Este es el artículo de 46 en la serie Dialogando sobre la Cuestión Judía

Diario Judío México - Entrevista al Dr. Meir Ben Ytzchak, Director del Centro de Estudios Judaicos del Instituo Bruckner en el Lookstein Center de Bar Ilan University.    

1 – ¿Le parece contradictorio que un pueblo tan definido como el judío se haya constituido sobre unos caminos hechos al andar?

Considero que no existe tal contradicción ya que una de las características primarias del pueblo judío es el andar, estar en movimiento físico y espiritual.

El relato bíblico destaca que la primera acción del primer hebreo Abraham es “Lej lejá”, abandonar física y espiritualmente su lugar de origen hacia la tierra de . Este hecho simboliza y contiene la esencia de la formación del pueblo judío.

Parafrasenando a Machado, toda persona, sociedad y pueblo hacen camino al andar, pero en el caso del pueblo judío para el “caminante sí hay camino”. Es el camino trazado desde el comienzo de su particular historia: tiene su punto de partida en la tierra de pasa por la dispersión diaspórica y retorna a la tierra de .

2 – Teniendo en cuenta que no hay pueblo como el judío que se haya constituido sobre las Escrituras como ley y mandato divino, ¿serían los profetas los primeros constructores de la historia –tal como la entendemos–no solo empujada desde atrás, sino reclamada desde delante, desde el futuro?

Los profetas de fueron los portavoces de la ética judía cuyo origen es la Torá.

Pueden calificarse como los constructores de una sociedad basada en la libertad, respeto y justicia social.

Sus mensajes enfocados en primer término hacia el pueblo de pero válidos para toda la humanidad, tienen una vigencia que trasciende épocas y dan respuestas concretas a los dilemas y problemáticas sociales de nuestros días.

3 — Parece que el pueblo judío, más que la reivindicación de un espacio, ha estado buscando el tiempo, su tiempo, su historia, ¿es también ese su parecer?

No concuerdo con la premisa de la pregunta. Creo que a través de su historia, el pueblo judío buscó esencialmente un espacio.

La coordenada del tiempo es lineal y continua tanto en lo que concierne a la historia judía como a la historia universal. La coordenada del espacio, en términos de historia judía, es una discontinua con diferentes puntos de inflexión.

Los judíos lograron preservar su identidad en el tiempo, a pesar de subsistir en un estado de anomalía nacional, sin su espacio natural.

4- —¿No cree que la historia, en el caso de los judíos, más que una historia basada en el progreso es una historia sagrada, es una historia ucrónica de la divinidad en los hombres, de la palabra de Dios hecha escritura, una y otra vez?

La historia judía incluye procesos que se desarrollaron por personas que forman parte de una sociedad regida por un código ético originado en el mandato divino.

Si bien el ser humano fue creado a imagen y semejanza divina, en el judaísmo no existe la divinidad individual. Sólo existe la santidad colectiva como concepto cuyo objetivo, es llegar a una realidad histórica donde lo espiritual prima sobre lo material.

5 -—¿Cómo se combina según usted la depurada individualidad judía con el sentimiento de colectividad de este pueblo?

Basta con un repaso de la historia, para comprender el sentimiento de colectividad del pueblo judío, producto de acciones externas y reacciones internas ante diversas situaciones y acontecimientos.

Asimismo, podemos afirmar que el individuo judío, como todo ser humano, goza de libre albedrío que le permite hacer su propio camino al andar. Por otro lado, uno de los componentes más notables de la identidad judía es el sentimiento de pertenencia y solidaridad para con los demás judíos no como reacción ante una situación determinada sino como una obligación moral continua.

Esta pertenencia incluye un elemento de responsabilidad colectiva entre los judíos, que lleva o debe llevar, a elevar el nivel ético de su sociedad.

6 -—Hay una ambivalencia contradictoria entre las gentes respecto al judío. Por una parte es un pueblo respetado y temido, por otra parte hay una actitud de rechazo hacia él, que se manifiesta en expresiones populares y despectivas, por ejemplo «perro judío», «hacer una judiada», «ser un fariseo», etcétera. ¿Qué opina de ello?

Quisiera destacar tres puntos:

La supervivencia de los judíos como pueblo a pesar de su milenaria dispersión geográfica, es un fenómeno singular, para muchos inexplicable…

A través de las generaciones, el aporte judío al progreso de la humanidad en las distintas áreas del quehacer cultural, profesional, académico y científico es un hecho indiscutible.

Asimismo, hoy día el estado de es un polo de atracción cultural, tecnológico y científico para muchas de las sociedades occidentales (y también orientales, en las últimas décadas).

En mi opinión, las actitudes de rechazo antijudías se dan en personas o grupos sociales que, ya sea por prejuicios religiosos o falta de voluntad de aceptar lo distinto, no quieren o no pueden admitir los tres puntos arriba mencionados

7 -Existe una penetración de lo judío en lo sagrado –incluso en el pensamiento de sus prohombres más modernos y racionalistas– como temor de Dios, como acatamiento del mandato divino, como escritura sagrada. Es curiosa, ¿no cree? Esa mezcla entre racionalismo científico y acatamiento de la divinidad.

Ya desde el medioevo, distinguidos pensadores judíos (esencialmente judeo-españoles) se dedicaron a analizar y exponer la aparente contradicción entre la Ciencia y la Fe (Torá y madá), lo racional y lo religioso.

Digo “aparente contradicción” ya que son muchos y variados los ejemplos de personajes que dejaron en claro que su labor científica es parte y consecuencia del mandato divino al primer hombre: utilizar sus singulares cualidades para cuidar y mejorar el mundo. Basta con recordar muchas citas de eminentes científicos judíos y no-judíos que destacan las limitaciones y relatividad de la ciencia.

En mi opinión, no existe tal contradicción ya que estamos hablando de dos conceptos que no se pueden comparar, que cohabitan en el ser humano y la sociedad.

Para retornar a Machado, dos caminos paralelos que se hacen al andar.

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Nació en 1944 en Quintana de la Serena, Badajoz. Hizo las carreras de Filosofía y Publicidad en Madrid en donde reside desde 1960. Es editor literario e investigador de Judaica. Ha realizado ediciones facsimilares de la Guía de los Perplejos, el Cuzarí y de la obra de Isaac Cardoso. Dirigió las Jornadas Extremeñas de Estudios Judaicos en Hervás, en 1995, con Haim Beinart. Fue Director de las Actas del mencionado Congreso, publicadas en 1996. Colaborador en las revistas judías Raíces, Los Muestros, Maguem y Foro de la vida judía en el mundo, entre otras publicaciones. Creador, junto a otros entusiastas, de la Orden Nueva de Toledo, Fraternidad dedicada a la defensa plural de Israel y el Líbano cristiano, así como combatir el antisemitismo. Ha plantado miles de árboles, y construido, con Don Jaime Botella Pradillo, un jardín dedicado a los Justos de las Naciones en Las Navas del Marqués, en tierras de Castilla.