En una extensa con ItonGadol, la nueva representante de la y la Organización Sionista Mundial para el Cono Sur, Gabriela Glazman, se refirió a la situación de la aliá y a la posibilidad de que cada persona pueda viajar a a pesar de la pandemia. Además, expresó qué significó para ella haber sido elegida por el futuro presidente de Israel, Isaac Herzog, y por el jefe de la OSM, Yaakov Hagoel, para asumir su responsabilidad actual en la región.

Por otro lado, destacó el hecho de que un hombre de kipá, como Hagoel, haya elegido a una mujer para asumir el cargo.

Por último, analizó el reciente resultado de las elecciones israelíes, que pusieron fin al mandato de Benjamín Netanyahu después de 12 años en el poder.

-En se tomó la decisión de unir dos funciones, dos instituciones en una, ¿cómo es eso?
-Yo creo que es una buena decisión. Estamos en un momento desafiante a nivel mundial. Por lo que pasa dentro de las comunidades judías, son momentos para unir fuerzas y ser claros, y también aprovechar recursos. Y me parece que la decisión viene mucho de ese lugar. Además, dentro de la Organización Sionista Mundial y dentro de la hoy en día existe una muy buena relación entre Amira, Hagoel y Herzog. Me parece que ese diálogo muy bueno permitió tener por primera vez en muchos años un representante en conjunto.

-¿Cuál es el momento que vive hoy la Agencia Judía?
-La está en un momento bueno. Por la pandemia, las comunidades judías entraron muchas en crisis y la se pudo organizar rápidamente para ofrecer ayuda. Cuando hablo de ayuda no hablo únicamente de ayuda económica, de hecho se dieron préstamos a las comunidades, muy rápido se ejecutó eso. Pero para mí no son sólo los préstamos, por ejemplo creamos una plataforma que se llama “JReady”, que está funcionando en todo el mundo, de apoyo con cursos y capacitaciones para líderes de la comunidad, para poder pasar estas épocas de crisis de una forma más tranquila, con herramientas de trabajo de crisis. Esto también fue una respuesta inmediata a una situación en la que sentimos que hacía falta hacer algo.

-¿Cómo fue y cómo es la aliá de la pandemia?
-La pandemia hizo a mucha gente repensar el futuro. Así como aquí mucha gente se mudó a los countries, cambió el estilo de vida, cambió trabajo y las familias se cuestionaron sobre el futuro… me parece también que esta época dejó muy en evidencia que un país como tuvo la fuerza para salir rápido de la pandemia. La gente ve en ese futuro, ve eso tan bueno que pasó en en este último año.

– Jamás se cerraron las puertas para hacer aliá, aun en los momentos más difíciles…
-Fue muy difícil. Primero que fue difícil y es difícil porque es hacer alía y acompañar a los olim de una forma totalmente diferente de repente. Por ejemplo, para nosotros siempre la entrevista, el encuentro, donde nos miramos y conversamos con la gente que quiere hacer aliá, donde el olé se tiene que sentir cómodo y estar en un clima donde se sienta protegido…. De repente no existe porque nos vemos por zoom. El zoom es bárbaro, lo mejor que nos pasó en esta época, pero tampoco nos permite crear cierta intimidad y cierto diálogo. Es un desafío, pero hace más de un año estamos entrevistando por zoom. También tiene cosas buenas, porque de repente hay gente que vive más lejos o gente del interior, los podemos entrevistar mucho más rápido. En el pasado llegaban shlijim a las comunidades y entrevistaban. Hoy en día lo hacemos por zoom.

-También se llega a más gente de otros lugares…
-Llega más gente. Nos gusta hacer charlas informativas, es más lindo sentarse alrededor de una mesa y tomar un café y escuchar opciones de aliá. Pero lo hacemos por zoom y también tenemos más charlas que podemos brindar. Antes si tenía que venir un especialista de Israel, también era más complicado, y ahora lo podemos llamar y es una hora y media por zoom. Él está en su casa en y habla con gente interesada.

