Diario Judío México - Tras la denominada Primavera Árabe, los coptos y los cristianos de Oriente Medio son quienes más han salido perdiendo. Para los cristianos, los levantamientos revolucionarios se convirtieron en una pesadilla debido al surgimiento de fuerzas islamistas hostiles a la democracia. Desde su inicio, el difunto papa Shenuda III creyó que la revolución egipcia del 25 de enero de 2011 era una revolución islamista, y por eso advirtió a los coptos para que no tomaran parte en las protestas. Sin embargo, las fuerzas civiles coptas no escucharon su advertencia y participaron en la revolución de todas formas. Desde el 25 de enero de 2011 hasta la caída del presidente Hosni Mubarak, el 18 de febrero de ese mismo año, la plaza Tahrir fue un ejemplo de unidad nacional, pero la situación cambió inmediatamente después, cuando surgieron fuerzas islamistas que se habían estado ocultando tras consignas democráticas y revolucionarias.

En la difícil etapa posterior a que los Hermanos Musulmanes se hicieran con el control del Gobierno, los coptos fueron testigos de cómo se reanudaba su historia de persecuciones. El que fuera guía de los Hermanos, Mohamed Mahdi Akef, declaró en una conferencia pública: “No hay derechos para los coptos, excepto lo que fue incluido en el Corán”, refiriéndose a las gentes de la dhimma que pagaban la yizia (un impuesto pagado por los no musulmanes residentes en territorio islámico). Éste era el sistema vigente en desde la conquista musulmana en el 642 hasta que fue anulado en 1855 por el entonces primer ministro Said Bashá. En efecto, el guía afirmó que, desde su punto de vista, no había derecho a la ciudadanía en un Estado gobernado por los Hermanos Musulmanes. Además, los líderes de la organización han declarado en más de una ocasión, en observaciones dirigidas a los coptos, que si no desean vivir en un Estado islámico deberían abandonar .

Desde que se fundaron los Hermanos Musulmanes, en 1928, el grupo ha tratado de presionar a judíos y cristianos para que abandonaran y así poder establecer un califato islámico. Casi lograron su objetivo de vaciar el país de su población judía tras una serie de atentados contra sus empresas y viviendas en 1948 y 1949. Con el ascenso al poder de los Hermanos en 2012, sus dirigentes comenzaron a soñar con desplazar a los coptos. Cerca de 100.000 miembros de esta religión abandonaron durante el año que Morsi estuvo en el poder, pero ese número es insignificante si se compara con el tamaño de la población copta: cerca de 15 millones de personas. Por eso los coptos participaron activamente en el levantamiento contra Morsi del 30 de junio de 2013, cuando el país se alzó contra el avance de un Estado confesional.

Parece que no pase un día sin que un copto sea asesinado, una chica copta sea secuestrada o propiedades coptas sean destruidas o robadas. Más de 500 coptos han sido asesinados en diversos incidentes desde la revolución del 25 de enero de 2011, y cerca de 500 muchachas coptas han desparecido; hasta el momento sus familias no tienen noticias de lo que les ha sucedido. Además, en ese mismo periodo más de 100 iglesias e instituciones cristianas han sido incendiadas o destruidas, entre ellas las 80 iglesias e inmuebles destruidos el pasado 14 de agosto después de que la sentada en la mezquita Rabaa al Adawiya, dirigida por los Hermanos Musulmanes, fuera disuelta. Ese día tuvo lugar un ataque arrollador contra iglesias y hogares coptos, llevado a cabo por partidarios de los Hermanos; numerosas iglesias e instituciones cristianas fueron incendiadas, entre ellas un monasterio con 1400 años de antigüedad, en Dalga (gobernación de Minya), y una iglesia de hace diez siglos.

Esta serie de ataques contra los coptos ha alcanzado un nivel de violencia como no se veía en desde 1798, año en que Napoleón invadió el país. A continuación se citan sólo algunos de los numerosos actos violentos: en marzo de 2011 unos salafistas sentenciaron a Aymán Anuar Mitri, copto, a que se le cortara una oreja; el 8 de marzo de 2011 el Ejército disparó con munición real contra manifestantes coptos en Manshiyat Naser (Muqatam), lo que causó la muerte de 11 coptos y decenas de heridos; el 9 de octubre de ese año los militares atacaron a coptos que se manifestaban en Maspero, y 27 de ellos fueron aplastados hasta la muerte por vehículos blindados; el 13 de abril de 2013 el copto Saber Hilal fue quemado vivo en Al Jasus, en El Cairo; el 28 de marzo de este año la copta Mary Sameh George fue asesinada en El Cairo tras ser detenida por miembros de los Hermanos Musulmanes que, tras ver que en su coche colgaba una cruz, atacaron el vehículo por todas partes, la sacaron de él y la torturaron antes de pegarle un tiro.

Desde la época del presidente Anuar el Sadat, el Estado egipcio, con su negligencia y su complicidad, ha sido partícipe de crímenes cometidos contra los coptos. La falta de justicia y la impunidad son el rasgo característico de todos los crímenes cometidos contra los coptos; desde la caída de los Hermanos Musulmanes, el 30 de junio del año pasado, el Estado ha aparentado proteger a los coptos frente a la Hermandad, pero lo cierto es que las políticas seguidas durante la era Mubarak siguen en vigor.

Durante tres  décadas los coptos vivieron bajo la persecución de la era Mubarak, en la que sufrieron más de 1.500 ataques. La gravedad de éstos no hizo sino aumentar tras el derrocamiento del presidente. Durante el Gobierno de los Hermanos Musulmanes los ataques se volvieron más salvajes, y tras su caída los coptos han estado pagando el precio del conflicto entre los militares y la Hermandad.

Lo que necesitan los coptos, lo que necesitan todos los cristianos de Oriente Medio en este momento crítico, es una consideración y protección especiales por parte de la comunidad internacional como minorías religiosas perseguidas y grupos indígenas próximos a extinguirse en la región. Por eso más de 300 activistas cristianos mesoorientales se reunirán en Washington el 26 y 27 de junio bajo los auspicios de la Coptic Solidarity Organization para emitir un llamamiento internacional de ayuda ante esta tribulación que afrontan colectivamente en la tierra de sus padres y abuelos. Puede que esta reunión internacional represente un punto de partida para un movimiento global efectivo que proteja y preserve la existencia de estas minorías religiosas en las naciones en las que habitan desde hace milenios.

Fikra Forum
http://elmed.io/el-destino-de-los-coptos-tras-la-primavera-arabe/

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