Diario Judío México -

El pasado lunes el primer ministro Benjamin Netanyahu presentó su tercer gobierno frente a la Knesset (el Parlamento) obteniendo su aprobación. De este modo, quien encabeza el nuevo gobierno ha utilizado los 42 días que le otorga la ley israelí para negociar y construir las alianzas necesarias para formar un gobierno estable.

Su coalición está compuesta por Ha’Likud-Beiteinu (encabezado por él, que ganó 31 escaños), Yesh Atid (“Hay Futuro”, encabezado por Yair Lapid, 19 escaños), Habait Ha’Yehudi (“Casa Judía”, encabezada por Naftali Bennet, 12 escaños) y Ha’Tnuá (“El Movimiento”, encabezado por Tzipi Livni, seis escaños). Ésta promete ser estable, ya que el mínimo necesario para una mayoría parlamentaria es de 61 escaños.

El prolongado proceso de negociación para su conformación, que se extendió durante el último mes y medio, comprueban el gran esfuerzo hecho por todos los actores de alcanzar los balances y equilibrios necesarios entre las diferentes prioridades de cada partido de la coalición.

De los 22 ministros, nueve son “rostros nuevos” en la política israelí, reflejando las transformaciones de la propia sociedad israelí, así como sus expectativas del ordenamiento político y de los partidos políticos. Hay que destacar que después de más de una década en la cual los partidos ultraortodoxos formaron parte integral de los gobiernos encabezados por líderes del Likud, la presente coalición incluye solamente un partido religioso no ortodoxo (Habayt Ha’Yehudi).

Al presentar su gobierno, el premier Netanyahu enfatizó los grandes retos en el ámbito externo —dado los acontecimientos en el Oriente Medio y la amenaza iraní— así como en el ámbito interno, en las dimensiones económica y social. Benjamin Netanyahu declaró la voluntad del nuevo gobierno de negociar con los palestinos para llegar a un acuerdo final que ponga fin a las animosidades entre las partes.

En el ámbito interno se destaca la prioridad que el nuevo gobierno adscribe al posible cambio del statu quo entre la población laica y la ultraortodoxa, para lograr una mejor participación ciudadana de esta última en el ejército y en el mercado laboral. Dicho cambio parece factible ya que los partidos ultraorto-doxos quedaron en la oposición.

Otra prioridad del gobierno es cambiar el modelo de gobernanza por ley, para garantizar su eficacia. Así, se prevé que los gobiernos futuros tendrán hasta 18 ministros y hasta cuatro viceministros. Además, el gobierno se comprometió a manejar políticas que lleven a incrementar las posibilidades de la clase media de alcanzar conseguir viviendas accesibles. Al mismo tiempo, el nuevo gobierno, y sobre todo el ministro de Hacienda, Yair Lapid, tendrá que enfrentarse con el gran déficit fiscal, que implica la necesidad de formular políticas y medidas severas para disminuirlo.

El tercer gobierno de Netanyahu refleja un nuevo balance de poder dentro la política, al igual que la aspiración de la mayoría de los israelíes a mejorar su calidad de vida.

En cuanto a la agenda de asuntos exteriores, ésta no dependerá solamente de las decisiones tomadas dentro del gabinete de Seguridad Nacional (compuesto por el primer ministro, el ministro de Defensa, el ministro de Hacienda, el ministro de y Comercio, la ministra de Justicia, el ministro de Seguridad Pública y el ministro de Protección Civil); sino también, y de manera fundamental, de los escenarios nacionales cambiantes y de las alianzas móviles en el Oriente Medio.

* Artículo publicado en la columna “Ideas mediterráneas” en Excelsior el 21 de marzo, 2013. Rodica Radian-Gordon es Embajadora del Estado de en México.

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