-¿Con qué te encontraste en la región y qué está planificando en Argentina y Latinoamérica?
-Lo primero que veo es un liderazgo comunitario fuerte. Veo mucha gente que no conocía, nueva, que está involucrada, que quiere hacer y eso es algo que realmente me impresiona. Por ejemplo, algo que en el pasado no lo conocía era FEJA. Ahora hay una unión de presidentes de escuela que pueden dialogar más allá del día a día. Es algo que me parece que en pocos países y en pocas comunidades existe, lo veo como algo muy positivo. Veo que se están generando nuevas escuelas, se generan nuevas ideas. Justamente este último año, la crisis hizo repensar y traer muchas más cosas. Otro ejemplo es que el mes que viene vamos a hacer, la Organización Sionista Mundial junto con el Vaad Hajinuj, un seminario de educación, que es algo que se viene haciendo hace años. Podríamos decir que con la pandemia se podía haber cortado. Pero no solo que no se cortó, sino que se amplió porque esto le permite a mucha gente participar y hay muchos más disertantes de todos lugares en el mundo.

-La educación es un pilar importante de la Agencia Judía, no es algo extraño…
-No es extraño. La mayoría de nuestro proyectos los hacemos vía BAMA, pero también veo que tenemos muchísimas coas que viene de la parte de la Organización Sionista Mundial, que hay muchísimos proyectos en educación también, y eso me pone re contenta, me hace sentir que tenemos un rol importante aquí.

-¿Cuál es la función actual de la Agencia Judía?
-Ya todos saben que es el tema de la alía, que se refiere a parte importante de nuestro trabajo, pero hacemos mucho más fuera de trabajar en aliá. Nosotros trabajamos en educación de muchísimas formas. Una la hacemos a través de BAMA, que es la fundación que en su momento, en 2001, creó la para educación y hoy en día la pasamos a mano de la comunidad, pero nosotros seguimos apoyando y trayendo proyectos. Otra cosa que la gente no se da cuenta es que nosotros tenemos muchísimos shlijim trabajando en Argentina y en toda la región. Tener shlijim es tener educación, porque nosotros traemos a a través del trabajo que hacen los shlijim y las shlijot en las escuelas, en los movimientos juveniles, en algunas comunidades. Nosotros como siempre hablamos de un puente entre la comunidad e Israel. Ese puente tiene dos lados. Por una parte, decimos que llevamos jóvenes que quieren hacer Masa en Israel, pero por otra parte traemos shlijim, shilot a trabajar aquí. O sea es muy importante el trabajo especialmente con los jóvenes, porque sabemos que ahí hay mucho para hacer. Cuando hablo de los jóvenes hablo de universitarios, de parejas jóvenes que ya no van a la escuela o a un movimiento juvenil. Y hoy en día nosotros tenemos un sheliaj que trabaja exactamente con todas las instituciones donde hay jóvenes y para hacer programas.

-¿Cómo es entonces la posibilidad concreta de comenzar a hacer el trámite de la aliá?
-Tengo mucha gente que me dice ‘yo quiero hacer aliá, abro carpeta’, y yo digo no. Hay un momento importante que es hablar con la gente que conocés, entrar a las redes y ver qué se habla de aliá. Si tenés parientes, amigos en Israel, hablar… entender un poco más. Yo quiero que la aliá no sea sólo una parte técnica para la gente. Tiene que haber todo un proceso, donde cada uno tiene que investigar, ver posibilidades, madurar esa decisión de hacer aliá. Hoy en día tenemos dentro de la Organización Sionista Mundial un departamento de Idud Aliá, que justamente se ocupa de toda esa parte que va a ayudar a tomar la decisión: estudiando hebreo, entrando a charlas, escuchando.

