Diario Judío México - Las personas nos movemos entre polaridades extremas. Podemos estar muy alegres o muy tristes, contentos o enojados, tranquilos o intranquilos entre otras emociones sin darnos cuenta; algunas de estas pueden ser el enojo y la agresividad que todos los humanos tenemos y unos controlan más que otros. Lo positivo nos da gusto y orgullo sentirlo, lo negativo no lo queremos ver. Sin embargo ambos coexisten en nuestro interior y cuando no reconocemos un sentimiento negativo lo actuamos en lugares y personas equivocadas.

El lenguaje sintetiza nuestros pensamientos, sentimientos y emociones, pero cuando no tenemos claridad en lo que nos sucede, tampoco podemos expresarlo con claridad.

Una de las emociones difíciles de expresar es el enojo. Este se retroalimenta a sí mismo y al no hablarlo o cotejarlo, puede crecer y con frecuencia lo único que queda claro es un gran enojo que se vive como una malestar sin poderle poner un nombre adecuado.

Todos en algún momento estamos enojados ya que eso es parte de la naturaleza humana, desde pequeños hemos aprendido a manejarla para lograr una adecuada convivencia social y familiar. La incapacidad de algunas personas para enfrentar sus problemas cotidianos las lleva a desarrollar, respuestas y acciones violentas que son vividas por el actor como normales. El enfado, la frustración, producen dolor y este desaparece momentáneamente cuando es sustituido por la violencia. Hay tonos en las conversaciones que para algunos son normales y para los otros suenan como truenos en la cabeza.

Me ha tocado escuchar a familias que están enojadas unos con otros y ningún miembro de la familia conoce el motivo del enojo; aunque está oculto el sentimiento existe y es parte de la interacción familiar. Esto a veces es heredado desde generaciones anteriores.

La frustración produce enojo, que puede ser con la vida, ante las expectativas, con personas lejanas o cercanas, con los hermanos, los padres e incluso con los hijos. Al no entender nuestra frustración, nuestras envidias hacia el otro, sentimos enojo, la emoción está dentro y ocupa un espacio en nuestra alma. El enfado es una de las armas que utilizan las personas para combatir el sufrimiento, pero acaba por traer problemas si dura demasiado. También se puede convertir en un estilo de vida y la soledad que siente el actor no puede ser satisfecha ya que se le identifica como una persona agresiva y enojada todo el tiempo. El no se da cuenta de su agresión y no entiende porque las personas se alejan de él.

Conocí a una mujer adulta mayor que tenía opiniones inquebrantables, inclinada a la derecha en lo tocante a política y formidable en materia de debates. Tuvo varios hijos, y uno de ellos era el principal encargado de deshacer entuertos, el arbitro indiscutible en los altercados domésticos; sólo congojas le depararía ese papel de arbitro que cumplía con lealtad a su sistema familiar.

Otra de las hijas nutría sus sentimientos negativos alojados en lo oscuro de sus pensamientos hasta el punto en que treinta años más tarde seguía al acecho para saltar con la mínima provocación por algo que había sucedido en el pasado y de lo cual nadie se acordaba. Estaba al pendiente para alimentar sus emociones con cualquier tipo de migaja que pescaba. Estaba tan ocupada en buscar señales, que interpretaba el lenguaje desde su marco de referencia para usarlo en beneficio de su retroalimentación. El que busca encuentra y con tantas elucubraciones y pensamientos retroalimentaba su enojo y su malestar.

Con frecuencia concedemos demasiada importancia a ciertos hechos y no queremos ver que la vida sigue. Un desacuerdo con alguien, una expectativa no cumplida, un regalo que no llega, nos produce un malestar. Nos damos mucho tiempo para llorar y no vemos que la vida sigue adelante. No malgastes tu tiempo mirando atrás o te perderás lo que tienes por delante.

A veces nos invade un sentimiento de profunda tristeza que nos hace pensar en la fragilidad de lo que nos rodea y lo poco que dura, en vez de sentir esa emoción que puede llegar hasta las lagrimas, lo transformamos en un motivo para poder gritar y enojarnos. El enojo nos libera momentáneamente de la presión interna.

