Este es el artículo 68 de 72 en la serie Recorriendo la "Nueva" Sefarad

Diario Judío México - “¿Es posible revivir a un Sefaradí?” Con este llamativo y escandaloso titular, un periódico publicó una nota ( la cual replicamos al final de este articulo) haciéndose una serie de preguntas que merecen una atenta y precisa respuesta.

Así pues, a la pregunta de si “Es Posible Revivir a un Sefaradí”, la respuesta es que No, no es posible revivir ni a un Sefaradí ni a nadie a menos claro que Usted crea en Mesías y milagros y aun así, revivirán cuando llegue este Señor pero no antes asi que, en resumen, no, no es posible revivir a un sefaradí.

Con respecto al tema de que el “sefaradí” (nombre correcto judeo-espanyol) no tiene Academia debemos actualizar al autor para informarle que la Real Academia de la Lengua aceptó agregar dos puestos para parlantes de esta lengua como ‘Jueces” y Defensores de la lengua y sus palabras o sea, ahora, el judeo-espanyol ya tiene Academia.

Con respecto a lo de si “sefaradí” es idioma debemos aclarar – y no nos cansaremos de hacerlo- que no existe el idioma sefaradí pero  si el idioma de los sefaradís y que este si es idioma, y si, si tiene nombre propio, y si, el nombre correcto es judeo-espanyol (o judeo-español si quiere españolizarlo).

Con respecto a si será posible revivirlo, primero habría que aclarar que para hacerlo tendría que estar muerto y a pesar de los muchos anuncios sobre su fallecimiento todos son prematuros y se adelantan a la realidad.

Es cierto, el judeo-espanyol no está pasando sus mejores momentos; es cierto, sus parlantes están disminuyendo pero, mientras haya escritores, dramaturgos, artistas y amas de casa que lo usen seguirá vivo.

O sea que no hay que revivirlo porque no está muerto aunque ciertamente hay que reforzarlo, hay que crear un currículo para escuelas desde kínder hasta universidad y luego conseguir las escuelas que empiecen a ensenarlo para lo cual, las nuevas tecnologías se prestan a las mil maravillas.

Ahora que muchos de los grandes maestros y conocedores del idioma siguen vivos es el momento correcto para que España y su Rey, en su intento de corregir errores históricos demuestren, andando, sus intenciones.

Un grupúsculo colegial –  grupúsculo por lo poco numeroso que necesita ser- que se dedique a crear estos materiales es todo lo que se necesita. ¿Quizás España, quizás la UNESCO, quizás algún sefardí al que le quede el orgullo de pertenencia y la nostalgia de lo propio lo querrían patrocinar?

En cuanto al siguiente parrafo donde usa ese nombre tan falso, tan inventado, tan fuera de lugar, tan cargado de negativismo como es el de “ladino” debemos volver a aclarar  – y tampoco nos cansaremos de hacerlo – que el ladino no existe, no es idioma, su definicion lexicologica, academica, se refiere a los textos en arameo y hebreo transliterados en letras latinas (por eso latino = ladino) para que la gente pudiera por lo menos repetirlos dado que no sabian leer hebreo.

ladino es por ejemplo “shejejeyanu vekimanu, lazman aze…baruj ata…” etc. que como tales nunca fueron un idioma.  O sea el ladino ese si NO existe como idioma sino como transliteración del hebreo y el arameo.

Porque se puso de “moda” este término es un tema que no tocare hoy porque nos desviaría del tema debido a que el termino es ideológicamente cargado ya que se implemento con objetivos politiqueros no académicos y mucho menos beneméritos pero, ese tema lo dejo volando adrede para poder retomarlo en otra ocasión por sí solo, en un marco de análisis político.

En cuanto a la Patria, el judeo-espanyol tiene Madre Patria y se llama España donde con el retorno de sus parlantes y sobre todo el reconocimiento de su origen podría retomar nueva fuerza.

