Diario Judío México -

Los escritores, desde siempre han anhelado estrechar con más vehemencia de lo usual, que los demás, el poder alcanzar el paraíso en tranquilidad espiritual, para proseguir los vericuetos de la vida. Ernest Miller Hewingway un escritor preciso, desafiante, dominante en la escritura, no obstante con un deambulare en el camino para desear aprisionar esa satisfacción resbaladiza, escurridiza sin embargo, no logró aferrar y dominar para proseguir la existencia. Como coger esa onda marina. A caso idealizando el mundo perfecto que nos narrar, un acercamiento importante al infinito. Muy apreciado como persona, como igualmente en sus sus novelas que nos ofrecen cautivarnos a gozar los minutos e instantes con sus protagonistas. Hombres que tienen una lucha hacia la vida. Como El viejo y el mar, un anciano humilde simple, pero capaz de hacer estremecer al lector en reflexión sobre lo que es el oleaje de nuestra existencia, evocando al ferviente deseo que tiene el hombre hacia el mar. Acoger los peces en la red artesanal, como haciéndonos dominio de nuestras sensaciones, emociones y ser parte de regocijarse en el interior de esa red que es la vida, con el paisaje marino y la fauna de esas profundidades azules.

Descripciones de países como Cuba virgen encantada hacia el idealismo y el fervor de emociones que nos trasmitía ese anciano con semblanzas de surcos señaladas en su faz que simbolizarían la dureza del que dominará la aspereza de la naturaleza, pero a la vez el asimilar las etapas de nuestros periodos como seres humanos, auxiliándose por el brinco de los peces. Hemingway, peregrinó en su vida dañada, por bares, buscando la compañía de la sabia gente simple, que lo haría reencontrarse a una realidad que jugaba con él. Laborando con anterioridad como corresponsal de guerra, estuvo de frente al sufrimiento y de fronte a la incongruencia de lo que es la guerra, viviendo en carne propia la lucha por sobrevivir.

En esas palabras, tan significativas que eligió del escritor John Donne (1573-1651) Por quién doblan las campanas, ellas doblan por ti, descifran el pensar como la muerte queda replicando en memoria del escritor. En Adiós a las Armas, esas armas fatídicas que rechazan y anulan la existencia del hombre, lo tendría presente siempre no escapando de sus pensamientos, hasta el momento de su suicidio, cuando al salir de su casa en montaña, tomó el rifle y anuló su yo. Es esa depresión dificil y dura de superar, especialmente para el escritor que busca revivir en cada historia, un suspiro de auxilio en cada relato y nutrir la esencia de ser.

Es este escritor americano, que recorría las Americas, ligándose a las amadas costumbres hispánicas, rescatándolas en ideas creativas de escritura. Esa Cuba llena de alegría que hace perderse en la búsqueda del camino que nos acoge a un termino ya delineado. Un final ya escrito…


Hoy no preguntéis por
quién suenan las campanas, porque ellas doblan por ti…

y por tantos…

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Nací en un país que muchos dicen el fin del mundo, por su ubicación geográfica, pero para mi quizás ¿puede ser el comienzo del mundo? Ese país es "Chile un País de Amar ". Estudié en la Universidad de Chile, Diseño Gráfico y Publicitario. El arte, la creatividad, el paisaje, el ser humano, todo es parte de la comunicación del individuo. Mi madre de origen italiano, me hizo amar el Arte, y la Cultura de la hermosa Italia. He vivido en Londres, pero ya de años resido en Roma. Regresando al estudio, lo retomé en Arqueología, específicamente Griega y Romana en la Universidad de Roma. Grandes satisfacciones las obtuve como profesora de Diseño Gráfico, y posteriormente trabajando tantas años en la técnica de la Caligrafía Ornamentada Antigua, lo que me transportó aún más al fascinante e interesante mundo antiguo. Escribo artículos de personajes validos, justos, luchadores de la verdad y de los valores, casi desaparecidos, individuos que no se olvidaron del ser humano. Personas que aman el "Valor a la Vida y a la Existencia", y que luchan por protegerla.