El proceso de envejecimiento va gradualmente modificando el organismo del adulto mayor. El que tiene muchos años va percibiendo los cambios físicos propios a las de su condición. También en lo psicológico sufre una transformación por lo que se refiere a las creencias, los valores y las conductas. Hace poco tiempo, por voluntad propia y estando aún tanto física como mentalmente en óptimo estado, ingresé a la gran familia del Eishel, donde desde el principio me estoy llevando muchas agradables sorpresas.

La misión de una estancia para adultos mayores en esencia, es procurar una vida digna y cuidados especiales a quienes lo necesitan, sin embargo desde mi punto de vista, una persona solo debe ingresar a una casa-hogar por voluntad propia o si el individuo da su cabal consentimiento.

Hace 5 años perdí a mi cónyuge y estaba solo en mi casa. A través de contactos supe de la vida en el Eishel, y analizando (y considerando todos los aspectos) muy bien los pros y contras, llegué a la conclusión de que definitivamente la solución de mi vejez estaba en EL Eishel. En ésta nueva etapa de mi vida donde aún soy totalmente independiente, puedo decir y hacer las cosas que me gustan, sociabilizar y dar alegría a la gente con las que me relaciono y me acepten. Por experiencia digo, que generalmente hablar del es un tabú. En este aspecto la mayoría de la gente está equivocada.

A continuación les describo con asertividad lo que en el encontré: Instalaciones de primer mundo, adecuadas para la gente mayor. Edificios modernos con cuartos de diferentes tamaños donde casi la totalidad dan a preciosos jardines con ventanas de pared a pared. Cada residente puede organizar su habitación a su gusto, y si no le place el mobiliario que le ofrece la Institución, uno tiene la libertad de amueblare el cuarto a su gusto.

Servicios: Comedor amplio, con comida kosher. En el menú hay bastante variedad para escoger, pero si uno no apetece nada de lo ofrecido, entonces sirven al gusto de la persona lo que desee de la variedad que tienen preparada. La comida es muy buena, desde luego que para algunas personas habrá que habituarse a la nueva sazón pero se acostumbrarán en poco tiempo porque es en verdad apetitoso. Cuando ustedes acuden a un restaurante y escogen su platillo favorito, les pregunto; ¿no hay ocasiones que el sabor o el servicio no es lo esperado? En el es solo cuestión de adaptarse, porque seguramente les va a gustar. Desde luego que uno tiene la libertad para salir a comer cuando les plazca, pero puedo asegurarles que no es necesario.

Hay altos estándares de limpieza y la lavandería el mismo día regresa su ropa limpia a su cuarto. Se ofrecen talleres variados e interesantes. Un jardín especial para organizar en exclusiva, fiestas familiares. Agua caliente día y noche. Salidas en grupo con transporte del propio Eishel. Salones varios con amplias espacios bien equipados. Un templo precioso y funcional para el residente que desee acudir. Colaboran cuidadoras, doctores, psicólogos Y enfermeras bien capacitados y hay una pequeña clínica médica de paso.

En pocas palabras puedo confirmar que cuidan y procuran lo necesario a los residentes.

Hay también actividades culturales y recreativas. Esto y mucho pero mucho más, encontrarán si vienen a visitarnos. Y si todo esto fuera poco el está ubicado en la ciudad de la Eterna Primavera, que por cierto hay que tomar en cuenta que en cuestión de altitud es mucho más bajo que en EL D.F. y la zona Metropolitana.

Con respecto al personal, poseen las características fundamentales de una Institución de éste tipo. Todos, desde el más humilde empleado hasta el director ofrecen a todos los residentes por igual mucha atención, respeto, consideración, y la amabilidad que en cualquier momento se manifiesta, surgiendo espontáneamente.

Actualmente tengo 90 años, física y mentalmente estoy bien, escribo, participo, todo el día estoy ocupado, soy productivo, en una palabra soy totalmente independiente. En esta nueva etapa de mi vida en el Eishel, por mi propia experiencia puedo recomendar que si tienen parientes de edad mayor, pero que aún gozan de plenas facultades, ahora es cuando les pueden brindar la oportunidad, de empezar a vivir tranquilamente y disfrutar de muchas satisfacciones inimaginables, como lo hago yo.

Hay muchos cuartos vacíos a disposición de otras personas que tienen condiciones similares a las mías. Éste es el verdadero tiempo para llevar una vida digna sin tribulaciones. Tomen en cuenta de que la gente mayor necesita convivir con personas de su edad, lo que no significa separarse de su familia por completo.

Vengan a vivir y convivir con nosotros mientras tenemos facultades y podemos aún gozar de las maravillas de la vida. Aquí estamos convirtiendo al en “nuestro verdadero hogar” donde no falta nada, solamente a quienes me estoy dirigiendo, a USTEDES.

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Max Dániel Halpert. (Miki)  Nació en Budapest (Hungría) en 1924. Cursó sus estudios de primaria y secundaria en la Escuela Ortodoxa de Budapest. Desde la  secundaria destacó y ganó varios premios por diversas composiciones. Después que terminó tres años de estudios en la Escuela Industrial de Budapest fue llevado a trabajos forzados por los nazis húngaros. Al escapar de los trabajos forzados fue capturado y deportado a los Campos de Concentración de Bergen-Belsen y Theresiensthadt. Tres años después de terminar la Segunda Guerra Mundial emigró a México donde formó su nueva familia. Desde hace muchos años está dando emotivos testimonios en diversos foros, escuelas, universidades, asociaciones civiles, en televisión, etc. con el mérito de que sus testimonios entre los  gentiles redoblan la importancia de la consentización de la SHOA. Desde hace tres años está dando  una serie de conferencias motivacionales en distintos foros en los que enseña como a pesar de las adversidades y dolores se puede sobreponerse y vivir en alegría. Desde 1989 sus artículos están publicados en la Revista Foro, también escribe mensualmente en el Boletín de la Unión de los Sobrevivientes y ocasionalmente en el Periódico de CDI.