Con obra literaria, con diccionarios y gramática el judeo-espanyol es el orgulloso idioma del sefardísmo y quizás con el empuje de los nuevos vientos logre retomar su antigua gloria.

Si a Usted le preocupa el tema de la sobrevivencia y rejuvenecimiento del judeo-espanyol avíseme porque yo conozco a los académicos, parlantes, escritores y productores que podrían ser el modulo central del equipo de producción de materiales didácticos para asegurarse que esta lengua se siga hablando por muchos años y no solo en Bulgaria, , Marruecos, Francia, Europa Central, e sino en todo el mundo donde haya un niño sefardí orgulloso de serlo y un padre y madre interesados en que sus hijos tenga la identidad real que incluya sus orígenes y la cultura que han hecho a los sefardís tan diferentes de los demás judíos y tan importantes para la sobrevivencia del judaísmo.

Así que, si seguirá o no vivo el idioma depende de Ustedes los lectores y de lograr sobreponernos a la “confusión” extraordinaria ignorancia que este tema existe a todos los niveles y que era la intención que se buscaba al cambiar el nombre académicamente correcto Judeo-espanyol al mal llamado ladino, como todos ya sabemos, ni es idioma, ni se refiere a los mismos textos.

No esperamos que suceda, pero si llegara a morir el judeo-espanyol, sería una doble pena de que además de todo muera bajo el nombre equivocado.

***

¿Es posible revivir al sefaradí? un idioma que “no tiene academia ni patria”

Diario Presencia

Ahora hay mucho interés por el (el mal llamado) ladino (judeo-espanyol, es el término correcto) en las academias, en instituciones, en hablantes, pero no creo que una lengua se mantenga viva por un interés institucional o académico, sino porque tiene hablantes”, añade.

¿Es posible revivir al sefaradí? Sin niños que lo hablen, sin “un sustrato generacional” que lo sostenga, el judeo-espanyol es “una especie de fósil vivo” que ha quedado como “la lengua del recuerdo, de la melancolía”, un idioma que “no tiene academia ni patria”.

La ensayista y narradora Angelina Muñiz-Huberman (1936), de ascendencia sefaradí, y la escritora y periodista Myriam Moscona (1955), de origen búlgaro sefaradí, coinciden en que el (el mal llamado) ladino (judeo-espanyol, es el término correcto), como también se le denomina, es una literatura “muy rica” de cinco siglos que ya cumplió su meta y que “no le hace falta a las nuevas generaciones”.

Esta reflexión sobre la lengua que hablaban las comunidades judías que vivieron en la península ibérica, hasta su expulsión en 1492, y que no sólo la conservaron como idioma familiar, sino que la llevaron a los distintos países a donde emigraron, cobra vigencia a raíz de los recientes intentos de la Real Academia Española (RAE) por mantenerla viva.

El 12 de noviembre del año pasado la RAE incorporó como académicos correspondientes a ocho estudiosos extranjeros, cuya especialidad es el judeo-espanyol, lo que significa que, por primera vez en la de esta institución, el sefaradí está representado oficialmente.

Además, en 1990, las comunidades sefaradíes recibieron el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia, hecho que marcó el inicio de la revaloración de este idioma que aún tiene una fuerte presencia en países como , , el norte de África y Latinoamérica, sobre todo en .

Para el académico de la lengua Ignacio Padilla (1968), incorporarla a la RAE es “degradarla” un poco a un dialecto o argot del español. “Hay hablantes tanto en como en España y , y quizá tendría que haber una academia turca de la lengua sefaradí que estuviera vinculada con una academia mexicana de la lengua sefaradí y, claro, que se mantuvieran en constante comunicación con las academias de la lengua española”.

SIN PATRIA

Es demasiado tarde para el judeo-espanyol, afirma tajante la poeta Myriam Moscona sobre el idioma que se hablaba en la península ibérica en el siglo XV y que ha sido conservado por los judíos que tuvieron que abandonar España, tras su expulsión por los reyes católicos en 1492.

