Diario Judío México - Es el torneo de más prestigioso de todos. Es el ambiente más emblemático de todo el circuito ATP. Wimbledon es sin duda el trofeo más anhelado por todos los tenistas que quieren cubrirse de gloria. Ubicado en las afueras de Londres, destaca por ser el único torneo del Grand Slam sobre hierba, superficie que ha tenido que luchar con el paso del tiempo y de las nuevas tecnologías que han dado espacio al cemento y a las pistas rápidas. La edición número 132 de esta competición empezó hace poco y cuenta con una serie de jugadores favoritos para los pronósticos. De un lado está Roger Federer, que defiende el título que ganó en ocho ocasiones, y del otro Garbiñe Muguruza, que triunfó el año pasado pero ha sido eliminada de manera sorprendente en el segundo turno del torneo actual.

Lo bonito de la competición es el marco en el que se encuentra, además de la tradicional manera de ir vestidos completamente de blanco. El All England Tennis Club permite tener la oportunidad de ver en acción a los mejores jugadores del momento, que se suelen desafiar en el campo central, el escenario de la final y de los partidos más importantes. En este mismo lugar el año pasado, como destaca una guía de Wimbledon elaborada por Bwin, se registró el mayor porcentaje de sets ganados por el vencedor final del choque, es decir dónde los más grandes se hacen campeones. Lo sabe muy bien Roger Federer, que en esta pista ha triunfado en ocho finales, récord absoluto para el torneo y para cualquier competición del Grand Slam. Con un premio final de más de 2 millones de libras esterlinas para el campeón masculino, Wimbledon no tiene solamente una atracción deportiva sino también económica. Es el Olimpo del en el que lo dioses de este deporte se miden entre ellos y dan vida a espectáculos increíbles y sin iguales.

En la edición actual, Federer es sin duda el gran favorito, aunque tendrá que roer huesos importantes. Rafa Nadal, que el año pasado se dividió con el suizo los premios del Gran Slam disponibles, viene de la victoria en el Roland Garros y arrastra un buen momento de forma. Ambos están viviendo una segunda juventud en la que han vuelto a demostrar que son los mejores tenistas del mundo, y eso después de un periodo difícil por unos cuantos problemas físicos. El tenista mallorquín ha triunfado en pasado en el jardín inglés y quisiera volver a saborear la victoria sobre la hierba de la Reina, pero tendrá que medirse con su mejor enemigo, con el que probablemente se verá las caras en la final. Junto con ellos estará Novak Djokovic, que después de haber caído en picado en la clasificación ATP está ahora con ganas de remontar y volver a imponerse en los escenarios más prestigiosos del mundo.

El espectáculo de Wimbledon va a animar las tardes de muchos aficionados al mundial. Porque su importancia y su prestigio siguen siendo únicos.