Diario Judío México - El derecho a la vida es un derecho nato, de todo ser humano. Es uno de los preceptos del Monoteísmo Judío. Fue promulgado por un pequeño núcleo de los Hijos del Pacto, Benei Brit, los que tuvieron como patriarcas a Abraham, Jacob e Isaac, en el desierto. Eso fue antes de la esclavitud del pueblo judío en , antes de Judea hace más de tres mil años, antes de Moshe Rabenu, el codificador de las leyes y de los preceptos éticos del Pueblo Judío, en Har Hasinai.

Este pequeño núcleo de judíos no estaba todavía consciente del alcance que estos preceptos iban a tener en un mundo pagano en sociedades, sin esperanza para el individuo, sin derechos humanos más elementales. El hombre vivía en total oscuridad, sin esperanza. El derecho a la vida, la impartición de la justicia, el descanso semanal, la limpieza corporal y la del hogar.

La separación de lo profano y de lo sagrado. Los judíos no estaban conscientes de lo que habían creado, ni mucho menos sabedores de como esta Doctrina Monoteísta, iba a influir en la humanidad. De este monoteísmo judío, surgieron tres religiones importantes para la humanidad, el Judaísmo, el Cristianismo y el Islam.

En el mundo de entonces, no se sabía que el planeta, era infinito. Cuando los judíos bajo la guía de Moshe Rabenu, Moisés, codificaron los principios éticos del monoteísmo. No sabían que había mundos ignotos desconocidos, del otro lado de los océanos, también habitados por seres humanos. Allí surgieron otras religiones, igualmente importantes, el Budismo, el Shintoismo, el Confucionismo. Sin comunicación entre ellas en principio.

Desde hace más de sesenta años, en la región en la que nació el monoteísmo, se vierte sangre todos los días del año. A pesar de lo sagrado que debería ser el derecho a la vida.

El derecho a la vida lo tienen todos por igual, los Árabes y los Judíos, los Kurdos y Armenios, los Shiitas y Sunitas. Los asesinos comparten con sus víctimas los mismos principios. Porque fundamentalmente, creemos en el mismo D’os.

Los judíos fueron llamados a ser un Pueblo Sagrado. La Torá nos dice: un Pueblo de Sacerdotes, con esto adquirieron la responsabilidad de cumplir y hacer cumplir los preceptos, las leyes del monoteísmo. El mandato de ser responsables el uno por el otro.

Los que se suicidan portando explosivos de alto poder atados a sus cuerpos tratando de matar, de aniquilar o de herir al mayor número posible de judíos, son criminales. Los declaran post mortem, héroes del pueblo palestino. Pero desprecian el derecho a la vida.

Su Santidad el Papa Benedicto XVI, en una alocución en Roma Di Cappodano¸ de Año Nuevo, Urbis et Orbis, precisamente este Derecho a la Vida, que emana del monoteísmo judío. Refiriéndose explícitamente a Tierra Santa, dijo “los habitantes deben de tratarse con respeto y tolerancia”; agregó el Papa, quien es alemán, que cada individuo tiene el derecho de practicar la religión que él escoja.

Para los judíos, la vida, siempre tuvo un valor primordial. Algo que sobresalía de lo normal. Preservar la vida, Jayim, en hebreo, es un mandamiento. Pikuaj Nefesh, permite a los creyentes transgredir varias leyes, para defender la propia existencia, los exime de cuidar el Shabat y otras restricciones ortodoxas, con tal de preservar la vida.

No tengo suficientes conocimientos sobre el Islam, para enunciar una opinión válida sobre la importancia de la vida, para los musulmanes. Lo que sí pude averiguar, con certeza, es que el terrorismo criminal practicado por Al Quaeda, otros grupos terroristas como Hezbolá y Hamás son contrarios a los enunciados y al espíritu de la religión, iniciada por el Profeta Mahoma emanada precisamente del monoteísmo judío.

La tolerancia puede conducir al diálogo. El diálogo es la base sobre la cual puede ser posible la paz. La convivencia entre los humanos. El derecho a la vida, únicamente es posible en un mundo, en el cual los habitantes se respeten, y se toleren mutuamente.

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