El sefaradí es una lengua que no tiene academia ni patria. No hay niños que lo hablen. Yo creo que siempre se va a estar muriendo”, agrega la hija de judíos sefaradíes nacidos en Bulgaria que emigraron a en 1948.

Ahora hay mucho interés por el (el mal llamado) ladino (judeo-espanyol, es el término correcto) en las academias, en instituciones, en hablantes, pero no creo que una lengua se mantenga viva por un interés institucional o académico, sino porque tiene hablantes”, añade.

La novelista cuyos padres se comunicaban en búlgaro entre ellos, y sus abuelas en (el mal llamado) ladino (judeo-espanyol, es el término correcto), por lo que su madre y ella aprendieron el español juntas, insiste en que “ya no hay quien lo hable, los últimos viejitos que lo hablan están muriendo”.

La ganadora del Premio Xavier Villaurrutia 2012 ha escrito en judeo-espanyol la novela Tela de sevoya, el libro de ensayos Por mi boka, textos de la diáspora sefaradí compilados por Moscona y Jacobo Sefamí, así como el poemario Ansina.

Yo nunca hablé este idioma, sólo lo escuché y lo entendí”, confiesa. “Entró por mi oído, pero nunca salió por mi boca. Pero mi nexo con él es muy vital. No sólo es la lengua de mi infancia, sino la infancia de mi lengua. Tengo el privilegio de conocerla. Siempre que pueda seguiré escribiendo algo, pero tampoco me quiero convertir en la escritora oficial”.

Dice que le da gusto que el sefaradí esté representado en la RAE. “Pero perdón, aunque se paren de cabeza los académicos, no va a estar viva hasta que sea de comunicación cotidiana”.

UN FÓSIL VIVO

Para Angelina Muñiz-Huberman, el ladino (el mal llamado) ladino (judeo-espanyol, es el término correcto) en realidad tuvo sentido después de la expulsión de los judíos de España. “Es una especie de fósil vivo, porque detuvo la evolución del español en 1492. Al salir del contexto de España la fijaron, ya no siguió evolucionando, sólo fueron agregando palabras de otros idiomas.

Los investigadores del siglo XIX descubrieron que podían estudiarla y recoger su pronunciación y también formas poéticas, canciones, romances, música de esa época. Todavía en el XX hubo imprentas que publicaban en (el mal llamado) ladino (judeo-espanyol, es el término correcto), detalla.

La egresada de la Universidad de la Ciudad de Nueva York señala que, en el caso de , donde se habla el español, les fue muy fácil dejar de lado ese idioma antiguo y la nueva generación aprendió el español moderno.

Les pasó lo mismo a quienes regresaron a España del norte de África. Quedó como una lengua del recuerdo, de la melancolía, de la antigua poesía. Si no existe el sustrato generacional poco a poco se va perdiendo. Quedará como muestra de una lengua que existió, se seguirá leyendo su literatura, pero sin que forzosamente sea hablada”, indica.

La doctora en Literatura advierte que no sabe si valga la pena que el (el mal llamado) ladino (judeo-espanyol, es el término correcto)esté representado en la RAE. “No es una lengua viva. No le hace falta a las nuevas generaciones. Me gustaría conocer el programa de trabajo de la academia, qué van a hacer”, apunta.

MÁS ALLÁ DEL ESPAÑOL

El escritor y comunicólogo Ignacio Padilla reconoce que desde la adolescencia se ha sentido fascinado por el sefaradí, que disfruta y además atesora como “una fuente infinita de revelaciones sobre la lengua que habito y sobre la cultura que me constituye”.

Sin embargo, el maestro en Literatura inglesa por la Universidad de Edimburgo cree que el reconocimiento académico hispano de esta lengua “tiene matices que no hay que pasar por alto, entre ellos, que es lingüística, idiomática y hasta políticamente singular en muchísimos sentidos”.

