienteMarcela Celorio, una cónsul en Los Ángeles Entrevista
Invitado por la UNAM llegué a México desde Israel en 1968 para dictar clases en la entonces Escuela de Ciencias Políticas y Sociales ( hoy Facultad). Un año después me integré a la CEPAL con sede en México para consagrarme al estudio y orientación de asuntos latinoamericanos. En 1980 retorné a Israel para insertarme en las universidades Tel Aviv y Bar Ilán. En paralelo trabajé para la UNESCO en temas vinculados con el desarrollo científico y tecnológico de América Latina, y laboré como corresponsal de El Universal de México. En los años noventa laboré como investigador asociado en el Colegio de México. Para más amplia y actualizada información consultar Google y Wikipedia.