- también se aggiornó para hacer más fácil el proceso…
-Yo siento que hoy en día las cosas son más fáciles. Primero porque en el pasado no había como tener ese contacto con Israel. Hoy en día médicos que quieren hacer aliá, empiezan a averiguar vía mail. Hay médicos que ya tienen un hospital donde van a trabajar, entonces el contacto se hace previo a la aliá. Eso es más fácil. Pero me parece que de alguna forma los profesionales que vienen de Sudamérica son bien vistos, bien evaluados y eso les permite ubicarse bien en el mercado israelí. Vemos muchas historias de realmente sucesos que nos alientan, que nos dicen que esto funciona.

-¿Hay algún número, se espera que esto crezca en el tiempo, pandemia de por medio?
-Hay más aliá del mundo. Otra vez, para mí tiene que ver un poco cómo Israel se mostró estos últimos meses, el tema de que priorizó la salud de sus ciudadanos, manejó una situación que a nivel mundial está complicada, de una forma que es admirado por el mundo. La de Israel ya se está volviendo, no voy a decir a lo que era pre pandemia, pero ya está reactivada. Ya está reactivada en su gran mayoría, y me parece que la gente en el mundo ve mucho eso: un país de primer mundo, un país de oportunidades, un país que va para adelante, un país que tiene un cierto optimismo, que no está en lo que vemos en todo el mundo. Y eso sí crea esas ganas de poder experimentar esta nueva vida. Así como la pandemia nos permitió a todos mirar para adentro, y ese mirar para adentro también tiene que ver con que para los judíos existe esa posibilidad que siempre la tenemos todos dentro, de decir bueno Israel es una opción, y veo que más gente está explorando esta nuevo camino, las opciones de hacer aliá. Hay más número de aliá, hay más apertura de carpetas. No hay una histeria, y me parece que son aliot mucho más planificadas. De gente que empieza un proceso, son seis meses, ocho meses de averiguaciones, de pensar. No es una aliá de emergencia ni mucho menos, y me parece que está bueno que la gente piense y vea a Israel como una opción. A nosotros nos pone contentos esa aliá. No nos gustaría que la gente haga aliá porque no queda otra.

-Quien va a ser el futuro presidente del Estado de Israel, Isaac Herzog, lideraba la Agencia Judía. Por otro lado, Yaakov Hagoel también irrumpe no hace mucho como presidente de la OSM. Dos hombres que comparten la generación y evidentemente se llevan muy bien en la política, que no es un tema menor. Y un señor con kipá, que es Hagoel, decide mirar a una señora para un rol tan puntual de la OSM. ¿Qué pasó ahí?

-Lo admiro, elegir a alguien que no es parecida me parece que es la grandeza de los seres humanos. Poder ver quién tiene que ser la persona que tiene que estar en el rol y no que se le parece. Creo que la elección de Hagoel y de Herzog fue ‘vamos a poner a una persona que sea profesional y que pueda hacer un trabajo bueno otra vez’. Yo no soy una persona política. Me parece que eso está bueno tal vez en este puesto, porque para mí lo importante es poder hacer cosas buenas para esta comunidad. Me siento honrada de verdad, de ser mujer y estar en este rol. Ojalá yo inspirara a más mujeres. Las mujeres a veces tenemos miedo de tomar puestos de este tipo, pero yo sé que puedo hacerlo, es lindo y es gratificante. La sensación mía cuando me nombraron representante de las dos instituciones fue ‘valió la pena hacer todo este camino, todos estos años, adelantando paso a paso, y llegando a un lugar donde realmente me siento realizada’.

-¿Qué es lo que aspirás en la Organización Sionista Mundial?
-Yo pienso que la Organización Sionista Mundial ahora está en un momento súper interesante, porque se abrieron muchos más departamentos. Cuando se abren más departamentos son más posibilidades para que nosotros podamos actuar en los países en los que trabajamos. Por ejemplo, la Organización Sionista Mundial abrió ahora un departamento para trabajar con movimientos juveniles. De repente se nos abren posibilidades nuevas para trabajar con jóvenes. Este cambio de la Organización Sionista nos va a permitir entrar a muchos más proyectos dentro de la comunidad, y yo lo veo como una súper oportunidad.

