Eva Schloss fue una de las víctimas de la persecución nazi y destinada a un campo de concentración. Además de eso, también es hermanastra de la famosa Ana Frank, la pequeña que nos dejó sus diario para recordar los horrores vividos por los judios en esa etapa de la historia.

A diferencia de Ana Frank, EVa sobrevivió, actualmente tiene 86 años y vive en Londres. Tras la publicación de su libro “Después de Aushwitz” ha ganado gran popularidad.

“Sabemos que tenemos una sola vida aquí en la tierra, con sus altibajos. Tienes que valorar los buenos tiempos -en el mundo hay belleza, personas maravillosas y momentos inspiradores- para encontrar las fuerzas que te permitan superar cosas difíciles”, comentó al diario La Vanguardia.

Eva, siendo una niña, conoció A Ana Frank, antes de ser su hermanastra fue su amiga. La sobreviviente describe a Ana como una pequeña sonriente, soñadora, preocupada por sus vestidos y confiada en que un futuro mejor llegaría, informó el diario La Vanguardia.

Según la descripción de Eva, Ana tenía especial cuidado en su aspecto, se peinaba primorosamente , vestía blusas y faldas inmaculadas, calcetines blancos y zapatos de charol.

Las niñas se conocieron en Amsterdam, antes de que ambas empezaran una vida itinerante obligada por la guerra.

Después de la tragedia, la madre de Eva, Mutti, siendo viuda, se reencontró con el padre de Ana, Otto Frank.
Otto Frank ya había sufrido la muerte de sus hijas, y el hecho de haber pasado situaciones similares los unión.

Fue así que Eva se convirtió en hermanastra de Ana Frank.

La mujer se negó a hablar de lo ocurrido durante la guerra, nisiquiera con sus hijos.

Fue hasta 1986, cuando fue requerida para pronunciar unas palabras sobre su hermanastra, en una exposición sobre ella, que sus palabras salieron y soltó lo que había guardado por 60 años.

Seguido de esto Eva Schloss empezó a realizar conferencias por todo el mundo, la publicación de este libro, incluso el príncipe Carlos la nombró -hace tres años- miembro de la orden del imperio británico por su labor en la Fundación Ana Frank.

La vida durante el Holoscausto.

“Fui capturada por los nazis el día en que cumplí 15 años”, recuerda perfectamente Eva. Era el 11 de mayo de 1944. Siete días después de pasar por el despacho de la Gestapo la familia es incluida en la lista de transportados con destino a Auschwitz.

Eva es la más pequeña de la fila pero su madre la ha vestido pare que parezca mayor. Eso le salva la vida porque todos los menores de 15 años son separados a la derecha, “la cola que iba directamente a la cámara de gas. Así que fui una de los siete únicos niños que sobrevivieron de los 68 que viajaban en nuestro transporte”. Madre e hija pierden el rastro de padre e hijo (“Dios te protegerá, Evertje, se despidió Pappy abrazándome con fuerza”).

Sobre su vida en el campo de concentración, narra que las condiciones eran espeluznantes, 8 mujeres dormían en una litera, sobre la que caían chinches.

Eva trabajo en “Cánada” un almacen donde se almacenaban las pertenencias de los judíos, gafas, ropa, zapatos e incluso cabello eran aprovechados ahí.

Lo macabro del hecho es que muchas de esas posesiones judías se enviaron de vuelta a Alemania, donde se repartieron entre familias de soldados. “Los hombres alemanes -incluso sin saberlo- se afeitaban con cuchillas judías, mientras que las buenas madres alemanas empujaban carritos de bebés judíos y los abuelos usaban gafas de judíos para leer noticias del periódico sobre el devenir de la guerra”

Cuando desmantelaron el campo en 1944, y volvió , su madre y ella se reencontraron con Otto Frank. Un día Frank volvió con un pequeño paquetito en manos, era el diario de Ana que había sido encontrado por Miep Gies, una de las personas que les escondió.

 

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