Electoralmente no ha sido un buen sexenio para el PAN. Después de la elección presidencial de 2006, los panistas se las han visto negras en los comicios locales y federal. Las pérdidas han sido múltiples. Las ganancias, mínimas. Por el partido han pasado ya cuatro líderes nacionales, tres de ellos con el apoyo de Los Pinos.

El descalabro del domingo en el Estado de debe haber sido particularmente doloroso. Tan sólo lograron 12% de la votación en la entidad más poblada del país. Se trata de una donde ya habían ganado en el pasado (en la elección presidencial de 2000 con Fox). Ahí han tenido importantes triunfos municipales en lo que se llamaba el "corredor azul", en el norponiente de la entidad incluidas alcaldías tan importantes como las de Naucalpan, Tlalnepantla, Atizapán y Cuautitlán Izcalli. Hoy ese corredor, que incluye suburbios de clase media que por su perfil socioeconómico son buen target para el PAN, ya no es "azul": se ha pintado de rojo priista.

Por donde se vea, lo del Edomex es un fracaso mayor para el PAN. El caso modelo que ejemplifica cómo ese partido ha perdido presencia a nivel local. Parecería que toda la energía panista se fue al gobierno federal. Que descuidaron por completo la tradicional fuerza que tenían en ciertos estados y municipios.

Es increíble, por ejemplo, que en los últimos 18 años el PAN no haya podido desarrollar cuadros al estilo de Eruviel Ávila en el Edomex: presidentes municipales jóvenes y eficaces con la ambición de llegar a gobernar la entidad. Los panistas no pudieron: tuvieron que recurrir a Luis Felipe Bravo Mena, quien compitió hace 18 años en la elección de gobernador. Un personaje que se había alejado del estado para servir como presidente nacional del PAN, embajador de en El Vaticano y secretario particular del presidente Calderón. Y este ex dirigente nacional del partido sacó 50 puntos porcentuales menos que el candidato del PRI. Es, por donde se vea, de pena ajena para el partido gobernante del país. Súmese a eso la desaparición del "corredor azul" y lo que tenemos es una catástrofe para el PAN.

Pero sobre todo para el grupo calderonista porque el Presidente es el que maneja al partido y el que decidió lanzar a Bravo Mena en el Edomex. Al parecer desde Los Pinos trataron de apuntalar su campaña. Todos los "pesos pesados" del calderonismo tardíamente fueron a tratar de rescatar un buque que desde el día uno arrancó muy rezagado de las fragatas de la izquierda y las del PRI. Al final, el barco se hundió. Nada lo describe mejor como la conferencia de prensa en la que el candidato blanquiazul admitió su derrota. Rojo de vergüenza, Bravo Mena tuvo que esperar varios minutos hasta que instalaran un micrófono que sirviera. Increíble: el PAN, que gobierna este país, ni siquiera pudo probar el sistema de audio con antelación para evitar el último ridículo de una campaña desastrosa.

Tres días después de las elecciones en el Edomex, Roy Campos ha presentado su más reciente encuesta rumbo a la elección presidencial. La noticia es que Josefina Vázquez Mota ya rebasó a Santiago Creel en las preferencias de los simpatizantes panistas de quién les gustaría que fuera su candidato presidencial. Los aspirantes calderonistas ni pintan. Ernesto Cordero, supuesto favorito de Los Pinos, no despuntó con todo y el medio destape que hizo. La realidad es que los candidatos no calderonistas (Josefina y Santiago) son los que encabezan las preferencias de los simpatizantes del PAN.

La debacle del domingo bien podría ser el principio del fin del calderonismo dentro del PAN. Como Calderón se encargó de finiquitar al foxismo, ahora Vázquez o Creel tienen la oportunidad de llevar a ese partido por un camino diferente al del calderonismo. Quizá sea lo que necesite el PAN porque, en honor a la verdad, vaya que este sexenio ha sido electoralmente muy malo para ese partido.

Fuente: Excélsior

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