Diario Judío México - Es una experiencia conocida por todos nosotros, que un departamento exterior vale más que él de al lado que es interior; comúnmente los apartamentos de pisos más altos, en igualdad de metros construidos, tienen un precio mayor.

¿Qué hace la diferencia? La vista, el entorno, el paisaje a fin de cuentas.

Cuando vamos de vacaciones el costo del hotel varia al alza cuando la habitación tiene vista a la bahía, al mar, al parque o a un particular ángulo de la ciudad que estemos visitando.

El paisaje que nos rodea resulta vital en nuestro estado de ánimo, en nuestro descanso, en nuestra productividad y, en suma, en nuestra vida.

Cuando era niña la escuela a la que asistía siempre estaba pintada de dos tonalidades de verde; curiosamente algún día le pregunté al director cuál era la causa. Sin titubear, con amabilidad, me explicó que esa combinación estaba bien estudiada por los especialistas, que estas mejoraban los índices de atención de los alumnos y que propiciaban calma y relajación; se me quedó grabada su respuesta. En una ciudad como el Distrito Federal, donde el valor del terreno es relativamente alto, contar con espacios verdes, con vegetación, con árboles, es difícil y costoso.

La influencia de la gama cromática nos es de sobra conocida; el rojo que excita, el blanco que calma,  son generalidades a veces ciertas.

El entorno, el contacto con la naturaleza, lleva a la reflexión y al compromiso ineludible del respeto y cuidado que debemos observar con el medio ambiente.

Por encima de la herencia a las generaciones futuras, por el conocimiento que tenemos hoy de las repercusiones del calentamiento global, del caos que genera desde ahora, es impostergable que actuemos desde nuestro microcosmos de forma inmediata.

Cotidianamente me ocupa ver que muchos de nuestros parques, camellones, áreas verdes se encuentran descuidadas y con basura, sin importar la zona de la ciudad, en todas ellas hay la inconsciencia de quienes habitamos este tiempo y espacio. Desde nuestro aquí y ahora la acción es urgente.

Estas ideas estoy segura que las compartimos muchos, que nos son de obviedad extrema. ¿Qué hay de tu paisaje emocional?

Así como el color, la naturaleza, una vista marina, la gama de verdes del campo, los espacios arquitectónicos armónicos que invitan a la creatividad, está también nuestro paisaje emocional.

Imaginar que alguien construye un edificio cuyos grandes ventanales y orientación se dirijan hacia un tiradero de basura o un relleno sanitario nos parece impensable.

Levantar la vista, abrir las cortinas en algún hotel al estar de vacaciones y que la imagen sea de una terminal sucia de autobuses urbanos sería poco reconfortable para el descanso.

Nuestro paisaje emocional parece, en algunos momentos similar.

Desorden, prioridades confundidas en el tiempo, creencias limitantes que contaminan el manto de la creación; visiones que toman otros tiempos y personajes sustituyendo ilícitamente nuestro presente.

Otro nombre que recibe la basura es deshecho, “deshacernos de lo que es inútil o estorba”, de igual suerte que lo hacemos con los desperdicios orgánicos o inorgánicos; te recomiendo analizarlos con precisión.

Es necesario responsabilizarnos de la naturaleza, del paisaje; entender que formando parte del universo con equilibrios cortos e inestables, nuestras reacciones repercuten. Este mismo análisis, este mismo hilo conductor, debe ser aplicado, con el mismo rigor y responsabilidad, a nuestro paisaje emocional; ahí sí, la mayor carga de la acción está en ti, y por supuesto que puedes si así lo decides.

Cuando abres la cortina de tu emoción, ¿qué visión tienes?

¿Participas, permites o permaneces indiferente ante la basura de un área verde?

¿Quién limpia los deshechos de tu paisaje emocional; quién poda la vegetación; quién hace la arquitectura de ese jardín?

Te deseo un fantástico viaje, recuerda observar tu palabra que es mágica #piensaantesdehablar

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Escritora y conferenciante nacida en la Ciudad de México se ha especializado en el apasionante tema de la Ley de Atracción.

Ha realizado múltiples estudios y posgrados relacionados con el crecimiento personal y colectivo.

Es Directora y Presidenta de Realízate, compañía que fundó en 2004 la cual se especializa en impartir conferencias acerca de la Ley de Atracción, La Palabra es Mágica y La Varita Mágica.

Ha trabajado con reconocidas empresas nacionales e internacionales, tanto públicas como privadas.

Como escritora publicó su primera novela "Así…no se vale" en 1998 y la segunda "Por mí, por mi casa y por lo que me espera…" en 2005. Su tercer libro "Los secretos detrás del secreto" se publicó en junio del 2008 siendo hoy un bestseller. Presentó con gran éxito en la FIL Guadalajara, diciembre 2011 su cuarto libro "¿Qué tan valiente eres para ser feliz?".