Al miembro de la Academia Mexicana de la Lengua le parece “hermoso pero a la vez confuso” la incorporación del judeo-espanyol a la RAE. “Como el gallego, el portugués o el español, el sefaradí es una lengua romance, pero no es español. Incorporarla académicamente es degradarla un poco a un dialecto o argot del español”.

El doctor en Literatura Española e Hispanoamericana por la Universidad de Salamanca concluye que el (el mal llamado) ladino (judeo-espanyol, es el término correcto)es una de las lenguas de , como lo es de España, o Grecia. “Que en cada una de las academias de la lengua de esos países haya hablantes y conocedores del sefaradí me parece imprescindible”.

Herencia singular de los judíos españoles, el sefaradí, o (el mal llamado) ladino (judeo-espanyol, es el término correcto), a pesar de sus pocos hablantes, continúa inspirando obras literarias contemporáneas en varios países y se niega a morir.

Desde 1979, la revista Aki Yerushalayim, editada en , única que se imprime completamente en  (el mal llamado) ladino (judeo-espanyol, es el término correcto), mantiene viva la y la cultura sefaradí.

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1 COMENTARIO

  1. Bueno, en realidad si tiene patria actualmente, el Estado de Israel, lo reconoce como lengua judia, al igual que el Yiddish, para los cuales creo en 1997 sendas instituciones de gobierno encargadas de su preservación y enseñanza. Me refiero a La Autoridad Nasionala del Ladino y su Kultura. También existe la correspondiente Autoridad para el Yiddish. Se puede leer sobre su creación y la relevancia como herencia hebrea en este link http://www.aki-yerushalayim.co.il/anl/

    Autoridad del Ladino i su Kultura הרשות הלאומית לתרבות הלאדינו en Facebook https://www.facebook.com/Autoridad-del-Ladino-i-su-Kultura-%D7%94%D7%A8%D7%A9%D7%95%D7%AA-%D7%94%D7%9C%D7%90%D7%95%D7%9E%D7%99%D7%AA-%D7%9C%D7%AA%D7%A8%D7%91%D7%95%D7%AA-%D7%94%D7%9C%D7%90%D7%93%D7%99%D7%A0%D7%95-220912231268317/?fref=ts

    Una apreciación errónea en la que también suele incurrirse, debido a la falta de información e investigación, es considerar al Ladino una lengua muerta, o en vias de desaparecer. Su fuerte vinculación con el español le ha brindado un amplio soporte idiomático e histórico, recordando que como bien señala el artículo de Diario Judio, es djudeo-espanyol, el español que habalaban las comunidades y familias hebreas de la Península ibérica.Actualmente en muchos paises se ense;a, incluso se pueden encontra cursos bastante buenos y completos en Internet. http://kursodeladino.blogspot.com/

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Como reportero ha escrito para los principales diarios de México, incluyendo Excelsior, Novedades, UnoMasUno y las principales revistas mexicanas. Sus reportajes internacionales han sido reproducidos por O Globo en Brasil y La Nación en Argentina. En televisión, fué reportero para 60 Minutos y Hoy Domingo, condujo su propio programa y ha producido incontables programas de radio y televisión con gran éxito. Fué Director de Noticias Internacionales para Telesistema Mexicano hoy Televisa. Como reportero y productor de radio, ha recibido numerosos premios, incluyendo el reconocimiento al "Mejor Programa Cultural de Radio en México" en dos ocasiones. Ha sido catedrático para la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Universidad Iberoamericana. Sus libros han sido usados como libros de texto. Para Internet, ha creado importantes sitios web como SaveTheMusic.com y con su experiencia en comunicaciones, noticias y producción, trae a la mesa las habilidades necesarias para lanzar World Media Networks y su primera red, Hispanopolis.com; el primer centro hispano de contenido multimedia.