Recientemente México firmó un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Perú que actualmente se encuentra en la fase final de su aceptación en el Congreso y que se suma a los tratados de este tipo que tiene México (12, 45 países), siendo indudablemente el TLCAN con Estados Unidos y Canadá el más importante, tanto por la magnitud del mercado norteamericano como por su centralidad en la economía mundial. Entre los otros tratados, deseo destacar el TLC con Israel, que hace unos meses cumplió diez años de existencia. La semana pasada se reunió en México la Comisión de Libre Comercio del TLC con el fin de evaluarlo y garantizar su continuidad.

Israel, al igual que México, tiene varios TLC, siendo los más importantes los que tiene con la Unión Europea, con Estados Unidos y con los países del Mercosur, mismos que son instrumentos importantes en los que se ha basado la política de comercio exterior de los distintos países. Su principal beneficio radica en la capacidad de cada parte de aprovechar sus ventajas y mejorar su competitividad, a través de un mayor acceso que surge gracias a la disolución de barreras comerciales y a la posibilidad de darle un valor agregado a las mercancías de la contraparte e introducirlas a un tercer mercado.

El tratado entre Israel y México incluye en sus cláusulas oportunidades y ventajas para ambas partes. El mercado israelí está basado en investigación y desarrollo avanzados y puede transferir conocimientos en diversos campos para mejorar la economía mexicana como lo son la tecnología para la agricultura, el tratamiento de aguas y la biotecnología, entre otros. Debido a que no se trata de una economía competidora para el mercado mexicano, pero que ciertamente podría ser una economía complementaria para el país, todavía estamos por descubrir nichos únicos que representen para el productor mexicano la posibilidad de aumentarle el valor agregado a los productos israelíes. Además, Israel, por ser un país pobre en materias primas, puede ser un mercado atractivo para las materias primas mexicanas. Es importante tener en cuenta que, a pesar de que Israel no es un mercado grande para la exportación mexicana, debido a su alto nivel de vida (PIB per cápita cercano a 30 mil dólares) y el sólido crecimiento presentado por el mercado Israelí (con un pronóstico de alrededor de 5% para el 2011), representa un mercado de clientes con capacidad de compra que puede ser atractivo para las compañías mexicanas.

El comercio mutuo se triplicó desde la firma del tratado, aunque con el paso del tiempo la balanza de comercio se inclina a favor de Israel en virtud de que el aumento de la exportación mexicana a Israel es mayor que el de la exportación israelí a México. De acuerdo con datos de la aduana israelí, en el año 2010 el volumen del comercio directo fue de cerca de 600 millones de dólares, de los cuales cerca de 268 millones provienen de la exportación mexicana, el doble de 2007. El año pasado se llevó a cabo una modificación importante del Tratado de Libre Comercio, relacionado con la cooperación entre ambas naciones en los campos de la biotecnología y las pequeñas y medianas empresas, incluyendo una mejoría notable en el campo del transporte de mercancías.

Esta modificación permite a México y a Israel manejar un inventario también de la Unión Europea, Estados Unidos y Canadá, con quienes ambos países tienen Tratados de Libre Comercio, lo que puede producir muchas más oportunidades de comercio de ambas partes en sus competencias. También permite, entre otras cosas, la mejor fijación de precios, la disminución de los tiempos de transporte y el manejo de inventarios más efectivo y barato.

Un mejor aprovechamiento de las oportunidades que proporciona el TLC se traduciría en la posibilidad de un mayor y mejor crecimiento del comercio mutuo y de las economías de ambos países.

* Artículo publicado en la columna "Ideas mediterráneas" en Excelsior el 14 de abril, 2011.
Rodica Radian-Gordon es Embajadora del Estado de Israel en México.

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