-¿La comunidad está respondiendo a eso?
-La comunidad todavía no, porque recién estamos viendo con los directores en Israel cuáles son los proyectos que queremos traer. Lo que yo sí les puedo decir desde ahora es que van a haber más proyectos e inversiones en la comunidad a través de los departamentos de la Organización Sionista Mundial. Pienso que estos próximos dos años van a ser sensacionales a nivel de visibilidad de la Organización Sionista.

-¿Cuánto fortalece al hombre y la mujer judía de cada lugar que haya organizaciones como la y la estén trabajando juntos? Finalmente esto beneficia a la gente…
-Cien por ciento, porque al final tengo una mirada general, no estoy multiplicando las mismas actividades, sino completándolas. Y en eso no hay competencia. De alguna forma, en el pasado cuando, había un representante para la y otro para la Organización Sionista Mundial, a veces sin querer, generaba cierta competencia, y a veces incluso duplicábamos los mismos proyectos. Hoy en día eso no va a pasar, sino que se van a aprovechar mejor los recursos para poder trabajar mejor.

-Hace no muchos años nacían chicos sin existir el Estado de Israel y la aliá era difícil. Y hoy nos encontramos frente a un Israel pujante. ¿Cómo convive esa historia tan reciente y la actualidad?
-Este es el milagro de este país. Israel empezó como un proyecto y hoy es un país como todos, pero un buen país. Es difícil explicar, a veces me pasa cuando hablo con gente que no es de la comunidad. Es casi imposible explicarlo. Yo no quiero parecer muy sentimental, pero a veces cuando yo agarró mi auto y viajo por Israel, digo ¡guau!, esto es verdad…
Yo llegué a fines del ‘77 a Israel y venía de Argentina, que era un país súper moderno. Yo me acuerdo que de verdad Israel era muy precario. Y cómo fueron cambiando las cosas, eso un poco lo viví, eso es difícil explicar, lo que era Israel antes a lo que es ahora, es el milagro. Pero la verdad que es el milagro no solo de los israelíes, ese es el milagro de todo el pueblo judío. Porque Israel no sería lo que es sin las comunidades judías que están de afuera y de adentro apoyando, siendo parte de esto. Entonces me parece que nos tiene que enorgullecer a todos, vivamos ahí o no.

-¿Por qué a Netanyahu, con un éxito tan rotundo con su campaña de vacunación, no le alcanzó para poder ganar una elección o seguir presidiendo un gobierno?
-Primero hay que decir que fue un éxito rotundo y es raro decir ex primer ministro después de tantos años. Hay que saber agradecer y decir que realmente fue una decisión muy valiente, por decir ‘no importa lo que cuestan las vacunas, yo voy con esto y vacuno’. No le podemos sacar el logro a Netanyahu. Pero yo pienso que como que en la vida, el cambio siempre es bueno, y llega un momento en que uno ya no tiene tanto para renovar e Israel necesitaba una renovación. Me parece que también algo que le preocupó a la sociedad israelí es que en los últimos años el diálogo interno se quebró. Y en realidad en Israel, por la forma en que está constituida, hay muchísimos grupos, muchísimos partidos políticos, pero también grupos dentro de la sociedad israelí. Y en el momento en que se quebró el diálogo, algo dejó de funcionar bien. Lo que la sociedad israelí buscaba hoy era otro diálogo y a mí me pone contenta que haya un gobierno nuevo. Un gobierno que va a ser complicado, que va a ser interesante ver cómo funciona, porque de verdad está representado por partidos políticos que realmente piensan muy diferentes uno del otro. Pero también es lo que nos va a traer un cambio o llegar a un lugar mejor todavía del que estamos. Que nos tengamos que sentar y realmente dialogar entre nosotros, y eso es tal vez lo que faltó en la última época de Netanyahu: un diálogo más amplio dentro de la sociedad israelí. Esa es mi lectura.