También conozco personas que no pueden manejar la interacción agresiva en la que viven y se defienden escondiendo sus sentimientos, observando en silencio cómo su familia perfecciona el lenguaje incisivo en sus sistemas comunicativos. Tragan todo eso hasta ahogarse y no saben como expulsarlo de su corazón.

Rosita no estaba preparada para manejar la sensación punzante, asfixiante, que le recorría todo el cuerpo mientras luchaba por autocontrolarse de llorar o salir corriendo de su casa cuando sus padres peleaban y tuvo que construir una barrera interna en donde no entraban ni salían ningunos sentimientos. Esto la convirtió en una persona que parecía dura y sin embargo era tan sensible que se aislaba para no sufrir.

Es importante detectar nuestros sentimientos para darnos cuenta de lo que nos sucede y no actuar a ciegas y con agresión disfrutando cada posibilidad que tenemos para mantenerlo vivo.

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Esther Friedman es Psicoterapeuta individual, pareja, familiar y de grupo con especialidad en "adultos mayores". Cursó la Licenciatura y maestría en Sociología en la UNAM donde fue docente en las cátedras de Psicología Social, Pedagogía y Psicoanálisis y Sociedad.Ha sido Terapeuta Familiar y Docente en el ILEF, donde también funge como docente y Supervisora desde 1993.En 1997 fundó y coordina hasta la fecha El Centro de Adultos Mayores (CAM), en ILEF. Terapia individual, familiar y de pareja donde se llevan a cabo constantes "grupos de reflexión" y talleres acerca de "Sensibilización acerca de la vejez", "Pareja y Familia", "El individuo en su contexto", entre otros.Obtuvo "Mención Honorífica" en su Tesis de Licenciatura en Sociologia sobre "El Divorcio". En Abril del 2001, presentó como tesis de maestría de Sociología en la UNAM, la tesis "MODERNIDAD Y VEJEZ" 1960-1999. Estudios de Caso en la Ciudad de México (Mención Honorífica).Ha participado en congresos nacionales e internacionales presentando los siguientes temas: "La resonancia y el sistema terapeutico total en la clínica de la 3ª y 4ª. Edad" en octubre de 2001.En marzo de 2002, en el congreso Vivere e "curare" la vecchiaia nel mondo se presentaron en Italia, (Génova), dos ponencias nuevas sobre el mismo tema: "Abuelita dime tu" y "Concierto de voces en el Sistema Terapeútico".En el Congreso Nacional de Terapia Familiar 2003, presentó " La resonancia en el sistema terapéutico total" ante ciertos casos especiales en la vejez.En Junio de 2005, se presentó ponencia en el congreso del CIESAS en Cuernavaca, Morelos sobre los prejuicios que se tiene sobre la vejez.en: The mexican internacional family Strenghs Conference in June 2005.Ponencia family and old age prejudices organizado por el centro de investigaciones y estudios superiores en antropología social ciesas y la universidad de nebraska en junio en Cuernavaca, MorelosEn 2005 se participó en el Congreso de Tlaxcala con dos carteles: El arte de envejecer y Prejuicios que condicionan la vejez en el Primer encuentro regional "la familia y su contexto: Perserspectivas de analisis y niveles de intervencion en el marco del XXVI aniversario departamento de educacion especializada Tlaxcala de Xicontencatl.En noviembre del 2006, en el Congreso Internacional de Terapia Familiar, en Acapulco Guerrero, se presentó la ponencia "Identidad en la Vejez".En febrero 2008, se llevó a cabo el Primer Congreso Internacional de Constelaciones Familiares y en él se llevó a cabo un taller de "Adultos Mayores".Septiembre-Diciembre 2008, en el Instituto de ConstelacionesFamiliares se llevó a cabo un curso de Sensibilización ante la Vejez durante diez sesiones de 3 horas cada una.En agosto 2008, en un evento llevado a cabo por el DIF de Colima, se dio una conferencia magistral sobre la vejez titulada: "Soledad, Aburrimiento y Depresión" y Un taller sobre "La Sabiduría de la Vejez".Visiones personales internas. Testimonios de los Viejos; temas más importantes que les preocupan.Una Nueva cultura de la Ancianidad: opiniones personales de los adultos mayores para una forma de vida más armónica.