El flnancíamiento para la atención en materia de salud de las familias es uno de los componentes que determinan los niveles de bienestar de la población. Una persona afectada por una enfermedad tendrá que incurrir en gastos no necesariamente contemplados, máxime si es una enfermedad catastrófica como cáncer, problemas cardiacos, hemofilia, entre otras. El desembolso monetario puede ser muy alto y empobrecer a casi cualquier familia. Hoy, gracias al flnanciamiento subsidiario del país a través del Sistema de Protección Social en Salud (Se - gura Popular), casi 10 millones de familias, es decir más de 32 millones de personas, no tienen que preocuparse por estas coyunturas.

Se puede afirmar que antes de los cambios a la Ley General de Salud, que entraron en vigor en 2004 y que dieron vida al Seguro Popular, una familia que llegaba a una clínica tenía que someterse aun estudio socioeconómico que determinaba el costo de su atención. Quienes no tenían para pagarlo, enfrentaban una fuerte disyuntiva: realizar gastos que los llevaban en muchos casos al endeudamiento y en otros más graves a la pérdida de su patrimonio, o peor aún, enfrentar la enfermedad sin la atención médica adecuada.

Tan sólo en el periodo comprendido entre 2OQÓ y 2008, el presupuesto ejercido por el Seguro Popular se triplicó —de 17 a 48 mil millones de pesos—, lo que permitió, entre otras cosas, incrementar en 80% la población añilada y en 37 °/o el gasto en Infraestructura médlca.

En la Encuesta Nacional Ingreso Gasto de los Hogares 2008, presentada por el ÍNEGI el pasado 16 de julio, se puede observar que el gasto en salud de los mexicanos, y en especial el de los más pobres, ha disminuido significativamente, de representar 3-5°/o del total del ingreso en 2006 a sólo 2.3% en 2008. Las familias más pobres del país, en dos años redujeron una tercera parte de los recursos destinados a gastos en materia de salud. Es posible afirmar que una reducción en el gasto de estos hogares en cualquier rubro, por más pequeña que sea, es altamente significativa.

Lo que pudiera parecer un dato preocupante, en términos claros resulta una noticia alentadora: las familias han reducido de forma importante su inversión en salud, no en detrimento de su bienestar, todo lo contrario. Además, las familias mexicanas más pobres, aquéllas que se encuentran en los dos primeros decües de ingreso y/o están en zonas rurales, son las beneficiadas en mayor proporción. Esto ha sido posible gracias a que hoy cuentan con la protección del financiamiento para la atención médica e implica que han podido disponer de una mayor proporción de sus ingresos para otros gastos.

Algunos indicadores corroboran la afirmación anterior que a pesar de una disminución en el gasto en salud, ésta ha mejorado: la mortalidad materna por nacimientos de 2006 a 2008 disminuyó 8%; la tasa de mortalidad infantil al nacer cayó 6°/o; en tanto que las muertes de niños menores de 5 años por enfermedades diarrelcas, respiratorias y por deficiencia nutricional bajaron 4%, 6°/o y 23%, respectivamente. Dichos resultados serían impensables si en 2008, a través del Seguro Popular, no se hubieran sufragado los costos de atención de 245 mil partos, 33 millones de consultas que van desde una gripa hasta un cáncer terminal, y más de medio millón de egresos hospitalarios. Esto ha sido uno de los componentes esenciales del crecimiento y desarrollo del sector salud a lo largo y ancho de todo el país.

Sin embargo, todavía son necesarios grandes esfuerzos entre el gobierno federal, el poder legislativo y los gobiernos de las entidades federativas para lograr dos objetivos nacionales: la cobertura universal y la portabüidad de servidos, es decir, que todos los mexicanos cuenten con servicio médico garantizado y que puedan ser atendidos en cualquier clínica del país.

Es doloroso el panorama del incremento en número de personas en pobreza. No se puede sino enfrentarlo seriamente, preocuparse y ocuparse; cambiar lo que está mal pero reforzar lo que va bien. En el área de salud existen síntomas y variables que permiten dejos de esperanza. Si no existiera el Seguro Popular del Estado mexicano, el gasto en materia de salud de los mexicanos más pobres sería mucho mayor, y en el marco de la escalada de precios de los productos básicos y la situación económica mundial, su pobreza sería más aguda y más difícil de superar.

En esta época es bueno saber que los esfuerzos que en se realizan por vivir mejor, se ven cristalizados en áreas tan sensibles como la salud. Un Estado que atiende a los más pobres no sólo es un Estado solidario; es un Estado sustentable. Es un Estado, vale decir, rico en previsión y en visión estratégica, y en cortar males y anticipar el futuro.

1 COMENTARIO

  1. Agradezco a D-os el poder comunicarme directamente con usted.

    Yo soy paciente con Trastorno por déficit de atención, enfermedad mental, genética, no necesariamente hereditaria , incurable pero controlable y que afecta al 2 % de la población mundial.

    Al escuchar en el radio que se cumplián 6 años del seguro popular descubrí que el seguro popular podría hacer algo por mi.

    Me afilie y cuando fuí al centro de salid el médico me dijo que el gdf no tiene psquiatría ( y lo consultó con sus superiores) y aunque el seguro popular cubra epadecimientoto no podía hacer nada por mí.

    Decidí ir mas arriba fuiuí a la secretaría de salud de gdf. Me atendieron verificamosos que el CAUSES 2011 si cubre lenfermedadad (punto 86) y el medicamento ( 3307,3308 5351, 4471) y me indicó que hacer y que hospitales si cuentan con la especialidad.

    Regresé al centro de salud y pedí la hoja de referencia.

    Me atendió el especialista y me comunicó que no cuentan con ningun medicamento para salud mental y aunque lo cubra el seguro popular no me podía dar lo que no tienen en farmacia.

    Yo se que esto va a mejorando poco a poco y que todo lo humano eimperfectoto.

    Espero mi mensaje le sirva para hallar fallas del sistema.

    ¿Hay algo mas que como asegurado pueda hacer?

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Salomón Chertorivski Woldenberg es licenciado y maestro en economía por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), y tiene una maestría en política pública por la Universidad de Harvard.

El 20 de marzo de 2009 el Presidente Felipe Calderón Hinojosa lo nombra Comisionado Nacional de Protección Social en Salud. Anteriormente se desempeñó como Director General de DICONSA de diciembre de 2006 a marzo de 2009; colaboró en el equipo de transición del Presidente Calderón en el área de Políticas Públicas.

Ha sido profesor en el ITAM, en el Centro de Investigación y Docencia Económica y en la Universidad Iberoamericana, ha desarrollado diversas investigaciones y ha colaborado en varios medios de comunicación.