Diario Judío México - Muchos padres se preguntan del impacto que su divorcio tendrá en sus hijos.
Quisieran saber como protegerlos de este proceso que puede ser doloroso.
El efecto del divorcio en los hijos depende en gran medida de cómo lo viven los
padres; tanto en la manera que los padres se relacionan durante y después del
divorcio, como el efecto emocional que el divorcio tiene en cada uno de ellos.
En divorcios donde se maneja mucho enojo, agresión e incomprensión en la pareja,
los hijos están susceptibles a captar esta energía conciente o
inconscientemente, pudiéndoles causar angustia y ansiedad. En ocasiones se
sienten entre la espada y la pared, culpables al sentir que tienen que tomar
partido y que al hacerlo traicionan a uno de sus progenitores.
En contraste, cuando se da un divorcio en buenos términos, donde hay un
entendimiento entre la pareja y una reafirmación del amor a los hijos, es más
fácil la asimilación del divorcio aunado a la mayor seguridad y tranquilidad que
los hijos sienten.
Hay ocasiones, como en el caso de matrimonios donde existe algún tipo de abuso,
que el entendimiento entre los padres no siempre es posible, por lo que el
trabajo emocional individual de cada uno de ellos es de vital importancia,
especialmente del padre o la madre que se queda con los hijos.
Es importante enfatizar el valor de este trabajo, ya que si una madre o un padre
esta deprimido, enojado, se siente culpable o se siente incapaz de manejar la
situación, no puede hacerse cargo de las necesidades emocionales y a veces
físicas de sus hijos. La depresión puede traer como consecuencia que el padre o
la madre no tenga la energía para ocuparse ellos, el enojo los puede cegar a las
necesidades de sus hijos, la culpa puede llevarlos a concederles todo
olvidándose que en la educación también se necesitan limites y consecuencias y
la inseguridad puede crear miedo y ansiedad o que alguno de los hijos tome la
responsabilidad que le toca a los padres.
Así mismo hay que entender los pensamientos y las sensaciones que los hijos
pueden estar experimentando y que casi nunca expresan.
Es común que el niño se culpe por el divorcio de sus padres, creyendo que
sucedió porque se porto mal o porque no hizo la tarea, o que se angustie al
sentir que los padres lo ponen en el medio o al escuchar como un padre se
expresa mal del otro, cuando lo que quisieran escuchar son cosas positivas.
Existe el miedo que ya no verán a uno de sus padres, que cambiaran muchas cosas
en su vida y quisieran tener en esos momentos menos cambios y más estabilidad,
así como la seguridad de que seguirán viendo a ambos padres.
Es difícil para los hijos expresar lo que están sintiendo por lo que manifiestan
sus sentimientos de diferentes maneras, con enojo, depresión, ansiedad o
tratando de llamar la atención. Hay que estar atentos a estas manifestaciones y
ayudar a estos niños o adolescentes a salir adelante.
Dale una mejor calidad de vida a tu hijo dándote una mejor calidad de vida tú.
Si tú estas bien podrás satisfacer las necesidades de tu hijo de una manera más
asertiva.

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