Una de las mayores preocupaciones de una mujer al saberse embarazada es la de como alimentarse para garantizar la buena nutrición del producto, sin presentar ella a la larga un sobrepeso.

Durante el periodo del embarazo la mujer adulta recibe más atención médica que en cualquier otra etapa de su vida; es una etapa en la que crea conciencia del desarrollo de su bebé y como consecuencia de su auto cuidado, lo cual implica alimentarse bien, mantener un estado de nutrición adecuadamente balanceado, vigilar su salud y en especial su peso para no arriesgarse a presentar una diabetes gestacional o problemas de presión arterial que la arriesguen a la preclamsia o a un parto prematuro.

n incremento de peso normal durante el embarazo es de 9 a 12 kg; es esperable que la mayor parte del aumento de peso se atribuya a la concepción, y se sabe también que normalmente este incremento resulta notorio y significativo a partir de la segunda mitad de la gestación. Se ha estudiado que las reservas maternas de grasa se forman durante la primera mitad de embarazo y aumentan poco a poco durante la segunda mitad hasta llegar a 3 ó 4 kg; esta cantidad de grasa adquirida durante el embarazo resulta muy importante para contribuir posteriormente con el gasto energético que demanda a la madre la lactancia de su bebé.

La cantidad de energía aportada por los alimentos que la madre requiere consumir deberá calcularse acorde con su estatura, la edad gestacional y el peso esperado para cada mujer en lo particular, en función de su índice de masa corporal. Resulta difícil definir una recomendación óptima de consumo calórico durante la gestación por lo que podemos guiarnos por su velocidad de ganancia de peso a lo largo del embarazo; las mujeres con peso pregestacional adecuado (índice de masa corporal de >18.5 - >25) que mantienen una ganancia de entre 250 a 300 grs. por semana a partir de la vigésima semana de embarazo, requieren un aumento calórico aproximado de 300 calorías diarias, lo cual implicaría un vaso de leche entera ó 60 grs. de carne, una porción de pan y una de fruta por día por encima de su consumo alimentario habitual y no requieren de modificaciones a su patrón de alimentación si habitualmente acostumbran mantener una alimentación variada.

Tabla de aumento de peso ideal durante el embarazo

Índice de masa corporal Ganancia de peso

Peso (Kg) / (Talla(cm)2) Kg.

<19.8 12.5 - 18.0

19.8 - 25.9 11.5 - 16.0

26.0 - 29.9 7.0 - 11.5

>30.0 6.0

Una madre con un peso pregestacional bajo requerirá de un mayor consumo calórico que le permita aumentar su peso y tener un mejor estado de nutrición cumpliendo así con la cantidad de nutrimentos, vitaminas y minerales para saturar los requerimientos de sus propios tejidos como los del bebé, mientras que una madre con sobrepeso pregestacional deberá limitar su consumo alimentario después del primer trimestre del embarazo, ya que de hacerlo antes podría afectar el desarrollo del bebé causándole malformaciones o daño neurológico debido a las carencias alimentarias. Si se habla de una madre adolescente, de las cuales hay muchas en ciertos estratos socioeconómicos de nuestro país, su consumo alimentario deberá ser mucho mayor, ya que su requerimiento calórico compite con el del bebé ya que ambos se encuentran en proceso de crecimiento.

Es también recomendable promover el consumo de hierro, y como generalmente se desconocen los niveles de hierro pregestacionales, generalmente el médico recomienda un suplemento de hierro o algún multivitamínico que además contenga altos niveles de ácido fólico, ya que se sabe que aunque los defectos en el tubo neural del bebé pueden ser de origen multifactorial, el consumo de 400 mg. de ácido fólico o folatos durante el primer trimestre del embarazo reduce la incidencia de malformaciones o daño neurológico en el recién nacido.

Otros factores que complican el embarazo son las náuseas y vómito durante el primer trimestre, lo cual provoca deshidratación, acidosis y pérdida de peso, pero no hay que preocuparse, al final del primer trimestre generalmente desaparecen como por arte de magia, sólo hay que vigilar el no excederse en el consumo de proteínas además de incrementar el consumo de carbohidratos completos como los cereales integrales, además de no hacer ayunos de más de 8 horas, sino fraccionar la dieta diaria en 3, 4 ó 5 tomas de alimento por día, además pueden consumirse galletas saladas o limonadas con una pizca de sal o bebidas para deportistas para prevenir la deshidratación además de evitar los olores fuertes que promueven las náuseas.

tras complicaciones comunes del embarazo pueden ser el estreñimiento y las hemorroides, lo cual se corrige consumiendo suficiente fibra proveniente de los cereales integrales y las leguminosas, o si se requiere, consumiendo pastillas o licuados de suplemento de fibra, además de consumir suficientes líquidos y desarrollar algún tipo de actividad física adecuada.

Para prevenir la hipertensión arterial durante el embarazo era frecuente recomendar dietas con alto contenido de proteína y bajas en sal, ahora se sabe que no es así, esto promueve la hipertensión pues durante el embarazo se incrementan los niveles de líquidos corporales y se requiere de un mayor consumo de sodio para garantizar el equilibrio hidrotónico sin la necesidad de formar los sistemas de ajuste del organismo. Otro elemento de fundamental importancia es el consumo de calcio; este elemento reduce el riesgo materno de padecer enfermedad hipertensiva aguda en la madre además de garantizar el buen desarrollo óseo del bebé, por lo que se recomienda promover el consumo de cuando menos 600 mg. diarios de calcio, los cuales pueden obtenerse a partir de algún suplemento o ingiriendo un vaso de leche (300mg), 6 tortillas de maíz (200mg) o pescados que se consumen con todo y el esqueleto como los charales, boquerones o sardinas.

Garantizar un buen estado de alimentación para la madre y el bebé durante el embarazo no es tan difícil, sólo se requiere una dieta muy variada para garantizar el suficiente aporte de los diversos nutrimentos como son las proteínas, presentes en carnes, lácteos y leguminosas, grasas presentes en los lácteos, carnes, aceites y semillas como el cacahuate, ajonjolí, nueces o almendras, vitaminas y sales minerales provenientes de las frutas, verduras y leguminosas como el frijol, garbanzo y lentejas, además de suficientes hidrantes de carbono, que nos aportan energía y se encuentran en azúcares, frutas, panes y cereales en especial los integrales que nos aportan fibra y resultan más sanos para nuestro organismo.

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